{"id":1040,"date":"2013-12-10T00:08:38","date_gmt":"2013-12-10T00:08:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/?p=1040"},"modified":"2014-03-13T15:31:40","modified_gmt":"2014-03-13T15:31:40","slug":"las-formas-sociales-de-las-mercancias-religiosas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/las-formas-sociales-de-las-mercancias-religiosas\/","title":{"rendered":"Las formas sociales de las mercanc\u00edas religiosas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/305.jpg\" rel=\"lightbox-0\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1042 alignleft\" alt=\"305\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/305-300x210.jpg\" width=\"300\" height=\"210\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/305-300x210.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/305-640x448.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/305.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>por Joaqu\u00edn Algranti<\/strong><\/em> \u00a0 (Fragmento de la introducci\u00f3n a su compilaci\u00f3n \u00ab<a href=\"http:\/\/www.editorialbiblos.com.ar\/ficha-de-libro\/?bid=12054\">La industria del creer<\/a>: sociolog\u00eda de las mercanc\u00edas religiosas\u201d).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00abLo mismo, pero bueno\u00bb<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las mercanc\u00edas religiosas son productos de consumo masivo que se distinguen de otros de apariencia similar por las marcas espirituales que portan y los diferencian al inscribirlos en una tradici\u00f3n espec\u00edfica. La forma que adoptan es la forma mercanc\u00eda indisociable del sistema de producci\u00f3n imperante y su mec\u00e1nica de funcionamiento. Es justamente el car\u00e1cter mercantil que imprime la industria a todo lo que toca el que nos lleva a descartar otro tipo de objetos que tematizan lo sagrado desde modelos alternativos de producci\u00f3n. (&#8230;) Son la resultante del encuentro entre el proceso de industrializaci\u00f3n de impronta netamente capitalista y los actores religiosos que ponen en juego formas propias de organizaci\u00f3n y s\u00edmbolos espec\u00edficos en el desarrollo de productos culturales dirigidos hacia la figura ambigua del creyente-consumidor. Podemos decir que las cosas del creer dependen, en m\u00e1s de un sentido, de las fuerzas sociales que moviliza la industria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;) Habitan los circuitos m\u00e1s o menos definidos de un nicho del mercado en el que es posible encontrar libros de todo tipo y g\u00e9nero, m\u00fasica en su variante lit\u00fargica, devocional o recreativa, pr\u00e9dicas grabadas, pel\u00edculas, documentales, objetos de librer\u00eda, distintivos, r\u00e9plicas de santos y budas, cosm\u00e9tica, accesorios terap\u00e9uticos e incluso ropa ritual o de uso cotidiano. Son espacios comerciales de compra y venta, es decir, de transacciones regladas, que se distinguen por las marcaciones espirituales de los bienes ofrecidos. De acuerdo a la intensidad de las marcas podemos identificar un producto con una confesi\u00f3n espec\u00edfica y saber si se trata de una mercanc\u00eda de impronta cat\u00f3lica, evang\u00e9lica, jud\u00eda o propia de las grandes religiones de oriente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata en definitiva de toda una cultura material de signo religioso que, seg\u00fan c\u00f3mo se la mire, parece por momentos que se construye de espaldas a la sociedad en franca ruptura con sus valores, sus s\u00edmbolos y posibilidades de expresi\u00f3n. Este es el caso, por ejemplo, de los materiales que tematizan desde un discurso de iglesia los modos correctos de vivir, ajustando los distintos planos de las pr\u00e1cticas sociales -el matrimonio, la sexualidad, la salud, la educaci\u00f3n, el trabajo, el uso del tiempo, la recreaci\u00f3n, el ocio etc.