En pos del «efecto Francisco»: un relato con números

papa y multitudesPor Hilario Wynarczyk (UNSAM)

¿Qué importancia tiene la religión para la gente en la Argentina? ¿En qué medida la gente cree en los principios de moral sexual y familia de la enseñanza religiosa católica? ¿Podemos encontrar en esto algo así como las marcas del “Efecto Francisco”, el efecto de la exaltación de un sacerdote argentino al rol de Papa de Roma?
Pensé hallar datos para contestar a estas preguntas en los resultados de dos encuestas encargadas por la Revista Noticias en 1996, al celebrar los 1000 números, y de nuevo en 2015, al alcanzar los 2000.
Datos provenientes de ambos relevamientos fueron presentados por Marina Abuso en un artículo titulado “Cómo nos vemos los Argentinos” en la edición del 24 de abril de este año 2015, en las páginas 88 a 95. A mi vez, yo recuperé esos datos y los trabajé con mis propios criterios de selección, ordenamiento y técnica, para escribir estas reflexiones.

Posibles limitaciones de los datos

Antes de continuar, debemos detenernos en las características básicas y limitaciones de las encuestas mencionadas. Ambas fueron realizadas por  Giacobbe y Asociados Opinión Pública. La de 1996 tuvo lugar cuando transcurría el primer tercio de la presidencia de Carlos Saúl Ménem, un peronista a favor del libre mercado y la privatización de empresas del Estado, genéricamente considerado el gestor de una política neoliberal. La del 2015 en el último año del segundo mandato presidencial de Cristina Fernández, del peronismo del Frente para la Victoria, orientado hacia un fuerte nivel de estatismo, el otorgamiento de subsidios a los sectores castigados por la desigualdad económica, y genéricamente considerado por sus críticos como populista.
La encuesta de 1996 abarca 1335 personas en todo el país, del 20 de enero al 10 de febrero. Esta encuesta fue del tipo autoadministrado por sobre cerrado (cada persona abría el sobre, encontraba las preguntas, y las contestaba). La del 2015 abarca 3000 casos, del 18 al 21 de abril de este año 2015, es decir, en las vísperas de las PASO (votaciones Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias) que tuvieron lugar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y otros varios distritos electorales de la Argentina. Esta encuesta funcionó con cuestionario por Internet.
Los límites de ambos tipos de técnicas de recolección de datos (sobre cerrado e Internet) se encuentran en la mayor disponibilidad para responder por parte de personas con más instrucción formal, que cuentan con mayor cantidad de tiempo libre y están más familiarizadas con Internet. Además de estas circunstancias intervinientes en la calidad y los posibles sesgos de los datos de campo, resulta en principio más confiable la muestra del 2015, de 3000 casos, versus la de 1996, de 1335 casos.
Aclaradas estas posibles limitaciones, consideramos muy bueno disponer de estos números y definitivamente resulta interesante trabajarlos analíticamente y en forma independiente para alimentar el  conocimiento y la discusión.

La religiosidad en la práctica

Lo primero que nos interesa ahora es considerar en qué medida la gente se relaciona en forma práctica con la religión, a partir de los datos disponibles en este caso. Y encontramos lo siguiente, de acuerdo con los criterios de selección y exposición adoptados para el presente artículo.
En los datos que a continuación encontraremos, resultará claro el importante descenso del vínculo con alguna creencia religiosa por parte de la gente que responde, y que este descenso es especialmente fuerte en cuanto al compromiso institucional, a la vez que menos fuerte en cuanto al compromiso informal.

1.     PRAXIS RELIGIOSA. PORCENTAJES DEL TOTAL DE LAS PERSONAS ENCUESTADAS.

Las personas que responden tienen compromiso con alguna creencia religiosa  ENCUESTA DE 1996  ENCUESTA DE 2015
Compromiso institucional

33,26  %

9,5  %

Compromiso informal

55,51 %

47,1  %

Total

88,77 %

56,6 %

 

Por otra parte, los siguientes datos nos indican que la gente desvincula significativamente la religión de la felicidad y esta desvinculación se tornó cuantitativamente más importante con el paso del tiempo entre los dos años de los estudios sobre cuyos datos nos basamos. Ahora bien, resulta algo muy llamativo que la religión no sea percibida como una condición para la felicidad, porque se supone que la religión es en gran parte procurada como un recurso contra las desazones de la vida y un camino hacia la felicidad.

2. LA PRAXIS RELIGIOSA Y SU IMPORTANCIA PARA LA FELICIDAD. PORCENTAJES DEL TOTAL DE LAS PERSONAS ENCUESTADAS.

Es posible ser feliz sin profesar una religión ENCUESTA DE 1996 ENCUESTA DE 2015

48,46 %

71,2 %

NO

34,23 %

10, 8 %

 

Hasta aquí hemos visto dos dimensiones de la vida religiosa: el compromiso con alguna forma de religión y la importancia atribuida a la religión para la felicidad. Ahora será interesante notar cuál es la influencia de la religión como regla de la moral en materia de sexualidad, y la importancia atribuida a la idea de formar una familia y tener hijos. Los datos nos indicarán un considerable y creciente desapego con respecto a algunos criterios establecidos en las reglas de moral religiosa. Finalmente los datos de la fila que cierra la tabla, la cuarta fila, nos indicarán una percepción de la pérdida de importancia de la familia, muy similar entre 1996 y 2015.

