{"id":1066,"date":"2014-01-02T15:54:09","date_gmt":"2014-01-02T15:54:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/?p=1066"},"modified":"2014-03-13T15:29:03","modified_gmt":"2014-03-13T15:29:03","slug":"el-evangelio-en-las-carceles-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/el-evangelio-en-las-carceles-1\/","title":{"rendered":"El \u00abEvangelio\u00bb en las c\u00e1rceles (1)"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/vallejos-culto-2.jpg\" rel=\"lightbox-0\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1067\" alt=\"VLUU L200  \/ Samsung L200\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/vallejos-culto-2-300x225.jpg\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/vallejos-culto-2-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/vallejos-culto-2-640x480.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/vallejos-culto-2.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Pentecostales y C\u00e1rceles: Reflexiones y Sugerencias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>por Daniel M\u00edguez<\/strong> (FLACSO\/UNCPBA\/CONICET)\u00a0 <em>(Fragmento de su introducci\u00f3n al libro \u201c<a href=\"http:\/\/www.imfc.coop\/compraenlinea\/la-re-invencion-religiosa-del-encierro.html\">La reinvenci\u00f3n religiosa del encierro<\/a>\u00ab, de Rodolfo Brardinelli y Joaqu\u00edn Algranti).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>Fotos: Andrea Vallejos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante bastante tiempo hemos sabido que las c\u00e1rceles son, a la vez, un lugar ominoso y de dif\u00edcil acceso. Sin embargo, hasta hace algunas d\u00e9cadas, estas no fueron objeto de gran inter\u00e9s. (&#8230;) Pero recientemente la indiferencia ha cedido espacio al progresivo inter\u00e9s. El crecimiento masivo de la poblaci\u00f3n carcelaria \u2014a nivel mundial y nacional\u2014 ha colocado a la prisi\u00f3n en el foco de una diversidad de actores sociales.(&#8230;) Cada vez m\u00e1s, soci\u00f3logos, antrop\u00f3logos, polit\u00f3logos y psic\u00f3logos han logrado penetrar el mundo carcelario produciendo etnograf\u00edas que muestran las tramas sociales que habitan esos espacios. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El entrecruzamiento entre el estudio de la trama social carcelaria y la forma en que un actor espec\u00edfico, como es el pentecostalismo, influye en ella promueve interrogantes significativos para ambos campos. Es decir, lo que el pentecostalismo \u2018dice\u2019 o \u2018pone en evidencia\u2019 respecto de la c\u00e1rcel permite enriquecer los estudios que se centran en ese universo institucional. Pero tambi\u00e9n al rev\u00e9s. Lo que la c\u00e1rcel pone en evidencia respecto del pentecostalismo induce nuevas percepciones e interrogantes sobre \u00e9l. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estudio del pentecostalismo y la c\u00e1rcel permite entonces algo m\u00e1s que conocer el proceso socio-hist\u00f3rico que configur\u00f3 una particular trama de articulaciones sociales entre esos dos universos inicialmente independientes\u2014aunque la comprensi\u00f3n de ese proceso dista mucho de ser una cosa menor. La indagaci\u00f3n de ese campo permite observaciones retrospectivas sobre c\u00f3mo hemos comprendido a cada uno de los actores que lo componen, y en eso pensar nuevas formas de profundizar sobre ellos. (&#8230;)\u00a0 Rese\u00f1aremos aqu\u00ed algunos de los interrogantes que sugiere mirar al pentecostalismo desde la c\u00e1rcel y a la c\u00e1rcel desde el pentecostalismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los estudios del Pentecostalismo vistos desde la c\u00e1rcel<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;) Desde inicios de la d\u00e9cada de 1980, el pentecostalismo comenz\u00f3 a penetrar en el Servicio Penitenciario Bonaerense hasta volverse un actor de significativa relevancia en \u00e9l. Una importante proporci\u00f3n de internos (\u00bfentre el 30 y el 50 % de acuerdo a diversas estimaciones) acept\u00f3 convivir con las normas promovidas por las organizaciones evang\u00e9licas e incluso agentes del sistema penitenciario aceptaron que muchos de sus pabellones estuvieran regidos (aunque con diversos condicionamientos) por l\u00edderes de esa extracci\u00f3n religiosa. As\u00ed, los pentecostales no s\u00f3lo ingresaron a las c\u00e1rceles convirtiendo individualmente a un n\u00famero creciente de internos. Su inserci\u00f3n en el mundo carcelario implic\u00f3 una profunda intervenci\u00f3n sobre la estructura institucional, sobre los mecanismos formales e informales de poder y sobre las pautas de relaci\u00f3n social internas. En definitiva, de los actores que progresivamente reconocieron la creciente relevancia del mundo carcelario, los pastores pentecostales han sido, sino el \u00fanico, uno de los que m\u00e1s ha logrado penetrar y alterar las din\u00e1micas de ese mundo institucional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo notable de este proceso es que cuando uno mira el campo de quienes adquirieron progresivamente inter\u00e9s en el mundo carcelario y en su transformaci\u00f3n, los pentecostales posiblemente ocuparan el lugar m\u00e1s subordinado en \u00e9l. Su capital simb\u00f3lico, social e