{"id":10997,"date":"2026-07-24T12:13:23","date_gmt":"2026-07-24T15:13:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/?p=10997"},"modified":"2026-07-24T13:16:25","modified_gmt":"2026-07-24T16:16:25","slug":"racismo-a-la-argentina-y-superioridad-moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/racismo-a-la-argentina-y-superioridad-moral\/","title":{"rendered":"El racismo a la argentina frente a la \u00absuperioridad moral\u00bb del Norte global"},"content":{"rendered":"<p><em><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-10999 size-full alignleft\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/aura-2.jpg\" alt=\"\" width=\"447\" height=\"447\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/aura-2.jpg 447w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/aura-2-300x300.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/aura-2-45x45.jpg 45w\" sizes=\"auto, (max-width: 447px) 100vw, 447px\" \/><\/strong><\/em><em><strong>por Alejandro Frigerio<\/strong><\/em> (UCA\/CONICET)<\/p>\n<p>No solo perdimos la final del Mundial 2026 ante Espa\u00f1a, sino que tambi\u00e9n en los d\u00edas siguientes recibimos m\u00faltiples, inesperadas (y para este caso, innecesarias) acusaciones de que \u00e9ramos \u00abuno de los pa\u00edses m\u00e1s racistas del mundo\u00bb -Samuel Jackson <em>dixit<\/em>, quiz\u00e1s a\u00fan compenetrado en su papel de Nick Fury guardi\u00e1n del orden global en las pel\u00edculas de los Avengers. Pero no fue el \u00fanico. Tanto en medios \u00abserios\u00bb como en m\u00faltiples publicaciones en redes sociales la acusaci\u00f3n se difundi\u00f3, con argumentos variopintos y superficiales. La foto de la selecci\u00f3n, compuesta totalmente por jugadores blancos, fue tomada como prueba concluyente -como ya hab\u00eda sucedido en el Mundial pasado. \u00a0Nuestra reacci\u00f3n local fue casi un\u00e1nime: indignaci\u00f3n, desmentidas, acusaciones de xenofobia contra quienes se\u00f1alaban el problema. Nada muy diferente de lo que sucede cada vez que se toca el tema, pero en un clima emocional muy intenso y con la conciencia de una audiencia global.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPero somos una sociedad racista?<\/strong><\/p>\n<p>La respuesta corta ser\u00eda: <strong><em>s\u00ed<\/em><\/strong>. Todas las sociedades lo son, y el excepcionalismo argentino que queremos ver en este tema no es real. <em>\u00bfEstamos entre los pa\u00edses m\u00e1s racistas del mundo?<\/em> Seguramente no, pero s\u00ed estamos entre los que m\u00e1s ignoran o invisibilizan su racismo end\u00f3geno. Ser\u00eda productivo reconocerlo, identificar nuestras conductas racistas (a\u00fan las m\u00e1s \u00abinofensivas\u00bb y \u00abfolkl\u00f3ricas\u00bb, como los cantos de las hinchadas de futbol) y hacer lo necesario para disminuirlo. Esto no afectar\u00eda los derechos de nadie (salvo los de quienes se creen que pueden propagar discursos de odio) y puede aumentar los de muchas personas que habitan nuestro territorio.<\/p>\n<p><strong>Un racismo con acento local<\/strong><\/p>\n<p>Todas las sociedades tienen sus Otros discriminados: <em>internos<\/em>, los que no encajan en la imagen ideal del ciudadano seg\u00fan la narrativa nacional dominante, y <em>externos<\/em>, definidos por los patrones de inmigraci\u00f3n que a cada pa\u00eds le toca seg\u00fan su regi\u00f3n, su historia colonial o sus necesidades de mano de obra. En Argentina, cada zona tiene los suyos: wichis y qom en el Chaco y Formosa, chiriguanos y guaran\u00edes en Salta, \u00abcoyas\u00bb o bolivianos en el NOA, \u00abchilotes\u00bb y mapuches en el Sur, \u00abnegros cabeza\u00bb en el AMBA.