Cómo hablar en lenguas (intergalácticas) : Para entender mejor el fenómeno Mafe Walker

por Alejandro Agostinelli

Durante varios días fue trending topic, inspiró memes humorísticos y fue blanco de burlas. Mafe Walker, la influencer que transmite a viva voz desde su teléfono móvil mensajes en un supuesto idioma cósmico, posibilitó charlas, debates y quedó a tiro de los medios de difusión que subieron notas apuradas o buscaron formas alternativas de sacar tajada de los exitosos unipersonales de la nueva estrella, probablemente fugaz.

En pocos días, Walker alcanzó más de 290 mil seguidores en TikTok y 73 mil en Instagram, con millones de posteos comentados, compartidos y megusteados. Un veloz repaso de los comentarios del público revela que la viralización fue causada por los haters u odiadores y los bromistas más que por los admiradores, quienes antes de junio eran sólo un puñado.

El caso dio lugar a notas superficiales hasta el 6 del mismo mes, cuando el programa “Venga la Alegría” de la TV Azteca invitó a Walker y a su maestra, la psíquica, naturópata y modelo alemana residente en Sri Lanka, Aurena Agathe Föhler, a que contaran “su verdad” y a presentar el show alienígena “en vivo”. Roger Gonzáles y Patricio Borghetti las escucharon con respeto pero sin profundizar sobre quiénes eran, cómo se ganaban la vida o cualquier otra pregunta que no fuera el tema sobre el que ellas quisieron conversar.

Ese día, Mafe reveló que en 2012 Agathe, su mentora, “activó todos sus dones psíquicos y las memorias de otras galaxias que llevamos en el ADN”.

Agathe, por su parte, elogió el carácter especial de los mexicanos, entre quienes “existen niños nuevos” (los llamados niños índigo o cristal, temas de sobra populares en los ambientes New Age) y otros que encarnan “energías galácticas”. Dijo la pitonisa europea que Mafe no sería la única persona en México que habla en lenguas galácticas (aunque Walker es colombiana).

El medio donde respira el mensaje es la subcultura extraterrestre, y atraviesa el acervo popular desde mediados del siglo XX. Es parte del presente, a partir del auge mediático de la cuestión ovni, pero también parte de la religión: antes de repetir su acting, Walker explicó que ella es “un puente de comunicación entre lo divino y la Tierra”.

Platillismo religioso: breve introducción 

El grupo de contacto mediúmnico con extraterrestres con más predicamento en América Latina tuvo su origen en Perú, en 1974. Fue la Misión Rama, fundada por los hermanos Carlos Sixto Paz Wells, hijos de Carlos Paz García, fundador del Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias (IPRI). En Brasil, el estandarte de la ufología religiosa fue un autor prolífico, José Trigueirinho Netto (1931-2018), inspirado en charlas y apuntes del gurú rosarino Angel Cristo Acoglanis (1924-1988), desde 1983 y continuado por seguidores, imitadores o grupos que pregonan doctrinas afines. Entre todos ellos circuló el concepto de “semilleros estelares”, o redes para formar a los líderes de las nuevas “Comunidades de Luz”, tan mencionado por Wafe. Los espacios religiosos que fueron creando estos “emprendedores del contacto” fueron desviándose en diferentes agrupaciones y liderazgos, digamos que surgió un nuevo espacio sin viejos herederos vigentes, ni siquiera los propios Sixto Verónica Paz Wells, desde hace lustros dedicados a dar charlas, ni émulos tardíos, como el peruano Ricardo González Corpacho, quien en los 90 cosechó cierta fama invocando una pertenencia a Rama que luego empezó a omitir, para iniciar una carrera de conferencista, escritor y divulgador, siendo su última escala el canal Gaia, donde conduce “La nave del tiempo”.

Otros contenidos que engordaron esta vertiente religiosa, que empezó a desflecar en tendencias más conspiracionistas, comenzaron a crecer a comienzos de los 90. Poco antes, una serie de noticias sobre el presunto accidente de un platillo volador en Roswell se cruzó con las tenebrosas revelaciones de un pacto entre el gobierno de los Estados Unidos y presuntas Entidades Biológicas Extraterrestres (EBEs). Estas denuncias, que desde luego circulaban sin evidencia alguna, empezaron a darse a conocer desde 1988 en varios tomos fotocopiados de un libro titulado “Matrix” de John Grace (firmado con el seudónimo Valdamar Valerian), en el rechinar de ruedas de maquinaciones conspiracionistas y acompañando el reinicio de la fiebre abduccionista (un cuadro que podemos ver plasmado en el argumento de  The X-Files, 1993).

