{"id":1130,"date":"2014-01-24T23:26:33","date_gmt":"2014-01-24T23:26:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/?p=1130"},"modified":"2014-03-13T15:28:15","modified_gmt":"2014-03-13T15:28:15","slug":"postsecularidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/postsecularidad\/","title":{"rendered":"\u00bfPostsecularidad?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/postsec1.jpg\" rel=\"lightbox-0\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1132\" alt=\"postsec1\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/postsec1-211x300.jpg\" width=\"211\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/postsec1-211x300.jpg 211w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/postsec1-450x640.jpg 450w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/postsec1.jpg 634w\" sizes=\"auto, (max-width: 211px) 100vw, 211px\" \/><\/a>Las exigencias del pluralismo: La comunicacion de un mundo postsecular<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Por Ignacio S\u00e1nchez de la Yncera y Marta Rodr\u00edguez Fouz<\/em><\/strong> (Universidad de Navarra, Espa\u00f1a). Fragmento de la introducci\u00f3n a su libro <a href=\"http:\/\/www.anthropos-editorial.com\/DETALLE\/DIALECTICAS-DE-LA-POSTSECULARIDAD-ATTCS-082\">Dial\u00e9cticas de la Postsecularidad<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;) Decidimos hablar de un mundo postsecular. Fijamos la atenci\u00f3n en esa nueva categorizaci\u00f3n que invita a identificar el mundo actual como escenario de una postsecularidad asentada tanto en el subrayamiento de los fallos de diagnostico de la teor\u00eda de la secularizaci\u00f3n como en la constataci\u00f3n emp\u00edrica de una inusitada presencia de la religi\u00f3n c\u00f3mplicemente inadvertida. Y lo hacemos con la convicci\u00f3n de que tampoco esta palabra permite atrapar la complejidad del mundo actual. Un mundo cuyos retos m\u00e1s urgentes los hemos localizado en la gesti\u00f3n de la pluralidad dentro del espacio p\u00fablico, o dicho mas singularmente, en la articulaci\u00f3n en la \u00abconciencia p\u00fablica\u00bb de las dispares visiones acerca del orden social que van compareciendo. Una vez que la mirada se ha fijado en ese signo de nuestro tiempo, la oportunidad de identificar un cambio de rumbo, de clausurar un horizonte, en particular el de la modernidad que confi\u00f3 \u00abemotivamente\u00bb en la materializaci\u00f3n de un mundo racional libre de las ligaduras asociadas al mito y\u00a0 las tradiciones incuestionadas, aparece como una tentaci\u00f3n dif\u00edcil de vencer. As\u00ed, al final, emerge la nueva etiqueta, y nos lanzamos al agua pertrechados con ella, pues parece flotar y permitirnos seguir las mareas que prometen conducirnos a tierra firme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este libro est\u00e1 contenido el resultado m\u00e1s visible de una primera inmersi\u00f3n ensayada con la ayuda del concepto de postsecularidad. Ese \u00abequipamiento\u00bb nos ha permitido, creemos, sondear el terreno profundizando mas all\u00e1 de las capas superficiales que pueden cegarnos con destellos que serian reflejo de las luces y fuegos de artificio lanzados por nosotros mismos desde el puente. La modernidad, y en particular sus supuestos acerca de la progresiva debilidad de la religi\u00f3n para definir los destinos de la humanidad, acerca de su paulatina retirada de la primera plana de las vidas de los seres humanos, y acerca de la necesidad de racionalizar la esfera p\u00fablica y los \u00e1mbitos del poder; habr\u00edan cegado la mirada sociol\u00f3gica durante d\u00e9cadas propiciando que el espejismo que se celebraba como triunfo de la autonom\u00eda moderna fuese tomado como real. Se dejaba de ver que bajo esa superficie reflectante fluctuaba una realidad menos susceptible de dominio que lo que lleg\u00f3 a pensarse. La complejidad de la vida en com\u00fan y