institucional inicial era posiblemente el de menor val\u00eda en comparaci\u00f3n con acad\u00e9micos, pol\u00edticos o, incluso, otras denominaciones religiosas como el catolicismo. Pero el fen\u00f3meno no es en s\u00ed novedoso. Desde la d\u00e9cada de 1960, una y otra vez, los estudios \u00a0han mostrado que la posici\u00f3n hom\u00f3loga del pentecostalismo respecto a los sectores m\u00e1s humildes de la sociedad facilita su inserci\u00f3n en ellos. Si bien no era absolutamente previsible que esto ocurriera en las c\u00e1rceles bonaerenses, tampoco puede ser una sorpresa mayor que en un contexto de pronunciado crecimiento de la poblaci\u00f3n carcelaria en los sectores de mayor inserci\u00f3n del pentecostalismo este terminara incidiendo en ese mundo institucional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Brardinelli-Algranti-libro.jpg\" rel=\"lightbox-1\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-1068\" alt=\"Brardinelli Algranti libro\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Brardinelli-Algranti-libro-207x300.jpg\" width=\"207\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Brardinelli-Algranti-libro-207x300.jpg 207w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Brardinelli-Algranti-libro-442x640.jpg 442w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Brardinelli-Algranti-libro.jpg 483w\" sizes=\"auto, (max-width: 207px) 100vw, 207px\" \/><\/a>Como ha ocurrido en otros casos, los dem\u00e1s actores predispuestos a intervenir sobre el mundo carcelario no aceptaron con tanta facilidad la presencia de estos \u2018convidados de piedra\u2019. Desde el campo acad\u00e9mico y pol\u00edtico varios an\u00e1lisis sobre el pentecostalismo han \u2018descubierto\u2019 que este facilita la adaptaci\u00f3n a los contextos de marginalidad reduciendo algunas de las consecuencias m\u00e1s dram\u00e1ticas de las mismas, pero promoviendo una cierta aquiescencia respecto de los procesos pol\u00edticos y econ\u00f3micos que la generan. Otros ven en la ritualidad y las narrativas pentecostales una manipulaci\u00f3n (\u2018lavado de cerebro\u2019) que instrumenta la desesperaci\u00f3n de los m\u00e1s postergados en funci\u00f3n de los intereses de los l\u00edderes religiosos. En respuesta a estas miradas, otras indagaciones descubren en el pentecostalismo formas subrepticias de resistencia al orden o formas de agencia y construcci\u00f3n de nuevas legitimidades que se distancian marcadamente de la idea de manipulaci\u00f3n <a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/alejandro\/Desktop\/Algranti%20Carceles\/Prologo%20Daniel%20Miguez%20xa%20Blog.doc#_ftn1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;) La particular transparencia que adquieren las tramas de sociabilidad y formas de construcci\u00f3n del poder en el \u00e1mbito carcelario permiten mostrar c\u00f3mo si no todo es manipulaci\u00f3n y aceptaci\u00f3n del statu quo, tampoco el pentecostalismo est\u00e1 exento de participar en las tramas de poder e instrumentar mecanismos de dominaci\u00f3n prevalentes en la sociedad en general. Pero hay m\u00e1s. La mirada que, sin caer en teor\u00edas conspirativas, limita una concepci\u00f3n inocente de la expansi\u00f3n pentecostal, habilita interrogantes reveladores. Por ejemplo, si el pentecostalismo ha penetrado y alterado el mundo carcelario ingresando desde una posici\u00f3n subordinada, qu\u00e9 fuentes de poder leg\u00edtimas e ileg\u00edtimas (en tanto emergentes o impuestas a sus adherentes) explican esa evoluci\u00f3n. Y qu\u00e9 dice esta forma de construcci\u00f3n del poder en el mundo carcelario sobre el campo \u00a0pentecostal en general. Es decir, qu\u00e9 novedades revela esta forma espec\u00edfica de pentecostalismo (la carcelaria) y que continuidades mantiene con el resto del campo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00eda parecer contradictoria la afirmaci\u00f3n de que en el mundo carcelario las tramas de poder y sociabilidad se vuelven transparentes. Sin embargo, una vez franqueadas las principales barreras, el car\u00e1cter cerrado y socialmente acotado de la c\u00e1rcel hace transparentes las tramas cotidianas y cara a cara del poder. Por supuesto que estas tramas no son todo lo que hay en la construcci\u00f3n del poder y la sociabilidad en la c\u00e1rcel, y hay din\u00e1micas que exceden el plano de la cotidianeidad\u00a0 y las interacciones situadas. Pero con todas esas limitaciones, la dimensi\u00f3n cotidiana del mundo social carcelario es tal vez un ejemplo sociol\u00f3gico particularmente revelador de elaboraci\u00f3n de ciertas dimensiones de la vida social. En este sentido, no es menor el hecho de que en el mundo social de la c\u00e1rcel se realice una construcci\u00f3n cotidiana y expl\u00edcita de las pautas de regulaci\u00f3n social. Es decir, si los sistemas de representaci\u00f3n social en el mundo extramuros est\u00e1n naturalizados al punto de actuarlos \u2018espont\u00e1neamente\u2019, este nivel de naturalizaci\u00f3n est\u00e1 lejos de ser tal para los actores que habitan la c\u00e1rcel. Por eso, las pautas est\u00e1n en permanente elaboraci\u00f3n discursiva y son objeto de una marcada ritualizaci\u00f3n. Sobre todo, cuando una profunda mutaci\u00f3n demogr\u00e1fica en el mundo carcelario (cada vez m\u00e1s poblado y con promedios de edades m\u00e1s bajos) induce cambios en las formas tradicionales de relaci\u00f3n y representaci\u00f3n social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justamente, una de las fuentes de poder del pentecostalismo carcelario es su capacidad de intervenir sobre ese proceso de construcci\u00f3n de pautas de interacci\u00f3n social de una manera que no logra ning\u00fan otro de los actores del campo.