- a una regla expl\u00edcita de convivencia que se aparta de las formas seculares. Si nos corremos de la esfera literaria, es posible reconocer homolog\u00edas con otros espacios de producci\u00f3n cultural como el mundo social del rock cristiano (&#8230;) una industria religiosa que se esfuerza constantemente por aprender y traducir en sus t\u00e9rminos las formas culturales emergentes. As\u00ed lo entiende una consumidora de m\u00fasica cristiana a la hora de comparar las similitudes y diferencias de la oferta cultural evang\u00e9lica con la del \u201cmundo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c [La banda argentina de <i>power metal <\/i>cristiano] <i>Boanerges<\/i>, a m\u00ed me encanta porque a m\u00ed me gustaba <i>Rata Blanca<\/i>. Y, como te dec\u00eda, yo al principio criticaba un poco que sean iguales\u2026 \u00bfno pueden crear otra cosa? (&#8230;) \u00a0Entonces yo al principio como que los miraba con una mirada cr\u00edtica y despu\u00e9s dije bueno\u2026si te gustaba tal banda y ahora no la podes escuchar, no porque se te proh\u00edba, pero te termina haciendo mal; bueno ten\u00e9s una [banda] cristiana que es lo mismo, pero bueno\u2026\u201d (Alejandra, operadora de Radio Gospel)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c<i>Lo mismo, pero bueno<\/i>\u201d podr\u00eda ser la f\u00f3rmula, la operaci\u00f3n, que sintetiza un modo -entre otros- a partir de cual las im\u00e1genes religiosas y sus industrias se orientan frente a las formas culturales de la sociedad. Es la orientaci\u00f3n que se propone traducir parte de la oferta existente en t\u00e9rminos evang\u00e9licos, siguiendo la cita de Alejandra, aunque ser\u00eda posible encontrar ejemplos similares en formatos musicales cat\u00f3licos (es el caso de El padre Cesar y los pecadores), jud\u00edos (con la banda <i>Atzmus<\/i>) y alternativos (si pensamos en <i>Indra Mantras<\/i> o <i>So What Project<\/i>). Por ahora, nos basta con se\u00f1alar las dos orientaciones que traccionan internamente la industria cultural de lo sagrado en direcciones en principio opuestas como son las tendencias a romper con las expresiones del \u201cmundo\u201d o el impulso a imitarlas, readapt\u00e1ndolas a sus propios objetivos. Si elegimos como subt\u00edtulo a esta \u00faltima es porque representa el vector dominante de nuestra \u00e9poca a la hora de fabricar bienes religiosamente marcados y casi todos los art\u00edculos que componen el libro son, al menos en un sentido, variaciones sobre la l\u00f3gica de \u201c<i>lo mismo, pero bueno<\/i>\u201d en diferentes productores. Cabe destacar que existen matices entre las pol\u00edticas culturales que presentamos esquem\u00e1ticamente y no es siempre sencillo distinguirlas de manera tajante.(&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;) Nuestra investigaci\u00f3n hace foco en el peque\u00f1o-gran mundo de los productores de bienes culturales que fabrican mercanc\u00edas -espiritualmente marcadas- para un sector espec\u00edfico del mercado. Aqu\u00ed se destaca fuertemente la industria editorial como un complejo productivo con historia dentro de las distintas religiones. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro inter\u00e9s en la cultura material del universo religioso responde a una clave espec\u00edfica: la de los productores y sus industrias. Son ellos, sus selecciones y apuestas, los que actualizan, por ejemplo, la f\u00f3rmula de \u201c<i>lo mismo, pero bueno<\/i>\u201d en su pol\u00edtica de producci\u00f3n de mercanc\u00edas, mientras otros eligen conservar la distancia respecto a las formas culturales de la sociedad. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Algranti-libro.jpg\" rel=\"lightbox-1\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-1000\" alt=\"Algranti libro\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Algranti-libro-206x300.jpg\" width=\"206\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Algranti-libro-206x300.jpg 206w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Algranti-libro.jpg 308w\" sizes=\"auto, (max-width: 206px) 100vw, 206px\" \/><\/a>\u00bfQu\u00e9 significa creer?