Estas ideas instalaron la convicción de que la Tierra estuvo recibiendo extraterrestres de las más diversas razas, dando lugar a categorías por especie galáctica, entre ellas los pleyadianos, los sirianos y los arcturianos, representando estos últimos a los “seres de luz” o ángeles.

Los arcturianos también están presentes en actividades culturales de Iberoamérica.

 

Walker menciona los sitios de procedencia de los alienígenas y no se olvida de los arcturianos. Esa fabulosa trama de la avanzada cósmica se expandió en varias direcciones, una de ellas fue el libro de Norma J. Milanovich, “Nosotros, los Arcturianos” (1994) y títulos como “Conectando con los Arcturianos”, “Enseñanzas del Sagrado Triángulo Arcturiano” y “Lecciones de Tecnología Arcturiana” de David K. Miller.

En 2013, Magda Ferrer y David Arbizu fundaron con la Escuela Arcturiana para la Sanación Planetaria y la Ascensión Personal en Barcelona, España. Ambos imparten cursos basados en las canalizaciones de Miller a fin de “ayudar a la Tierra en su paso evolutivo de cara hacia la quinta dimensión” e “instruir a los estudiantes para la evolución y la Ascensión Personal hacia la quinta dimensión, que significa un paso evolutivo en la especie humana”.

Las performances de Make Walker se parecen a otras, sólo que ella dio a sus convicciones un toque de creatividad personal.

En este contexto, ¿tiene algún sentido preguntarse si Walker se comunica con alienígenas? Ni siquiera la posibilidad debió ser noticia. Estuvo en los titulares porque la ruptura pasatista enamora a la economía de mercado: ante la evidencia abrumadora, leída en las redes sociales, de que sus presentaciones atrajeron la curiosidad de miles y miles en toda iberoamérica, “hay que cubrir”, ya sea por convicción o para evitar que los competidores se lleven los clicks.

Ahora bien, ¿está justificado desestimar sus actividades por presumir que padece una «enfermedad mental»? ¿O es un mero impulso denigratorio? Este pseudodiagnóstico, la medicalización del comportamiento religioso, humillante para quienes lo reciben en la arena pública, se ha dado en forma constante a lo largo de la historia. En el siglo XX han utilizado el sayo desde medios de comunicación mainstream hasta miembros del llamado movimiento escéptico y humanista secular y lo ha recibido a una larga lista de «excéntricos», no necesariamente dañinos (y aunque lo fueran). Esta etiqueta casi siempre ha sido una reacción reflejo que, selectivamente, no considera necesaria la ponderación de la evidencia y no funda sus conclusiones, o meras opiniones, analizando actividades como las de la tiktoker en un contexto social, cultural e histórico más amplio.

MAESTRA Y DISCÍPULA. Después del éxito viral de la primera emisión, “Venga la alegría” volvió a invitar a las contactadas Mafe Walker y Aurena Agathe Föhler. Una cantó y la otra recitó

Te odio, Me amo, Dame más 

Tan grande fue el éxito de la emisión de “Venga la Alegría” que tampoco iban a regalar el impacto a la competencia. Entonces, le siguió un segundo programa. Ya en el piso, Walker invocó su mensaje en su idioma galáctico y Agathe improvisó una suerte de canto cósmico, aunque sin la afinación de Diva Plavalaguna en El quinto elemento (Luc Besson, 1997).

Tampoco está en discusión determinar en qué idioma habla Walker. Es Ananmaika jea lala te amo, me amo, pero podría ser algo en varkulets. Lo significativo fue la viralización de su acting y eso es lo que debería ser analizado. Los portales sólo recogen “la noticia de la viralización”, consecuencia de la oleada de burlas, memes y chistes –hasta un notero de Crónica TV, consuetudinario promotor de farsas intragables, se atrevió a “pedir pruebas” y admirar la templanza de los conductores del programa mexicano “por haber logrado contener la risa”.