\u00a0 Esa intervenci\u00f3n tiene, a mi juicio, dos dimensiones en las que vale la pena detenerse. Una remite a los grados de legitimidad e ilegitimidad que tiene la construcci\u00f3n del poder que permite esa intervenci\u00f3n. Otra, a los <i>saberes<\/i> que permiten esa particular forma de construcci\u00f3n del poder. Pero en la discusi\u00f3n de estas cuestiones se insertan tambi\u00e9n otras: \u00bfCu\u00e1n duraderas son las transformaciones que promueve el pentecostalismo? Por ejemplo, si el pentecostalismo ha logrado \u2018convertir\u2019 y reformar las pautas de sociabilidad en la c\u00e1rcel, qu\u00e9 ocurre cuando quienes habitan los pabellones evang\u00e9licos egresan de ellos. Y, adem\u00e1s, \u00a0qu\u00e9 nos dice ese grado de pregnancia del pentecostalismo carcelario mas all\u00e1 de los muros de la prisi\u00f3n respecto de las tesis que han poblado el campo de indagaci\u00f3n sobre el pentecostalismo y que supon\u00edan un proceso de crecimiento indefinido. Intentemos desgranar estos interrogantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Legitimidad, ilegitimidad y limitaciones del poder pentecostal<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia que revela el ingreso del pentecostalismo a la c\u00e1rcel muestra que esa \u2018intromisi\u00f3n\u2019 no pod\u00eda hacerse sin alguna forma de reciprocidad entre las c\u00fapulas establecidas del poder penitenciario y los pastores evang\u00e9licos interesados en ingresar a los pabellones del presidio. Es decir, el pentecostalismo en la c\u00e1rcel s\u00f3lo es posible si participa de la trama de relaciones sociales y poder que tradicionalmente ha regulado el mundo carcelario. Ahora, la participaci\u00f3n en esa trama implica no s\u00f3lo que los pentecostales ingresan a esas estructuras de poder, sino que tienen algo que ofrecer en ellas: \u00bfqu\u00e9 sentido tendr\u00eda sino para las c\u00fapulas penitenciarias la aceptaci\u00f3n y negociaci\u00f3n con un actor que no aporta ninguna ventaja?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;) Por un lado, hay componentes culturales del mundo Pentecostal que mantienen continuidad con aquellos que orientan la acci\u00f3n de las c\u00fapulas penitenciarias. Por ejemplo, cierto verticalismo, las ambiciones institucionalmente promovidas de destacarse en el pastorado y las recompensas econ\u00f3micas que esto puede generar. Por otro lado, el pentecostalismo logra alcanzar estas metas por otros medios. La regulaci\u00f3n de los pabellones carcelarios que permite estos beneficios no es instrumentada por medios violentos (uso de la fuerza f\u00edsica) que acumulan costos para el conjunto de los actores del medio carcelario.\u00a0 Los dispositivos culturales del pentecostalismo (sus narrativas, ritualidad, estructura de liderazgos, etc.), permite el control de los pabellones penitenciarios minimizando los niveles de coacci\u00f3n. Esto resulta, en parte, de que el pentecostalismo promueve y logra establecer por consenso, pautas de relaci\u00f3n social alternativas a las predominantes en la c\u00e1rcel. De una manera notable, en un conjunto poblacional donde la \u2018actuaci\u00f3n\u2019 del conflicto se impone por sobre su simbolizaci\u00f3n, el pentecostalismo establece instrumentos expresivos que permiten una gesti\u00f3n alternativa de las tensiones que resultan de una convivencia forzada, permanente y alejada de las condiciones adecuadas. Es este \u2018saber\u2019, que permite una forma alternativa de regulaci\u00f3n social, el capital\u00a0 negociable que tiene el pentecostalismo en el medio carcelario, y que permite establecer formas de reciprocidad tanto con penitenciarios como con internos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/vallejos-guitarra.jpg\" rel=\"lightbox-2\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1070 alignleft\" alt=\"vallejos guitarra\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/vallejos-guitarra-300x225.jpg\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/vallejos-guitarra-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/vallejos-guitarra-640x480.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/vallejos-guitarra.