\u00a0 <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las mercanc\u00edas religiosas median, muchas veces, el modo en que las personas se relacionan con una tradici\u00f3n o un corpus de creencias. Pensemos en ejemplos concretos. Una madre que le regala un rosario o una medalla de la Virgen a su hija, un matrimonio que aunque distanciado del catolicismo decide bautizar a sus hijos \u201cpor las dudas\u201d, con su consecuentes festejos y regalos con motivos espirituales, la persona que recibe de un pastor una biblia en miniatura o un libro suyo despu\u00e9s del primer culto, la recomendaci\u00f3n, tal vez seguida del pr\u00e9stamo, de un producto de aromaterapia que sirve para armonizar la energ\u00eda o la invitaci\u00f3n a escuchar una banda como cualquier otra, con la diferencia que esta re\u00fane m\u00fasica, yoga y meditaci\u00f3n, como es el caso de <i>So What Project<\/i> y se presenta a su vez en una <i>Yoga Rave<\/i>. Cada uno de estos casos m\u00e1s o menos cotidianos pone en evidencia que, en tanto nudos de relaciones, los objetos de cultura vehiculizan formas de vincularse con lo sagrado a trav\u00e9s del consumo. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;)\u00a0Para responder la pregunta de este apartado -\u00bfqu\u00e9 significa creer?- es preciso desmarcarse de estos tres h\u00e1bitos de pensamiento: 1) el discurso de la interioridad que aborda el tema \u201cde adentro hacia afuera\u201d, eligiendo exclusivamente el punto de vista del actor 2) el sesgo institucionalista que lo explica \u201cde afuera hacia adentro\u201d como resultado del trabajo socializador del grupo y sus representantes calificados y 3) la forma derivada de la metonimia que toma \u201cla parte por el todo\u201d, a partir de un perfil dominante de creyente que se proyecta sobre el grupo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una definici\u00f3n relacional, y al mismo tiempo gen\u00e9rica, de las creencias, podr\u00eda partir del siguiente enunciado: en su forma b\u00e1sica, creer es convalidar la visi\u00f3n de la realidad -con sus acentos y omisiones- de un grupo desde una posici\u00f3n espec\u00edfica. Esta posici\u00f3n se construye en el punto de encuentro entre los espacios o maneras de habitar que propone, y en el mismo acto legitima, esa sociedad de personas y el modo en que los individuos se apropian, recrean y erigen zonas muchas veces <i>sui generis<\/i> de pertenencia, negociando los lugares y por lo tanto los sentidos pautados por la organizaci\u00f3n. Podemos decir que el mundo interno de las creencias es un lenguaje que se construye en el proceso singular de apropiaci\u00f3n de normas y motivos externos. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 significa, entonces, creer? Bueno, si hacemos blanco estrictamente en las relaciones de interdependencia entre el individuo y la sociedad, creer significa situarse en una posici\u00f3n que contribuye a fabricar la realidad espec\u00edfica -tal vez pol\u00edtica, m\u00e9dica, art\u00edstica o acad\u00e9mica- del grupo en cuesti\u00f3n. Las realidades que nos ocupan son realidades religiosas y es aqu\u00ed donde las industrias de lo sagrado y sus mercanc\u00edas ocupan un lugar clave.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/El-Puente-3-13.jpg\" rel=\"lightbox-2\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1043\" alt=\"El Puente 3-13\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/El-Puente-3-13-300x232.jpg\" width=\"300\" height=\"232\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/El-Puente-3-13-300x232.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/El-Puente-3-13-640x496.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/El-Puente-3-13.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Dos niveles del territorio<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;) Anclado en una tradici\u00f3n espec\u00edfica dentro de la sociolog\u00eda, nuestro an\u00e1lisis pone en primer plano las zonas de pertenencias, con sus respectivas posiciones m\u00f3viles de sujeto, desde donde es posible habitar un territorio que se define a s\u00ed mismo en relaci\u00f3n a lo sagrado. Este \u00faltimo puede ser dividido anal\u00edticamente en dos niveles complementarios, uno f\u00edsico y otro simb\u00f3lico<b>.