3. RELIGIÓN Y CRITERIOS DE MORAL EN MATERIA DE SEXUALIDAD Y FAMILIA. PORCENTAJES DEL TOTAL DE LAS PERSONAS ENCUESTADAS.

Lo que la gente encuestada responde

ENCUESTA DE 1996

ENCUESTA DE 2015

La homosexualidad no me molesta

24,94 %

53,4 %

Que la mujer llegue virgen al matrimonio es nada importante

38,05 %

59,5 %

Es importante formar un hogar y tener hijos

78,2 %

33,7 %

La familia en la sociedad actual está perdiendo importancia

70,83 %

71,80 %

 

Satisfacción con el contexto y esperanza

Hasta aquí los datos muestran una baja y decreciente incidencia de la religión en la vida de las personas, y permiten deducir que no hubo un “efecto Francisco”, es decir, un impacto de la presencia pública del papa argentino, Francisco, que fuera suficientemente eficaz como para que los números marchen en sentido creciente.
¿Por qué será? Podríamos asumir, como ya lo hemos mencionado, la hipótesis de que la insatisfacción, la amargura, la falta de esperanzas, pueden producir un vacío y conducir las personas hacia las religiones. En sentido inverso, entonces, también podríamos  imaginar que la gente está muy feliz y se siente de acuerdo con sus circunstancias, y que por eso muchas personas no manifiestan un compromiso religioso. ¿Es así? Los datos siguientes muestran que no:

4. SATISFACCIÓN CON EL CONTEXTO  Y ESPERANZAS. PORCENTAJES DEL TOTAL DE LAS PERSONAS ENCUESTADAS.

Las personas encuestadas dan estas respuestas

ENCUESTA DE 1996

ENCUESTA DE 2015

Muy contento de vivir en la Argentina

55,66

26,4

La Argentina está cambiando para mal

19,25

54,2

Creo que la Argentina no será una gran potencia

29,81

53,4

El argentino no se esfuerza por mejorar

62,17

76

No volvería a votar por el candidato a presidente que votó en la última elección

37,45

53,90

 

5. NIVELES DE CONFIANZA EN VARIAS CLASES DE PERSONAS, MEDIDOS CON UN PUNTAJE DE 0 A 5 Y EXPRESADOS EN PROMEDIOS.

Confianza en

PROMEDIOS EN LA ENCUESTA DE 1996

PROMEDIOS EN LA ENCUESTA DE 2015

Amigos

3.98

3,94

Parientes

3.65

3.88

Compañeros de trabajo

2,48

2,72

Sacerdotes

2,41

2,20

 

El resultado hasta aquí es que la gente representada por la encuesta no está contenta con sus circunstancias sociales, no se inclina hacia la religión, pese a ello, y confía más en sus círculos sociales primarios constituidos por los amigos (en primer término) y los parientes (en segundo término), cuyos promedios tienden en ambos casos a acercarse a los 4 puntos dentro de una escala de 0 a 5.
En cuanto al clima de queja que surge de varias respuestas cabe formular todavía la duda siguiente. Tal vez las personas que respondían, encontraban en la encuesta un espacio para expresar sus disconformidades y exageraban en las posiciones negativas.
Por otra parte, y dejando ahora los datos de la revista Noticias, podemos observar que en las recientes elecciones primarias para el gobierno de  la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (PASO, elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas, Obligatorias), Gustavo Vera,  legislador de la Ciudad de Buenos Aires, con cercanía personal al papa Francisco, dirigente de la ONG llamada La Alameda, un activista que lucha principalmente contra la trata de personas, los prostíbulos y la venta de drogas, y cuya presencia en la televisión por esos motivos se ha constituido en algo bastante frecuente,  alcanzó un 0,6 % de los votos. No llegó al 1,5 % mínimo requerido para tener derecho a competir en las elecciones definitivas que tendrán lugar en el mes de julio. En cambio Myriam Bregman y Luis Zamora, dos candidatos del Frente de Izquierda, consiguieron respectivamente el 2,2 % y el 2 %. Situados en el último escalón de las cantidades de votos, lograron sin embargo calificar para poder competir en las elecciones de julio.

Conclusiones

En fin, no hay dudas de que en la Argentina la atmósfera social está atravesada por un “efecto Francisco”. El papa aparece en los diarios varias veces por semana, los políticos quieren visitarlo y aparecer en fotografías con él; personalidades de la televisión, la política y el sindicalismo, se refieren a Francisco Primero con expresiones como “el Santo Padre”, “Su Santidad”, “nuestro papa”, “el Papa Celeste y Blanco”. Pero en los aspectos medidos por las encuestas no pareciera haber un movimiento de “efecto Francisco” en el sentido de una mayor participación religiosa y adhesión a principios morales sostenidos por la iglesia católica, mayoritaria en la Argentina (principios también sostenidos por muchos evangélicos).  Tampoco aparece un aumento de la satisfacción con las circunstancias sociales, aunque en este punto hemos hecho notar ciertas dudas acerca de posibles exageraciones de parte de los respondientes, si encontraban tal vez en las encuestas un lugar para colocar sus quejas.
Estos datos no pueden ser tomados como absolutamente confiables, pero nos permiten contar con una orientación para pensar y discutir…

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Hilario Wynarczyk

Hilario Wynarczyk

Doctor en Sociología por la Universidad Católica Argentina, Máster en Ciencia Política con mención en Teoría y Método por la Universidad Federal de Minas Gerais y Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires.
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