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Es claro que no cabe aqu\u00ed una idealizaci\u00f3n. La construcci\u00f3n consensuada de pautas convive con formas de coerci\u00f3n e incluso mecanismos extorsivos que predominan en el mundo carcelario y que, justo es decirlo, tampoco son totalmente ajenos a las formas pentecostales de construcci\u00f3n de poder. (&#8230;)\u00a0 La consideraci\u00f3n de las formas leg\u00edtimas e ileg\u00edtimas de construcci\u00f3n del poder Pentecostal en la c\u00e1rcel conlleva a la superaci\u00f3n de operaciones dicot\u00f3micas que han primado en la constituci\u00f3n del campo de estudios sobre el Pentecostalismo. Como se\u00f1alamos, existi\u00f3 una primer ola de estudios sobre pentecostales que tend\u00eda a explicar su crecimiento como producto de los estados de \u2018alienaci\u00f3n\u2019 (entendida como obst\u00e1culo al desarrollo de una conciencia de clase, o como estado alterado de la conciencia producto de la manipulaci\u00f3n psicol\u00f3gica). En contraste con este primer acercamiento, particularmente a partir de la d\u00e9cada de 1990, se desarrollaron un conjunto de estudios mostrando la capacidad del pentecostalismo de expresar y canalizar percepciones y demandas de los sectores m\u00e1s postergados de la sociedad. As\u00ed, en esta constituci\u00f3n opositiva del campo se perd\u00eda la posibilidad de reconocer los matices del proceso de expansi\u00f3n Pentecostal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;) El corriente siglo parece mostrar un proceso de al menos estancamiento, sino contracci\u00f3n del campo Pentecostal en general. De acuerdo a diversas encuestas entre 1992 y 1994 aproximadamente un 10% de la poblaci\u00f3n se identificaba como evang\u00e9lico. Entre ellos, en torno al 2% se proclamaban pentecostales. En 2006, seg\u00fan Latinobar\u00f3mentro, el n\u00famero de evang\u00e9licos no llegaba al 6%, y apenas el 0,3% se identificaban como Pentecostales.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/alejandro\/Desktop\/Algranti%20Carceles\/Prologo%20Daniel%20Miguez%20xa%20Blog.doc#_ftn2\">[2]<\/a>\u00a0 Pese a que todos estos procesos suscitan importantes preguntas de investigaci\u00f3n, como qu\u00e9 factores explican esta contracci\u00f3n o qu\u00e9 tipo de trayectoria religiosa continuaron los antiguos adscriptos y adherentes al pentecostalismo, la forma de constituci\u00f3n del campo parece haber ocluido la curiosidad cient\u00edfica en este punto. El impulso final de constituci\u00f3n del campo de estudios sobre el pentecostalismo que conduc\u00eda a contrarrestar las explicaciones conspirativas mostrando las dimensiones de agencia y las estrategias de resistencia y adaptaci\u00f3n que habilitaba para los m\u00e1s postergados, impidi\u00f3 que quienes estudiamos el pentecostalismo nos detuvi\u00e9ramos seriamente a contemplar sus l\u00edmites. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por un lado, los datos expuestos en el libro de Brardinelli y Algranti muestran continuidad entre el pentecostalismo convencional y el carcelario. Si ambos experimentaron un proceso de enorme expansi\u00f3n en las d\u00e9cadas de 1980 y 1990, la tasa de crecimiento o se ha congelado o existe una cierta declinaci\u00f3n en \u00e9pocas m\u00e1s recientes. As\u00ed, se nos abre nuevamente la oportunidad de preguntarnos qu\u00e9 factores explican estas limitaciones: son elementos inherentes a la din\u00e1mica Pentecostal en s\u00ed, son factores externos a ella, es la combinaci\u00f3n de ambas dimensiones, etc. Por otro lado, las tramas de poder que se entretejen en el mundo carcelario, los efectos de ese poder que puede llevar incluso a la disoluci\u00f3n de algunos pabellones, sugiere por homolog\u00eda la posibilidad de estudiar los procesos entr\u00f3picos del pentecostalismo en el exterior. Finalmente, el mundo carcelario permite plantear de una manera particularmente aguda la cuesti\u00f3n de los efectos de la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conversi\u00f3n \u2018dentro de la c\u00e1rcel\u2019 produce un diacr\u00edtico obvio: \u00bfqu\u00e9 sucede cuando se deja la c\u00e1rcel? Y esa segmentaci\u00f3n de tiempo y espacio (antes y adentro vs. despu\u00e9s y afuera) se expresa en otro par de opuestos, que es la violaci\u00f3n de la ley vs. el apego a la ley. Es decir, los efectos y durabilidad de la conversi\u00f3n dentro de la c\u00e1rcel pueden establecerse de una manera particularmente precisa a partir de la reincidencia en el delito. As\u00ed, la duraci\u00f3n y profundidad de la conversi\u00f3n en la c\u00e1rcel se expresar\u00eda y podr\u00eda \u2018medirse\u2019 a partir de indagar sobre las probabilidades, condiciones y formas de la reincidencia una vez abandonado el contexto inicial de la conversi\u00f3n. Los estudios sobre el pentecostalismo en general\u2014no s\u00f3lo carcelario\u2014han rondado el tema de la duraci\u00f3n de la conversi\u00f3n: \u00bfqui\u00e9n se \u2018hace\u2019 Pentecostal adquiere esa identificaci\u00f3n de por vida? \u00bfcu\u00e1nto dura la conversi\u00f3n? \u00bfc\u00f3mo var\u00eda esa durabilidad entre diversos tipos de pentecostalismo? \u00bfcu\u00e1n radical es el cambio en el estilo de vida de los conversos, m\u00e1s all\u00e1 de las narrativas que poseen sobre ellos? Estos son algunos de los interrogantes que puede encontrarse en las investigaciones sobre el crecimiento del pentecostalismo. Pero no son interrogantes que por s\u00ed mismos hayan orientado la investigaci\u00f3n sobre el tema. En los estudios sobre el \u2018crecimiento\u2019 Pentecostal la precariedad de ese crecimiento y sus l\u00edmites ha sido un sub-tema, no el tema principal. Pero la evoluci\u00f3n reciente del pentecostalismo \u2014congelamiento o contracci\u00f3n\u2014 y la particular evidencia que arroja sobre ello sus manifestaciones en la c\u00e1rcel fuerzan