<\/b> (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;) Las mercanc\u00edas religiosas que nos ocupan y colman la cultura material de los grupos, operan de manera distinta en cada una de estas geograf\u00edas (f\u00edsica y simb\u00f3lica). Cuando hablamos del plano f\u00edsico estamos haciendo referencia concretamente a los m\u00faltiples espacios de interacci\u00f3n cara a cara que se habilitan -a fuerza muchas veces de conquistas y negociaciones- tanto en la periferia como en las zonas intermedias y nucleares de los entramados. Pensemos puntualmente en los cultos, reuniones, talleres y seminarios, en los cursos de formaci\u00f3n o estudio, en las actividades recreativas, los eventos y celebraciones en el espacio p\u00fablico, las convocatorias en fechas festivas y en la infinidad de micro encuentros que recubren cada una de estas circunstancias sociales, delimitando circuitos de circulaci\u00f3n de personas y objetos. Las numerosas formas de sociabilidad, religiosamente mediadas, configuran una geograf\u00eda f\u00edsica que le otorga anclaje territorial a la vida del grupo. En este plano los objetos culturales son poderosos instrumentos de socializaci\u00f3n. Ellos se intercambian, regalan, prestan, se consumen colectivamente, se critican o recomiendan; cada referencia, cada cita, cada letra de canci\u00f3n conduce a otra inscribiendo las mercanc\u00edas y sus se\u00f1ales en un di\u00e1logo permanente. Para habitar el n\u00facleo duro de un entramado religioso, es decir, para ajustarse al papel de un mes\u00edas, un instructor de meditaci\u00f3n, un evangelista o una monja, es preciso socializarse en un universo de consumos culturales que otorga un sentido de calificaci\u00f3n y pertenencia a la persona. Por eso, una parte importante de la identificaci\u00f3n entre expertos es leer los mismos libros, compartir los gustos musicales, conocer las pel\u00edculas relacionadas y estar al tanto de la prensa de su confesi\u00f3n. (&#8230;) Lo que nos interesa resaltar en este punto es algo tan sencillo como que las zonas de pertenencia (miembros del n\u00facleo duro, intermedios y marginales) se construyen en base a patrones de consumo que las refuerzan, con las consecuentes estrategias de producci\u00f3n de las industrias religiosas. Ellas ordenan la oferta seg\u00fan se dirijan a los perfiles nucleares, intermedios, perif\u00e9ricos o marginales. Cada uno de estos perfiles de creyentes supone esquemas de percepci\u00f3n, una manera de leer, mirar y escuchar, que vuelve inteligibles los objetos. Dentro de la geograf\u00eda f\u00edsica de los entramados las mercanc\u00edas religiosas operan como mediadores de los v\u00ednculos y las interacciones cara a cara en los espacios de sociabilidad existentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, no todo es interacci\u00f3n y encuentro situados cuando se trata de habitar grupos sociales, en este caso religiosos. Menos a\u00fan cuando los dispositivos tecnol\u00f3gicos potencian modalidades de conexi\u00f3n y pertenencia virtual que no dependen del estar ah\u00ed a la misma hora en el mismo lugar. M\u00e1s all\u00e1 de una geograf\u00eda f\u00edsica en donde las mercanc\u00edas circulan de mano en mano existe una extensa geograf\u00eda de s\u00edmbolos, discursos, referencias y t\u00f3picos que los objetos de cultura vehiculizan. All\u00ed tambi\u00e9n se delimitan zonas de pertenencia a gran escala en donde es posible habitar un territorio de signos, una cultura material, sin compartir f\u00edsicamente espacios intersubjetivos. No habr\u00eda que tomar a la ligera el hecho de poder construir un v\u00ednculo con las pautas culturales de un grupo que no se encuentre mediado por las presencia, sino por la tecnolog\u00eda y los objetos de consumo porque all\u00ed reside en parte el potencial expansivo de las im\u00e1genes religiosas as\u00ed como su capacidad para perpetuarse en el tiempo. La condici\u00f3n de posibilidad para establecer este tipo de v\u00ednculo es el aprendizaje social de los esquemas de percepci\u00f3n que permiten comprender, discernir, disfrutar o dejar de lado las mercanc\u00edas y los usos de los medios virtuales de interacci\u00f3n. Generalmente, cuando los bienes culturales se encuentran dirigidos al circuito ampliado de la periferia ellos habilitan al menos dos c\u00f3digos o registros dominantes de percepci\u00f3n, uno que recupera los sentidos y el lenguaje del \u201cmundo\u201d y otro que introduce claves religiosas de lectura. (&#8230;)\u00a0 En todo caso lo que nos interesa reconocer en este breve apartado es la posibilidad efectiva de habitar la geograf\u00eda simb\u00f3lica que amplifican las industrias religiosas, prescindiendo de las interacciones cara a cara dentro de