El portal es un «cuerpo viajero» 

De Walker, nacida en Bogotá, Colombia, en 1977, hay poca información. Se ha publicado que trabajó en una empresa de bienes raíces (una inmobiliaria), que inició sus prácticas espirituales en 2012 y, aparte del extraterrestre, maneja con soltura el inglés, motivo por el cual sus transmisiones son trilingües. Ya concedió varias entrevistas pero nadie le preguntó por su vida anterior ni por su modus vivendi, aunque se puede inferir que hambre no pasa (lo que ofrece en las redes sociales es una muestra gratis: sus seguidores pagan entre U$25 y U$ 75 cada atención personalizada) pero, curiosamente, lo que apenas se sabe surge de scrollear su pasado en sus redes sociales (*).

En el show de la TV Azteca aseguró ser ella misma “un portal” que mantiene conexión con “la fuente divina” que emana “códigos galácticos” que hacen vibrar sus cuerdas vocales en “sonidos extremadamente altos” ya que “mi esencia, mis datos, mi información, viene de las Pléyades (el cúmulo estelar), Sirius, Arcthur” y expusieron el sentido de su misión, que es “recibir una frecuencia galáctica y trasmitir vibración en código del amor”, sin dar ninguna de las precisiones que agradecen los lectores exigentes.

OH AURENA. Nacida en Alemania, Aurena Agathe Föhler es discípula de los autores Axel Klitzke y Semir Osmanagić, el primero divulgador de una revelación sobre el origen de Dios y el segundo un paleontólogo aficionado bosnio que sintoniza la onda “Alienígenas Ancestrales”. Antes de acompañar a su discípula colombiana en su ráfaga de popularidad, Agathe ya ofrecía en su sitio web varios servicios personalizados. Se presenta como “susurradora de almas” y lee energías y bloqueos través de sus cuentas de Skype, WhatsApp y Telegram ofreciendo desde un trabajo de limpieza de vidas pasadas a parejas por un costo de 222,22 €, por una sesión de 45 minutos, hasta seminarios de “Activación de semillas estelares” que prometen “activar el ADN” en 4 sesiones de una hora por semana por 777,77 €.

Walker mira directamente a los ojos de sus seguidores desde una cámara que la muestra en el entorno apropiado, cruzando a su propia presencia con lo que el esoterismo platillista llama “centros de energía”. Para lograr sus estados no necesita ninguna concentración, de hecho en TV empezó a hablar en su lengua alienígena a pedido del conductor del programa, precedido de un ligero entrecerrar de ojos.

En la jerga de los buscadores del contacto extraterrestres, los “portales” son distritos geográficos o «zonas a activar», ya sea por sus “propiedades energéticas” o antecedentes platillistas (avistamientos recurrentes de ovnis, arqueología asociada al imaginario de los “antiguos astronautas”, presencia histórica de figuras predecesoras que convocaron en el mismo sitio a los “Hermanos Mayores”, etc). Por eso, sus transmisiones muestran, cual telón de fondo, las pirámides de Teotihuacán, el bosque de Chapultepec o las pirámides de Cholula.

“Se expande el portal, la llama trina, recuerda, las señales son telepáticas, mis amores, pasen todos los seres de la tierra, te amo, me amo, abundancia, opulencia, en ingles lo mismo, códigos que encienden el corazón, el amor a mí, todo se manifiesta afuera…. ordeno: paz en mi corazón, paz en tu corazón. Recibamos desde el amor este portal. Son frecuencias, conectamos, todos despertamos nuestros dones psíquicos, intencionamos, creo mi realidad… En otras dimensiones todo es telepático, el lenguaje es sólo en la Tierra.” (Fragmento de transmisión de Make Walker)

Salvo desmentida, que espero con gusto, entiendo que su autopercepción de “portal corporal”, tras sus transmisiones face to face vía iPhone, es la segunda innovación de Walker. Ella es una suerte de “portal viajero” que recorre templos, construcciones ancestrales o paisajes considerados sagrados (“centros de energía”) o místicos de la geografía mexicana. Moviéndose en esos lugares, “prestigiosos” para su audiencia, Walker transmite “una energía galáctica de otras dimensiones, desde la fuente, a la que integro y emano al corazón”.

¿Se le puede llamar glosolalia? 