sobre el tapete varias preguntas soslayadas. \u00bfPor qu\u00e9 no indagar sobre el estancamiento Pentecostal? \u00bfPor qu\u00e9 no explorar los procesos de \u2018reconversi\u00f3n\u2019? (&#8230;) \u00bfPor qu\u00e9 en lugar de pensar en una conversi\u00f3n fallida, no pensar que quien adscribi\u00f3 al pentecostalismo y luego lo abandon\u00f3 en lugar de retomar una trayectoria preexistente vir\u00f3 ahora en una nueva direcci\u00f3n? \u00bfQui\u00e9n se convierte en la c\u00e1rcel y luego abandona el pentecostalismo en el exterior, vuelve a ser c\u00f3mo lo fue antes de esa conversi\u00f3n: se \u2018desconvierte\u2019 o se \u2018reconvierte\u2019 en una nueva identidad que no es coincidente ni con la primera, ni con la segunda? (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Saberes Pentecostales<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos sugerido que si el pentecostalismo pose\u00eda una posici\u00f3n subordinada en el campo de actores predispuestos a intervenir en el asunto carcelario, algo tiene que haber modificado esa situaci\u00f3n para que se vuelva uno de los m\u00e1s preeminentes. Y la prenda de negociaci\u00f3n de ese cambio de situaci\u00f3n parece haber sido un saber acerca de c\u00f3mo \u2018pacificar los pabellones\u2019. Normalmente, la forma de regulaci\u00f3n interna de los v\u00ednculos en el \u00e1mbito carcelario se produce mediante el uso de la fuerza f\u00edsica. Existen algunos criterios adicionales que supuestamente regulan las jerarqu\u00edas entre internos, referidos al tipo de delitos cometidos (la especialidad en el mundo del crimen) y los a\u00f1os de trayectoria dentro del delito y de la c\u00e1rcel. Pero en \u00faltima instancia, cuando esas jerarqu\u00edas se ponen en cuesti\u00f3n, esto debe dirimirse por la fuerza. Y, las mutaciones demogr\u00e1ficas de la c\u00e1rcel que ha concentrado cada vez m\u00e1s poblaci\u00f3n juvenil, ha profundizado la predominancia de la fuerza f\u00edsica como mecanismo de regulaci\u00f3n. Esto genera costos para el conjunto de los actores involucrados que experimentan mayores riesgos de sufrir heridas (sobre todo en el caso de los internos) o est\u00e1n m\u00e1s expuestos a sanciones en el caso de los penitenciarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/up9PATIO.jpg\" rel=\"lightbox-3\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-1077\" alt=\"up9PATIO\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/up9PATIO-300x225.jpg\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/up9PATIO-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/up9PATIO-640x480.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/up9PATIO.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Si, como hemos discutido, es complejo dirimir si el pentecostalismo efectivamente es capaz de \u2018sacar\u2019 a una persona del delito, es decir, si la conversi\u00f3n es el final definitivo de una trayectoria delictiva, es claro que este tiene la capacidad de disminuir dr\u00e1sticamente los niveles de violencia en la c\u00e1rcel. El capital predominante del pentecostalismo carcelario, aquella fuente de poder que le permite \u2018negociar\u2019 con los penitenciarios y tener algo que ofrecer a los internos, es justamente, esa capacidad de modificar las pautas de interacci\u00f3n cotidiana hacia formas m\u00e1s \u2018pac\u00edficas\u2019 de relaci\u00f3n. As\u00ed, lo que modific\u00f3 la posici\u00f3n del pentecostalismo en el campo carcelario es que es portador de un saber. Ahora, una cuesti\u00f3n relevante es intentar entender en qu\u00e9 consiste ese saber que logra la pacificaci\u00f3n de los pabellones en la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existe una importante serie de estudios cuantitativos sobre los efectos de la Fe en las trayectorias delictivas. Estas indagaciones buscaron establecer si aquellas personas que declaraban poseer convicciones religiosas ten\u00edan mayor o menor predisposici\u00f3n a cometer delitos. Luego de una serie de resultados contradictorios, emergi\u00f3 progresivamente un patr\u00f3n consistente. <a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/alejandro\/Desktop\/Algranti%20Carceles\/Prologo%20Daniel%20Miguez%20xa%20Blog.doc#_ftn3\">[3]<\/a> Aquellas personas que pose\u00edan o declaraban poseer convicciones religiosas, pero no ten\u00edan interacciones frecuentes con otros creyentes, no parec\u00edan estar influenciados por ellas. Sus tasas de reincidencia delictiva no eran significativamente diferentes de los no creyentes. En cambio, aquellos que declaraban adherir a valores religiosos pero interactuaban regularmente con otros creyentes mostraban una menor propensi\u00f3n a delinquir. En este caso s\u00ed la Fe parec\u00eda constituirse en un vector contrario al delito. La conclusi\u00f3n fue que cuando quienes declaraban convicciones religiosas percib\u00edan que iban a ser juzgados en base a ellas por personas cercanas, su conducta era m\u00e1s apegada a esos principios. En cambio, cuando las convicciones permanec\u00edan exclusivamente en el fuero privado y no eran parte de un sistema colectivo de representaci\u00f3n social la conducta no necesariamente se apegaba a los principios de Fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo sugiere entonces que el capital cultural portado por los pentecostales fue su capacidad de constituir comunidades de Fe. Pero lo interesante del caso es que una comunidad de Fe no parece surgir por la preexistente convicci\u00f3n de cada uno de sus integrantes. Es decir, la comunidad no surge de que los pentecostales convirtieron las almas una a una y luego las reunieron, por as\u00ed decirlo. Sino de que, justamente, lograron sistemas colectivos de conversi\u00f3n, en el que cada uno siente que sus acciones ser\u00e1n evaluadas por otros seg\u00fan los criterios del dogma de Fe,\u00a0 y eso refuerza la predisposici\u00f3n a acatarlos. (&#8230;) \u00a0Incluso, si en los pabellones pentecostales se tolera a personas que, en rigor, no declaran ser convertidos, se lo hace a condici\u00f3n de que cumplan con esas pautas de interacci\u00f3n. As\u00ed que una comunidad de Fe no es el resultado de una suma individual de creyentes, sino de un conjunto de personas que se ponderan rec\u00edprocamente como si creyeran. Sin embargo, las bases de sustentaci\u00f3n de esta creaci\u00f3n de comunidad introducen una doble limitaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya discutimos que existen limitaciones en la perdurabilidad de la conversi\u00f3n intracarcelaria. Puede verse en el apartado correspondiente a la reincidencia en el delito, como Brardinelli y Algranti encuentran varios pastores que admiten altos niveles de reincidencia de internos conversos. Incluso, internos devenidos en l\u00edderes evang\u00e9licos y hasta pastores dentro de la c\u00e1rcel reinciden al salir. Si, como todo sugiere, la adhesi\u00f3n de la conducta a los principios religiosos deviene de que las propias acciones ser\u00e1n juzgadas por otros participes de esos mismos principios, el abandono de la comunidad carcelaria al salir del presidio implicar\u00eda justamente la p\u00e9rdida de esa condici\u00f3n. As\u00ed, la cualidad que hace a este dispositivo efectivo en el mundo intra-carcelario (constituir una comunidad densa, restringida y homog\u00e9nea) en cierta medida atenta contra su efectividad afuera. Pero esto devela todav\u00eda algo m\u00e1s. A la vez que el pentecostalismo introduce un saber que no parece tener antecedentes en el mundo carcelario, tambi\u00e9n pone en evidencia que los actores del mundo carcelario no tienen facilidad en adquirirlo. El pentecostalismo revela as\u00ed una ausencia notoria en la din\u00e1mica institucional de la c\u00e1rcel que vale la pena explorar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La C\u00e1rcel vista desde el Pentecostalismo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/vallejos-orando.jpg\" rel=\"lightbox-4\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1071 alignleft\" alt=\"vallejos orando\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/vallejos-orando-300x225.jpg\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/vallejos-orando-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/vallejos-orando-640x480.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/vallejos-orando.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Los estudios sobre el mundo carcelario han mostrado una y otra vez c\u00f3mo lejos de contribuir a la reintegraci\u00f3n, la c\u00e1rcel reproduce mecanismos de estigmatizaci\u00f3n y exclusi\u00f3n de la vida social convencional. Las condiciones de \u2018habitaci\u00f3n\u2019 de la c\u00e1rcel, en lugar de generar la adquisici\u00f3n de h\u00e1bitos, capacidades y recursos que permitan la inserci\u00f3n social posterior, instalan estigmas y reproducen un habitus que perpet\u00faa la marginaci\u00f3n. Las razones detr\u00e1s de esto son f\u00e1ciles de conocer, aunque aparentemente dif\u00edciles de modificar. Progresivamente, las c\u00e1rceles han ido profundizando las condiciones de hacinamiento y falta de provisi\u00f3n de condiciones m\u00ednimas de supervivencia. Sumada a la falta de espacio, en el \u00e1mbito carcelario escasea la alimentaci\u00f3n apropiada, las condiciones de higiene y atenci\u00f3n a la salud b\u00e1sicas para la supervivencia de cualquier individuo. A esto se suma un r\u00e9gimen disciplinario que no s\u00f3lo impone sus rigores sobre los internos, sino que m\u00e1s que eso. (&#8230;.) El personal penitenciario \u2018administra\u2019 una estructura de poder donde son algunos de los internos los que \u2018controlan\u2019 el funcionamiento cotidiano de la c\u00e1rcel. Lejos de conducir, espont\u00e1neamente, a un r\u00e9gimen de ecuanimidad, esto resulta en un sistema estamental que da lugar a permanentes disputas dirimidas, la mayor parte de las veces, mediante el uso de la fuerza. La cantidad de internos heridos y muertos que se reproducen cada a\u00f1o surgen entonces de estos reg\u00edmenes de crueldad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este estado de cosas suele ser interpretado como efecto de una voluntad t\u00e1cita de perpetuar la marginaci\u00f3n y el estigma. Si estas formas de regulaci\u00f3n, si estos reg\u00edmenes de crueldad no son modificados es porque no hay un inter\u00e9s genuino de procurar la reintegraci\u00f3n de los desvalidos. O, a\u00fan m\u00e1s, porque estos regimenes generan beneficios para varios de los actores