los circuitos de sociabilidad que ofrecen los grupos en el proceso de constituirse y conservarse como tales. Por eso, leer Combustible espiritual de Ari Paluch, los libros de Ravi Shankar, el Rabino Bergman, Anselm Grun o los Cuadernos de la vida de Claudio Mar\u00eda Dom\u00ednguez, sintonizar la radio Mar\u00eda o la frecuencia cristiana de una iglesia local, seguir el programa de cocina de la hermana Bernarda y comprar sus recetas, adquirir la agenda de San Pablo con citas b\u00edblicas; cada una de estas elecciones de consumo plantean formas de relacionarse con la cultura material de una o varias religiones sin necesidad de interactuar con otras personas, ni acudir a intermediarios institucionales de lo sagrado. En este sentido, y como el arte en la era de la reproductibilidad t\u00e9cnica que supo estudiar Walter Benjamin (1989), las mercanc\u00edas religiosas contribuyen a emancipar los significantes y discursos de sus rituales de origen, es decir, de su contexto de emergencia, potenciando as\u00ed una geograf\u00eda simb\u00f3lica ciertamente m\u00e1s vasta que el territorio f\u00edsico que ocupan los grupos en construcci\u00f3n. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/262.jpg\" rel=\"lightbox-3\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-1044\" alt=\"262\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/262-225x300.jpg\" width=\"225\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/262-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/262-480x640.jpg 480w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/262.jpg 675w\" sizes=\"auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/a>Obst\u00e1culos, exageraciones, zonceras<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En t\u00e9rminos generales, las religiones no son nunca un conjunto atomizado de narrativas, s\u00edmbolos e im\u00e1genes sueltas. Existen, por el contrario, principios de orden que integran y en el mismo acto dotan de identidad a las referencias espirituales. Ellas poseen, por ejemplo, un ordenamiento pr\u00e1ctico de sus ideas en base a ritos m\u00e1s o menos instituidos, as\u00ed como un sustrato material que los expresan, refuerzan y organizan en objetos grabados. No es la religi\u00f3n a solas, sino la religi\u00f3n y sus \u201ccosas\u201d. Sus estampitas, manuales, libros y pel\u00edculas, sus agendas, sus ropas rituales, sus cadenitas y sus distintivos, son los objetos y sus marcas los que componen el cosmos de la trama espiritual. Cuando se trata de la industria nos encontramos con marcaciones singulares, que estabilizan en cierta medida un lenguaje -o al menos un sistema de referencias- que le dan el tono a los objetos que nos ocupan. Esto nos lleva al terreno de la econom\u00eda y la religi\u00f3n sobre el que transita nuestro libro y es en esta zona en donde encontramos ciertos obst\u00e1culos, exageraciones o zonceras que, a fuerza de explicitarlas, esperamos desandar. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comencemos con un obst\u00e1culo ya cl\u00e1sico en el estudio de los fen\u00f3menos que nos ocupan. Cuando se trata con mercanc\u00edas religiosas se corre el riesgo de tomar al objeto por lo que este pretende ser, es decir, como un contenido cerrado, herm\u00e9tico, que porta en s\u00ed mismo un valor doble -espiritual, por lo que representa, pero tambi\u00e9n econ\u00f3mico por su capacidad de compra venta- y que guarda en su interior la potencia para establecer v\u00ednculos entre las personas. Desde esta perspectiva, son los objetos, y no las relaciones de producci\u00f3n o las formas de vida del grupo, los que re\u00fanen a los agentes en el mercado o devienen -oblaci\u00f3n\u00a0 mediante- en canales de comunicaci\u00f3n con la divinidad. No es casual, entonces, que la met\u00e1fora teol\u00f3gica haya sido un recurso privilegiado por Marx a la hora de comprender la forma mercanc\u00eda y su secreto, o sea, su car\u00e1cter de fetiche. Al igual que las im\u00e1genes religiosas\u00a0<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/alejandro\/Desktop\/MERCANCIAS\/Algranti%20x%20FRIG%203.doc#_ftn1\">[1]<\/a>, la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica opera en su momento una inversi\u00f3n del mundo material que la llevaba