Prácticas similares a las de Walker son rutinarias en tradiciones religiosas de las que hoy nadie se ríe. El don de hablar en lenguas desconocidas hasta tiene nombre: glosolalia. En sus transmisiones, Walker presume de expresiones ininteligibles para los mortales, a las que a veces acompaña con movimientos de cuello bruscos o gestos sorpresivos. Ella asegura manejar un campo electromagnético que le sirve para activar “una sincronización neutral en sintonización simpática y parasimpática a todos tus protones neutrones, electrones de tus células y sistemas y órganos físicos”, no importa qué cosa esto signifique. (El uso de una jerga o de palabras científicas no “compite” con la ciencia sino, antes bien, se apropia del poder simbólico que disfruta hoy en el mundo en busca de aquilatar el misterio o ciertas formas de misticismo).

La manifestación más conocida de este fenómeno lingüístico y corporal aparece en los movimientos pentecostales y de vez en vez en grupos de médiums espiritistas, donde voces extrañas emergen del mundo de los muertos, o en grupos más modernos como los de contactados o contactantes con extraterrestres, donde el médium o canal oficia de “antena receptora” de una entidad que envía sus revelaciones a la Tierra. Así como en ciertas iglesias cristianas estas performances son interpretadas por los devotos como “manifestaciones del Espíritu Santo”, los médiums espiritistas o los contactados aseguran recibir instrucciones de intermediarios con la divinidad, que pueden ser ángeles, extraterrestres o entidades similares.

En antropología a estas expresiones no les sigue ninguna discusión sobre las “convicciones serias” del practicante, o juicios externos tales como “es sincero”, “es un simulador” o “no se lo cree”. El sujeto sólo está actuando un papel, y nadie fuera de él mismo tiene la posibilidad de juzgar cuál es el detonante de su performance.

AHNAMA AKHME AHLE IK ÑK AH. Larousse Latinoamérica también le tomó el pelo a Walker: creó un meme con una falsa portada de un diccionario que incluye “la lengua interdimensional Ahnama akhme ahle ik ñik ah”. Luego la borró de su cuenta de Facebook.

La ira de los Escépticos  

Otro aspecto que liberó reacciones de fastidio y mohínes de escepticismo iracundo fue su alegada capacidad para “destruir implantes que desarmonizan tu esencia”. El asunto de los implantes extraterrestres tiene una largo derrotero en la cultura popular, como ya lo revisamos aquí. Es necesario dejar anotado que, entre los del oficio, el “implante” no es tan distinto a lo que practicantes de rituales esotéricos o paranormales llaman daño, brujería o “Mal”. La eficacia del implante, como el arma o conjuro que lo destruye, es la misma. O mejor: tiene poder en tanto algunas personas se lo otorgan y obran en consecuencia. Desde luego, son prácticas mágicas, que no tienen, y a menudo no pretender tener, fundamento científico.

Un casi inadvertido rastro cultural que aparece en las locuciones de Walker es su mención a “La Llama Trina”. Esta es una metáfora de tipo espiritual del “fuego pulsante en el corazón” que corresponde a la tradición cristiana (son tres plumas rosas que coinciden con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo). La expresión se origina en los primeros movimientos contactistas inspirados por la teosofía, los de Dorothy Martin (iniciadora de Sananda y Sanat Kumara), el grupo estudiado por León Festinger y sus alumnos en Cuando las profecías fallan (1953), y el movimiento I AM (Yo Soy) fundado por Guy Ballard, ambos de los años 50, como en sus sucesores de América Latina, entre ellos la metafísica venezolana Conny Méndez (Juana Ma. Concepción Méndez G.), fundadora de la Hermandad de Saint Germain.

En resumen, estos vestigios muestran que Walker bebe de fuentes reconocibles, surgidas en el siglo XX, siendo así sus prácticas herederas legítimas del movimiento religioso platillista clásico (influido por la teosofía y el cristianismo). Quizá las innovaciones señaladas colaboraron en su dispersión ya que éstas fueron las que “provocaron” la ira de los escépticos, el humor de los bromistas y el sarcasmo de los burlones.

Desde ya, nadie dice que reírse esté prohibido. Ahora, digo yo, ¿quién se estará riendo más fuerte?

Publicado originalmente en el blog Factor 302.4

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Alejandro Agostinelli

Alejandro Agostinelli

Periodista. Autor del libro "Invasores: Historias reales de extraterrestres en la Argentina". Editor del blog: http://factorelblog.com/
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