ubicados en los estamentos m\u00e1s altos del sistema de poder. As\u00ed, los mecanismos de circulaci\u00f3n de bienes producidos por estas formas de regulaci\u00f3n interna permitir\u00edan beneficios para quienes los administran. Por ejemplo, la regulaci\u00f3n por la violencia har\u00eda deseables y hasta \u2018vendibles\u2019 a los m\u00e1s d\u00e9biles los \u00e1mbitos carcelarios preservados de ella. La escasez de recursos (alimentarios, sanitarios, etc.) otorgar\u00eda un alto precio a los pocos disponibles. Y permitir\u00eda a quienes los detentan obtener importantes ventajas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin dudas el an\u00e1lisis del medio carcelario demuestra que estos sistemas de poder explican en gran medida el funcionamiento y efectos del sistema penitenciario. Pero la presencia del pentecostalismo en la c\u00e1rcel sugiere todav\u00eda una cosa m\u00e1s. La presencia del pentecostalismo muestra que es posible, a\u00fan en esas condiciones altamente desfavorables, introducir importantes variantes en los formas de estructuraci\u00f3n de los v\u00ednculos sociales al interior de los pabellones. Y esa transformaci\u00f3n, sin ser una panacea, no es puramente anecd\u00f3tica. La pacificaci\u00f3n de los pabellones evang\u00e9licos generan condiciones que reducen a su interior la cantidad de muertos y heridos, e impacta sobre otras cosas como las\u00a0 condiciones sanitarias e incluso reduce los niveles de tensi\u00f3n psicol\u00f3gica que surge de la permanente exposici\u00f3n al da\u00f1o f\u00edsico \u2014algo que los presos reconocen como una perjuicio importante y adicional a la vida en la prisi\u00f3n. (&#8230;) El pentecostalismo pone en evidencia que los problemas carcelarios no surgen exclusivamente por las condiciones materiales de encierro. Manteniendo constantes estas condiciones, ellos logran mejoras que el resto del personal penitenciario, a\u00fan percibiendo las ventajas relativas de estos procedimientos, no sabe c\u00f3mo instrumentar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, lo que pone en evidencia la presencia del pentecostalismo en la c\u00e1rcel es la ausencia de un \u2018saber\u2019 en el resto de los agentes penitenciarios. Incluso en aquellos que componen el campo de interesados en la c\u00e1rcel, m\u00e1s all\u00e1 de que no la integren cotidianamente. El pentecostalismo parece disponer entre su capital cultural de los recursos para reestructurar los sistemas de relaci\u00f3n social en el mundo popular, dentro y fuera de la c\u00e1rcel. Notablemente, ese mismo capital no parece estar tan claramente al alcance de la mano de cient\u00edficos sociales, gestores de pol\u00edticas p\u00fablicas o los mismos agentes de los sistemas en cuesti\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo se le restituye el capital social, cultural y simb\u00f3lico a quienes desde sus or\u00edgenes han padecido su carencia y se ven envueltos en mecanismos que la reproducen? El campo profesional no parece haber podido producir respuestas taxativas a esta pregunta, ni dispositivos que logren esta proeza. Si no hay garant\u00edas de que los pentecostales puedan \u2018articular\u2019 una respuesta a esta pregunta, evidentemente esa capacidad esta inscripta en su habitus institucional. Parad\u00f3jicamente, el conocimiento \u2018experto\u2019 parece en este punto estar en deuda con el pretendidamente lego. Y tampoco es claro, por m\u00faltiples razones, que desde el campo profesional puedan \u2018imitarse\u2019 los dispositivos generados por el pentecostalismo. El pentecostalismo ha generado en su devenir hist\u00f3rico narrativas y ritualidades tendientes a generar comunidades de Fe\u2014en el sentido ya expuesto\u2014que dif\u00edcilmente puedan resultar de un esfuerzo coyuntural por imitarlas. Es decir, dif\u00edcil que puedan surgir de un esfuerzo situado e impostado por generar un hom\u00f3logo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, y para cerrar esta reflexi\u00f3n, el punto de mira que abre el pentecostalismo sobre la c\u00e1rcel, es que entre las m\u00faltiples carencias que caracterizan a la prisi\u00f3n existe uno frecuentemente soslayado. Adem\u00e1s de la falta de recursos y espacio, la c\u00e1rcel es un dispositivo montado sobre la ausencia de un saber. Qu\u00e9 caracter\u00edsticas deber\u00eda reunir una instituci\u00f3n cerrada para ser efectivamente capaz de reintegrar a la sociedad a quienes entraron en conflicto con la ley. El pentecostalismo no re\u00fane todas las respuestas a esta pregunta, porque no es obvio que los conversos en la prisi\u00f3n no reincidan al salir. Pero su \u00e9xito en pacificar los pabellones y mejorar las condiciones de encierro a\u00fan en contextos de carencia muestra que el saber adecuado introduce profundas modificaciones en las din\u00e1micas institucionales y sociales. Si no todas las respuestas, esto al menos sugiere la importancia de acumular conocimiento sobre cu\u00e1les podr\u00edan ser los saberes necesarios. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/alejandro\/Desktop\/Algranti%20Carceles\/Prologo%20Daniel%20Miguez%20xa%20Blog.doc#_ftnref1\">[1]<\/a> Buenas s\u00edntesis de estos debates pueden encontrarse en: Algranti, Joaqu\u00edn. 2010. <i>Pol\u00edtica y religi\u00f3n en los m\u00e1rgenes. Nuevas formas de participaci\u00f3n social en las mega-iglesias evang\u00e9licas en la Argentina. Buenos Aires: CICCUS; Droogers, Andr\u00e9. 