a entender los productos sociales del hombre, (las mercanc\u00edas, la t\u00e9cnica, las fuerzas productivas etc.) como realidades externas, poderes aut\u00f3nomos a su control. La contracara de este proceso de personificaci\u00f3n de los objetos econ\u00f3micos es la cosificaci\u00f3n de las relaciones sociales en donde un sector de la sociedad vende su fuerza de trabajo en el mercado como una mercanc\u00eda m\u00e1s entre otras. Es probable que Georg Luk\u00e1cs haya sido uno de los primeros autores en desplegar el alcance de la hip\u00f3tesis marxista sobre el fetichismo de la mercanc\u00eda. La esencia de la estructura mercantil, plantea Luk\u00e1cs (1985:5-6) como punto de partida de sus an\u00e1lisis, <i>\u201cse basa en que una relaci\u00f3n entre personas cobra el car\u00e1cter de una coseidad y, de ese modo, una objetividad fantasmal que con sus leyes propias r\u00edgidas, aparentemente conclusas del todo y racionales, esconde toda huella de su naturaleza esencial, el ser una relaci\u00f3n entre hombres<\/i>.\u201d La opacidad de un objeto de estudio que se encuentra a medio camino entre el orden econ\u00f3mico y el religioso consiste, justamente, en sortear la inversi\u00f3n que ambas esferas llevan delante de sus productos sociales y entender que la captaci\u00f3n sociol\u00f3gica de las mercanc\u00edas religiosas supone estudiar el entramado de relaciones que las hace existir. Por ello, es preciso atender a la \u201cpre-historia\u201d de los objetos culturales, esto es, a las unidades productivas que los dise\u00f1an, modelan, fabrican de acuerdo a una visi\u00f3n en algunos casos de iglesia-empresa y en otros de empresa a secas que le da forma a una pol\u00edtica cultural de bienes religiosamente marcados. Este es el objetivo principal de nuestro libro, la pre-historia de un modelo peculiar de mercanc\u00edas, vistas a trav\u00e9s de sus productores m\u00e1s importantes, esto es, las editoriales. Existe, como se\u00f1alamos en un principio, otra \u00e1rea fundamental de estudio que es preciso reconocer program\u00e1ticamente aunque no forme parte de nuestras indagaciones iniciales. Se trata de los contextos de consumo o podr\u00edamos decir de uso, los cuales completan el an\u00e1lisis des-fetichizador de las mercanc\u00edas en la medida en que recomponen el recorrido de los objetos culturales desde su producci\u00f3n hasta los espacios sociales por los que circulan y son utilizados de maneras precisas. Pensemos, por ejemplo, en los circuitos de sociabilidad familiares, escolares, eclesi\u00e1sticos, laborales o exclusivamente recreativos que pueden incluir una cultura material religiosa. De esta forma, el cuadro completo disuelve la identidad plena que las mercanc\u00edas reclaman para s\u00ed en una configuraci\u00f3n de relaciones sociales que las anteceden en t\u00e9rminos productivos y las trascienden una vez que son consumidas en contextos espec\u00edficos. En todo caso, el car\u00e1cter aut\u00f3nomo, el fetiche de los objetos, sirve para entender la inversi\u00f3n que opera el medio interno que los fabrica y el modo en que esta inversi\u00f3n es constitutiva de su funcionamiento. Esto nos lleva al segundo punto que nos interesa tratar, aquel relacionado a la naturaleza anti-econ\u00f3mica de las empresas religiosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un trabajo breve titulado \u201cLa risa de los obispos\u201d Pierre Bourdieu (2002:186-199) se\u00f1ala acertadamente que la verdad econ\u00f3mica del mundo religioso se encuentra negada a trav\u00e9s de un trabajo colectivo que la iglesia y sus representantes llevan adelante para reprimir las bases precapitalistas (propias del modelo de la ofrenda, del voluntariado, del sacrificio) que le otorga sustento a su organizaciones. No se trata de una negaci\u00f3n sin m\u00e1s, en el sentido de un ocultamiento malintencionado o c\u00ednico, sino de una tarea socialmente aprendida y trasmitida que apunta a eufemizar bajo un lenguaje simb\u00f3lico los oficios eclesi\u00e1sticos. Ellos bien podr\u00edan ser analizados desde otra matriz de lectura como puestos de trabajo, con sus remuneraciones, formas de plusvalor, derechos laborales, etc. Sin embargo, el tab\u00fa de la explicitaci\u00f3n hace de la iglesia una empresa