<\/p>\n<p>Lo distintivo de nuestro racismo es su forma de expresarse: sosteniendo que no existe, porque supuestamente no habr\u00eda \u00abrazas\u00bb ni grupos \u00e9tnicos diferenciados dentro del pa\u00eds. Las campa\u00f1as antirracistas que impulsaba el INADI en redes sociales \u2014antes de que el gobierno de Milei cerrara el organismo\u2014 sol\u00edan generar comentarios indignados por el solo hecho de tratar el tema, cuando no acusaciones de que el propio INADI era racista por \u00abinventar\u00bb un problema que, para el sentido com\u00fan argentino, no nos afectaba. Parad\u00f3jicamente, el antirracismo parec\u00eda fomentar el racismo en lugar de reducirlo. Es exactamente el mismo reflejo que se vio esta semana: la respuesta a la acusaci\u00f3n externa no fue la autocr\u00edtica sino el desmentido ofendido.<\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo se construy\u00f3 una Argentina \u00abblanca\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>El proyecto de la generaci\u00f3n del 80 de europeizar a la poblaci\u00f3n fue, al menos en el discurso, un \u00e9xito rotundo. La fuerte ola inmigratoria italiana y espa\u00f1ola diluy\u00f3 &#8211; aunque <strong><em>no<\/em><\/strong> hizo desaparecer- a la poblaci\u00f3n afroargentina en la nueva geograf\u00eda demogr\u00e1fica de Buenos Aires, y la mayor\u00eda masculina de esa inmigraci\u00f3n produjo un mestizaje casi forzado. La ideolog\u00eda del \u00abcrisol de razas\u00bb termin\u00f3 convirtiendo en \u00abblanca\u00bb a buena parte de la poblaci\u00f3n que podr\u00eda haberse considerado mestiza. Reci\u00e9n con la migraci\u00f3n interna de la d\u00e9cada de 1950 se hizo visible una presencia no blanca, estigmatizada bajo el mote de \u00abcabecitas negras\u00bb. Sus descendientes de hoy siguen siendo, para buena parte de la sociedad, simplemente \u00abnegros\u00bb (\u00abcabeza\u00bb, \u00abtermos\u00bb, \u00abde mierda\u00bb, etc.).<\/p>\n<p>Los pueblos originarios est\u00e1n invisibilizados a nivel nacional -pese a que su n\u00famero absoluto es comparable al de Brasil, pa\u00eds donde tienen un reconocimiento y un peso simb\u00f3lico enorme-, y lo mismo ocurre con los afrodescendientes, reci\u00e9n incluidos oficialmente en los dos \u00faltimos censos pero todav\u00eda ausentes del imaginario colectivo. El \u00abracismo a la argentina\u00bb respecto de este \u00faltimo grupo podr\u00eda resumirse as\u00ed: <em>no somos racistas porque en nuestro pa\u00eds ya no hay negros; a quienes llamamos despectivamente \u00abnegros\u00bb los despreciamos s\u00f3lo por su falta de cultura, no por su color<\/em>. Ambas afirmaciones son falsas.<\/p>\n<p>Aunque ya no representan el 30% de la poblaci\u00f3n porte\u00f1a como en 1810, existen muchos argentinos afrodescendientes -algunos herederos de los esclavizados y libertos de la colonia, otros producto de migraciones posteriores-. La cifra real seguramemte \u00a0supera los 302.936\u00a0relevados en el \u00faltimo censo (0,7 % de la poblaci\u00f3n), un resultado probablemente deslucido por la falta de campa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n que lleguen a explicar bien qu\u00e9 significa \u00abafrodescendiente\u00bb, un t\u00e9rmino sin la carga peyorativa de la palabra \u00abnegro\u00bb -pero que, hay que reconocer, no implica que quien se autoidentifica de esta manera sea socialmente reconocido como \u00abuna persona negra\u00bb.<\/p>\n<p><strong>El racismo de todos los d\u00edas<\/strong><\/p>\n<p>En un pa\u00eds cuya imagen ideal es la de una sociedad blanca, europea, moderna y cat\u00f3lica, quienes son socialmente le\u00eddos como \u00abnegros\u00bb (raciales) sufren sobre todo tres formas de discriminaci\u00f3n cotidiana:<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Invisibilizaci\u00f3n<\/strong>: la narrativa nacional s\u00f3lo admite la presencia afroargentina hasta el gobierno de Rosas, y en la vida diaria se reserva la categor\u00eda de \u00abnegro\u00bb a quien tiene la piel muy oscura y cabello \u00abmota\u00bb. Es com\u00fan, incluso, que las familias escondan fotos de abuelos por ser negros.