1998. \u2018Paradoxical Views on a Paradoxical Religion. Models for the Explanation of Pentecostal Expansion in Brazil and Chile.\u2019 En: Boudewijnse, Barbara; Droogers, Andr\u00e9; Kamsteeg, Frans. (comps.), <\/i><i>More than Opium. An Anthropological Approach to Latin American and Caribbean Pentecostalism. <\/i>Lanham: Scarecrow Press; Frigerio, Alejandro. 1994. \u2018Estudios sobre el Pentecostalismo en el Cono Sur. Problemas y Perspectivas.\u2019 En: Frigerio, Alejandro (comp.), <i>El Pentecostalismo en la Argentina. Buenos Aires: Centro Editor de Am\u00e9rica Latina; M\u00edguez, Daniel. 1998b. <\/i><i>Spiritual Bonfire in Argentina. Confronting Current Theories With an Ethnographic Account of Pentecostal Growth in a Buenos Aires&#8217; Suburb<\/i>. Amsterdam, etc.: Centre for the Study and Documentation of Latin America.<\/p>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/alejandro\/Desktop\/Algranti%20Carceles\/Prologo%20Daniel%20Miguez%20xa%20Blog.doc#_ftnref2\">[2]<\/a> Una discusi\u00f3n m\u00e1s detallada de estas tendencias puede encontrarse en: M\u00edguez, Daniel. 2012. \u2018Canonizaciones y Moralidades en Contextos de Pobreza Urbana. Las L\u00f3gicas del Orden y la Transgresi\u00f3n en la Argentina de Fines del Siglo XX.\u2019\u00a0 <i>Cultura y Religi\u00f3n<\/i>, Vol. VI, N\u00ba 1 (Junio del 2012) 241-274<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/alejandro\/Desktop\/Algranti%20Carceles\/Prologo%20Daniel%20Miguez%20xa%20Blog.doc#_ftnref3\">[3]<\/a> Los debates se constituyeron a partir de una contribuci\u00f3n\u00a0 de Hirshi, Travis; Rodney, Stark (1969. \u2018Hellfire and Delinquency.\u2019 <i>Social Problems. <\/i>7 (2) pp 204-213) quienes no constataron efectos de las creencias religiosas sobre la predisposici\u00f3n a delinquir, lo que fue debatido entre otros por Higgins, Paul; Albrecht, Gary. (1977. \u2018Hellfire and Delinquency Revisited.\u2019 <i>Social Forces.<\/i> 55 (4)) quienes s\u00ed contataron efectos. Un resumen de estos debates puede consultarse en M\u00edguez, Daniel. 2004. Religi\u00f3n Y Desviaci\u00f3n: Una Tem\u00e1tica Olvidada. Ponencia presentada en: Comisi\u00f3n de Antropolog\u00eda de la Religi\u00f3n VII Congreso Argentino de Antropolog\u00eda Social, Villa Giardino, C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Fragmento de la introducci\u00f3n al libro \u201c<a href=\"http:\/\/www.imfc.coop\/compraenlinea\/la-re-invencion-religiosa-del-encierro.html\">La reinvenci\u00f3n religiosa del encierro<\/a>\u00ab, de Rodolfo Brardinelli y Joaqu\u00edn Algranti. Buenos Aires: Centro Cultural de la Cooperaci\u00f3n\/UNQ. 2013).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Miguez.jpg\" rel=\"lightbox-5\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-1072\" alt=\"Miguez\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Miguez-300x300.jpg\" width=\"108\" height=\"108\" \/><\/a><em>Daniel Pedro M\u00edguez<\/em> es Licenciado en Sociolog\u00eda por la Universidad de Buenos Aires y Doctor en Antropolog\u00eda por la Universidad Libre de Amsterdam. Actualmente es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas y dirige la Maestr\u00eda en Antropolog\u00eda Social y Pol\u00edtica de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pentecostales y C\u00e1rceles: Reflexiones y Sugerencias por Daniel M\u00edguez (FLACSO\/UNCPBA\/CONICET)\u00a0 (Fragmento de su introducci\u00f3n al libro \u201cLa reinvenci\u00f3n religiosa del encierro\u00ab, de Rodolfo Brardinelli y Joaqu\u00edn Algranti). Fotos: Andrea Vallejos Durante bastante tiempo hemos sabido que las c\u00e1rceles son, a la vez, un lugar ominoso y de dif\u00edcil acceso. Sin embargo, hasta hace algunas d\u00e9cadas, estas no fueron objeto de gran inter\u00e9s. (&#8230;) Pero recientemente la indiferencia ha cedido espacio al progresivo inter\u00e9s. El crecimiento masivo de la poblaci\u00f3n carcelaria \u2014a nivel mundial y nacional\u2014 ha colocado a la prisi\u00f3n en el foco de una diversidad de actores sociales.(&#8230;) Cada vez m\u00e1s, soci\u00f3logos, antrop\u00f3logos, polit\u00f3logos y psic\u00f3logos han logrado penetrar &hellip; <\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/el-evangelio-en-las-carceles-1\/#more-1066\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1067,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30],"tags":[75],"class_list":["post-1066","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayos","tag-evangelicos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1066","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1066"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1066\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1250,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1066\/revisions\/1250"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1067"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1066"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1066"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1066"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}