cuya eficacia discursiva depende de la reproducci\u00f3n de las condiciones de desconocimiento de sus bases econ\u00f3micas. As\u00ed como el capitalismo funciona a fuerza de omitir el car\u00e1cter sagrado que tiene la propiedad privada, el capital, la forma mercanc\u00eda o la obtenci\u00f3n de valor. Tambi\u00e9n la iglesia -y aqu\u00ed el modelo por excelencia es el del catolicismo- opera negando las formaciones econ\u00f3micas que la sostienen. Nuestro trabajo retoma en parte este argumento, pero lo relativiza. O para decirlo de otra forma nos parece que Bourdieu exagera \u201cla risa de los obispos\u201d, es decir, recarga demasiado el car\u00e1cter anti-econ\u00f3mico como clave interpretativa de las organizaciones religiosas. A medida que nos acerquemos a las empresas editoriales, en tanto unidades de producci\u00f3n de bienes de cultura, vamos a ver que a lo largo de su historia las congregaciones, iglesias y sinagogas han sabido volcarse tempranamente a la fabricaci\u00f3n de mercanc\u00edas bajo las reglas del mercado, buscando la capacitaci\u00f3n individual, la actualizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, la rentabilidad, la competitividad, la obtenci\u00f3n de ganancias y su reinversi\u00f3n. De hecho, el modelo de iglesia devenida conscientemente en empresa econ\u00f3mica constituye uno de los polos fundacionales del espacio editorial de la Argentina. Surgen en este \u00e1mbito editoras que supieron combinar h\u00e1bilmente las formas pre-capitalistas de la donaci\u00f3n, la ofrenda, las vocaciones y el voluntariado, propias de las estructuras eclesi\u00e1sticas, con una visi\u00f3n de empresa. Los cargos que nacen de este cruce expresan la dualidad de funciones. Es as\u00ed que abundan en el medio figuras mixtas, tal es el caso de los curas editores, monjas especialistas en marketing, seminaristas a cargo del departamento de ventas y atenci\u00f3n al cliente, novicias aprendices de la gesti\u00f3n audiovisual, autores de <i>best sellers<\/i> que son a su vez pastores o l\u00edderes de iglesia, evangelistas productores, rabinos dedicados a la traducci\u00f3n de libros y as\u00ed. Es posible que un perfil profesional, una vocaci\u00f3n, se encuentre adaptada a los dos mundos y que produzca un discurso que los articule aunque termine jerarquizando, seg\u00fan la situaci\u00f3n, a uno sobre el otro, como vamos a ver m\u00e1s adelante. De esta manera, los principios antag\u00f3nicos de la econom\u00eda y la religi\u00f3n pueden encontrar formas sociales de interdependencia. Por supuesto que hay un momento de verdad en la negaci\u00f3n colectiva de la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica que emprenden las organizaciones religiosas, al menos en primera instancia. Solo que esta operaci\u00f3n se desdobla casi inmediatamente en un modo peculiar de proyectarse y ocupar el mercado. Las editoriales de congregaci\u00f3n son por lo tanto empresas con fines espirituales que niegan en primera instancia la definici\u00f3n dominante del capitalismo, pero la afirman en un segundo momento, al habitarlo y producir mercanc\u00edas bajo sus reglas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos, entonces, que es preciso desmarcarse de una concepci\u00f3n fetichista de las mercanc\u00edas, que omite los procesos de entramado -de producci\u00f3n, circulaci\u00f3n y consumo- de los objetos, sin exagerar, tampoco, la naturaleza anti-econ\u00f3mica de las organizaciones eclesi\u00e1sticas ya que estas logran muchas veces desenvolverse con \u00e9xito en el mercado (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;)\u00a0Nos proponemos, entonces, entender de qu\u00e9 manera ciertos agentes productores, algunos de ellas eclesi\u00e1sticas y otras laicos, gestionan distintas estrategias a la hora de relacionarse con las formas econ\u00f3micas de su tiempo con el fin de fabricar mercanc\u00edas religiosamente marcadas. Cat\u00f3licos, protestantes hist\u00f3ricos y neo-pentecostales a las que se incorporan, a su vez, expresiones alternativas y otras propias del espacio judaico, participan de nuestro estudio sin \u00e1nimos de clasificarlas bajo el esquema cl\u00e1sico del paradigma de la modernizaci\u00f3n -pautas modernas o tradicionales- ni en los t\u00e9rminos de un negocio oculto disimulado en los motivos espirituales. Por el contrario, las casas editoras y sus productores ponen en juego una ingenier\u00eda simb\u00f3lica-interpretativa para producir f\u00f3rmulas de \u00e9xito -libros, revistas, m\u00fasica, pel\u00edculas etc.