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Extranjerizaci\u00f3n<\/strong>, especialmente irritante para los afroargentinos: se asume que toda persona negra, hable como hable, es necesariamente inmigrante.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Estereotipaci\u00f3n<\/strong>: se les asignan roles y rasgos seg\u00fan el fenotipo \u2014calientes, buenos para el baile, poco aptos para trabajos serios\u2014, prejuicios con larga historia y plena vigencia.<\/p>\n<p>A esto se suma una discriminaci\u00f3n m\u00e1s amplia, compartida con quienes por su ascendencia ind\u00edgena, mestiza o afro visible no responden a la imagen social del argentino \u00abt\u00edpico\u00bb \u00abdescendido de los barcos europeos\u00bb -una imagen que podr\u00eda corresponder a la poblaci\u00f3n de cierto nivel socio-econ\u00f3mico de Buenos Aires y algunas capitales del interior pero que de ninguna manera representa a la mayor\u00eda de l@s argentin@s.<\/p>\n<p>Cuando se habla con desd\u00e9n de \u00abnegros\u00bb (\u00abcabeza\u00bb, \u00abvilleros\u00bb), se est\u00e1 apelando -aunque se lo niegue- a una dimensi\u00f3n <em>tambi\u00e9n<\/em> fenot\u00edpica que <em>antecede o se suma<\/em> a la clase social y las preferencias est\u00e9ticas. Nuestros \u00abnegros\u00bb cotidianos no son s\u00f3lo sociales sino tambi\u00e9n raciales: son \u00abinsuficientemente blancos\u00bb, y en eso radica buena parte de la desconfianza que despiertan. La expresi\u00f3n \u00abcosas de negros\u00bb naci\u00f3 referida a la poblaci\u00f3n afroargentina, pero hoy se aplica a cualquier \u00abotro\u00bb que no llegue a ser \u00abeuropeamente blanco\u00bb. La \u00abportaci\u00f3n de rostro\u00bb frente a la polic\u00eda y la \u00abbuena presencia\u00bb exigida en tantas b\u00fasquedas laborales son formas concretas de ese rechazo, que condiciona e influye negativamente en el acceso de demasiados compatriotas a la justicia, la educaci\u00f3n, el empleo digno y la movilidad social.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSomos el pa\u00eds m\u00e1s racista del mundo?<\/strong><\/p>\n<p>Comparar racismos es dif\u00edcil y puede ser contraproducente: lleva a la creencia autogratificante de que estar\u00edamos en los puestos bajos de un supuesto ranking, o a pensar que algunas formas de esclavitud fueron m\u00e1s ben\u00e9volas que otras -algo que s\u00f3lo puede sostener quien nunca la sufri\u00f3 ni ley\u00f3 historia-. Es cierto que en Argentina no hubo leyes segregacionistas como en otros pa\u00edses, y que la educaci\u00f3n p\u00fablica, aun siendo una m\u00e1quina de producci\u00f3n de la ideolog\u00eda de la blancura, tambi\u00e9n permiti\u00f3 cierta integraci\u00f3n social, subordinada pero real.<\/p>\n<p>Ninguna de esas dos cosas contradice lo anterior. Que no haya habido segregaci\u00f3n legal no significa que no haya racismo estructural; y la reacci\u00f3n indignada ante la cr\u00edtica externa de esta semana -\u00abc\u00f3mo nos van a decir racistas a nosotros\u00bb- \u00a0es, precisamente, la forma en que ese racismo t\u00e1cito se sostiene: neg\u00e1ndose a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p><strong>Por qu\u00e9 la selecci\u00f3n es toda \u00abblanca\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Hay, sin embargo, una pregunta leg\u00edtima detr\u00e1s de la pol\u00e9mica futbol\u00edstica: a diferencia de otros pa\u00edses donde la proporci\u00f3n de afrodescendientes en la selecci\u00f3n supera ampliamente su peso demogr\u00e1fico, el plantel argentino es pr\u00e1cticamente homog\u00e9neo en t\u00e9rminos raciales. La explicaci\u00f3n es en gran parte num\u00e9rica: los afrodescendientes, como vimos, son apenas el 0,7 % de la poblaci\u00f3n seg\u00fan el \u00faltimo censo. De ese porcentaje, s\u00f3lo una fracci\u00f3n juega al f\u00fatbol, otra menor lo hace de manera competitiva, y de \u00e9sa, una fracci\u00f3n todav\u00eda menor alcanza el nivel de la selecci\u00f3n nacional. <em>Todo esto en un contexto social con una poblaci\u00f3n \u00abfutbol\u00edsticamente activa\u00bb socialmente \u00abblanca\u00bb enorme<\/em>. Por ello, las probabilidades son extremadamente bajas, aunque no nulas: en 1978 H\u00e9ctor Rodolfo \u00abChocolate\u00bb Baley fue el arquero suplente de Ubaldo \u00abPato\u00bb Fillol en la selecci\u00f3n campeona e integr\u00f3 tambi\u00e9n el plantel en el Mundial de Espa\u00f1a 1982.