- que son artificiales y espont\u00e1neas al mismo tiempo. (&#8230;)<\/p>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/alejandro\/Desktop\/MERCANCIAS\/Algranti%20x%20FRIG%203.doc#_ftnref1\">[1]<\/a> Y con ellas todas las fuerzas ideales del pensamiento, como la filosof\u00eda, el derecho o la teor\u00eda pol\u00edtica, que reemplazan el estudio de las condiciones sociales por una construcci\u00f3n abstracta, especulativa y gen\u00e9rica del hombre.\u00a0 \u201c<i>Los alemanes<\/i>, dice Marx (1987:14), <i>han pensado lo que los otros pueblos han hecho Alemania ha sido su conciencia te\u00f3rica. La abstracci\u00f3n y elevaci\u00f3n de su pensamiento marcharon siempre a igual paso con la unilateralidad y la humildad de su vida real.<\/i>\u201d<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Algranti.jpg\" rel=\"lightbox-4\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-1049\" alt=\"Algranti\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Algranti-287x300.jpg\" width=\"172\" height=\"180\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Algranti-287x300.jpg 287w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Algranti.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 172px) 100vw, 172px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>(Nota: Esta es una versi\u00f3n muy reducida del texto y se focaliza principalmente en las afirmaciones de Algranti \u00a0respecto de la naturaleza y la funci\u00f3n de las mercanc\u00edas religiosas y menos en sus apreciaciones sobre la naturaleza de las creencias y de las distintas formas de habitar el espacio religioso. Para el texto completo, ver\u00a0<a href=\"http:\/\/www.editorialbiblos.com.ar\/ficha-de-libro\/?bid=12054\">su libro<\/a>)<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Joaqu\u00edn Algranti<\/strong> es Licenciado en Sociolog\u00eda (UBA) y Doctor en Ciencias Sociales (en co-tutela de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) y la \u00c9cole des Haute Etudes en Sciences Sociales). Es docente en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y es Investigador asistente del CONICET en el Programa Sociedad, Cultura y Religi\u00f3n del CEIL.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Joaqu\u00edn Algranti \u00a0 (Fragmento de la introducci\u00f3n a su compilaci\u00f3n \u00abLa industria del creer: sociolog\u00eda de las mercanc\u00edas religiosas\u201d). \u00abLo mismo, pero bueno\u00bb Las mercanc\u00edas religiosas son productos de consumo masivo que se distinguen de otros de apariencia similar por las marcas espirituales que portan y los diferencian al inscribirlos en una tradici\u00f3n espec\u00edfica. La forma que adoptan es la forma mercanc\u00eda indisociable del sistema de producci\u00f3n imperante y su mec\u00e1nica de funcionamiento. Es justamente el car\u00e1cter mercantil que imprime la industria a todo lo que toca el que nos lleva a descartar otro tipo de objetos que tematizan lo sagrado desde modelos alternativos de producci\u00f3n. (&#8230;) Son la &hellip; <\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/las-formas-sociales-de-las-mercancias-religiosas\/#more-1040\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1042,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30],"tags":[50],"class_list":["post-1040","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayos","tag-conceptualizaciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1040","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1040"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1040\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1056,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1040\/revisions\/1056"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1042"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1040"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1040"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1040"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}