<\/p>\n<p>Ese dato num\u00e9rico explica la composici\u00f3n del equipo, pero no agota la discusi\u00f3n que se abri\u00f3 en 2026. Que la ausencia de jugadores negros en la selecci\u00f3n tenga una causa demogr\u00e1fica no vuelve falsas las otras evidencias: los c\u00e1nticos discriminatorios de h hinchas (y peor, de la propia selecci\u00f3n que fueron difundidos por redes sociales) en ediciones anteriores, los comentarios racistas de algunos (pocos) funcionarios durante este mismo torneo, o el reflejo colectivo de indignarse por la acusaci\u00f3n antes que preguntarse por lo que la motiva. La pregunta que dej\u00f3 el Mundial 2026 no es si Argentina es \u00abel pa\u00eds m\u00e1s racista del mundo\u00bb -una comparaci\u00f3n imposible de saldar-, sino por qu\u00e9, cada vez que alguien lo se\u00f1ala desde afuera, la respuesta mayoritaria sigue siendo negar tozudamente que el problema exista.<\/p>\n<p>Dicho esto, que seamos una sociedad racista no significa que lo seamos m\u00e1s que otras, y mucho menos que quienes nos acusan desde el Norte global tengan la autoridad moral que se arrogan para hacerlo. Estados Unidos y las potencias europeas que hoy se\u00f1alan con el dedo construyeron sus fortunas sobre la esclavitud, el colonialismo y la segregaci\u00f3n legal, y todav\u00eda conviven con un racismo estructural propio que no necesita mucha b\u00fasqueda para salir a la luz. Que un actor de Hollywood y medios estadounidenses o europeos acusen a la Argentina de ser \u201cel pa\u00eds m\u00e1s racista del mundo\u201d -a horas de que un equipo que hasta ese domingo era elogiado en todo el planeta por su entrega, su amor a la camiseta y a su gente pasara, de la noche a la ma\u00f1ana, a ser el villano racista de la pel\u00edcula- tiene m\u00e1s de reflejo de superioridad moral ajena que de diagn\u00f3stico serio. Reconocer el racismo propio no exime de se\u00f1alar el ajeno: se puede, y se debe, aceptar el racismo argentino sin por eso conceder autoridad moral a sociedades que llevan mucho m\u00e1s tiempo, y mucha m\u00e1s sangre, sin resolver el suyo.<\/p>\n<p>La reiteraci\u00f3n de acusaciones de que los argentinos somos los \u00abvillanos de la pel\u00edcula\u00bb cuando participamos de actividades en escenarios globales -que somos racistas, maleducados o pendencieros-, habitualmente formuladas por intelectuales, periodistas o comunicadores del Norte global, demuestra tambi\u00e9n las asim\u00e9tricas relaciones de poder y los prejuicios subyacentes: somos siempre los que no sabemos \u00abubicarnos en nuestro lugar\u00bb de latinoamericanos sumisos y moralmente inferiores. Es cierto, nuestra veta maradoniana se resiste a aceptar el lugar subordinado que quieren asignarnos en el orden global. No por nada D10S es argentino&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Alejandro Frigerio (UCA\/CONICET) No solo perdimos la final del Mundial 2026 ante Espa\u00f1a, sino que tambi\u00e9n en los d\u00edas siguientes recibimos m\u00faltiples, inesperadas (y para este caso, innecesarias) acusaciones de que \u00e9ramos \u00abuno de los pa\u00edses m\u00e1s racistas del mundo\u00bb -Samuel Jackson dixit, quiz\u00e1s a\u00fan compenetrado en su papel de Nick Fury guardi\u00e1n del orden global en las pel\u00edculas de los Avengers. Pero no fue el \u00fanico. Tanto en medios \u00abserios\u00bb como en m\u00faltiples publicaciones en redes sociales la acusaci\u00f3n se difundi\u00f3, con argumentos variopintos y superficiales. 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