de los resortes que se activan continuamente en la articulaci\u00f3n de las diferencias acaba emergiendo, evidenciando los limites de una mirada demasiado prescriptiva e incidiendo en la necesidad de agudizar nuestros sentidos para reconocer las expresiones m\u00e1s autenticas de aquello que alcanzamos a advertir. Si vamos buscando determinada melod\u00eda correremos el riesgo de no o\u00edr muchos sonidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esa advertencia, agarramos cautelosamente la idea de postsecularidad y nos dispusimos a empaparnos. Lo que hemos visto cada uno de nosotros desde nuestras particulares perspectivas en esa tentativa de convertir la idea de un horizonte postsecular en definitoria de los nuevos tiempos aparece recogido en tres grandes apartados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primero, \u00abLa presencia de la religi\u00f3n y sus desaf\u00edos para la conciencia p\u00fablica\u00bb, contiene los trabajos cuya atenci\u00f3n prioritaria ha sido la religi\u00f3n como foco de sentido convivencial y como elemento que interpela a la teor\u00eda incapaz de incorporar las disonancias con su discurso secularista. Los desaf\u00edos que supone la presencia de lo religioso en un mundo que quiso vincular modernidad y racionalidad con la desaparici\u00f3n de la religi\u00f3n, o cuando menos, con su reclusi\u00f3n a la esfera intima, no afectan exclusivamente a la gesti\u00f3n de la vida p\u00fablica. Tambi\u00e9n cuestionan los presupuestos de la teor\u00eda, acomodada en una visi\u00f3n del mundo que habr\u00eda cometido el error anal\u00edtico de definir como at\u00e1vicos determinados rasgos del presente. No en vano, esa categorizaci\u00f3n solo cabe cuando los te\u00f3ricos se arrogan la decisi\u00f3n de seleccionar qu\u00e9 merece o no ser considerado digno para definir el presente. Desde ah\u00ed es desde donde los trabajos agrupados en este primer bloque pueden considerarse como desaf\u00edos que se centran en la penetraci\u00f3n de la religi\u00f3n en la conciencia colectiva pero que igualmente extraen conclusiones sobre el buen hacer del soci\u00f3logo que busque comprender nuestro presente. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo apartado, \u00abLos valores cruciales de la modernidad y su revisi\u00f3n en el horizonte postsecular\u00bb, agrupa los trabajos cuyo centro de atenci\u00f3n ha sido el proyecto moderno. En particular el proyecto moderno expresado como prop\u00f3sito secularizador. Se reflexiona, desde distintos frentes, sobre como esa apuesta combativa con el poder definitorio de la religi\u00f3n se traduce en determinada concepci\u00f3n de la historia, del progreso, de los ritmos, de las din\u00e1micas sociales&#8230; Tambi\u00e9n en c\u00f3mo afecta a los presupuestos sobre la \u00abverdad\u00bb y el conocimiento y a las expresiones normativas asentadas sobre principios morales; esto es, en como inciden en la revisi\u00f3n de la ambici\u00f3n cognoscitiva de la fe y de las creencias religiosas y en las discusiones p\u00fablicas sobre la articulaci\u00f3n del derecho y los valores. Y, en todos ellos, se presta igualmente atenci\u00f3n a como queda interpelada la mirada sociol\u00f3gica. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, en el tercer apartado, \u00abRelevancias y disputas: los resortes del dominio p\u00fablico\u00bb, aparecen los trabajos m\u00e1s ce\u00f1idos a\u00a0 situaciones especificas donde vendr\u00edan a cobrar sentido e incluso a rendir cuentas de su pretensi\u00f3n de validez buena parte de las revisiones conceptuales recogidas en los bloques anteriores. En todos ellos el foco est\u00e1 situado sobre un caso concreto de la vida p\u00fablica, extrayendo de el reflexiones que enlazan con el n\u00facleo tem\u00e1tico del conjunto del libro;\u00a0 aquel que podr\u00eda expresarse como la gesti\u00f3n del pluralismo en un mundo que habr\u00eda desestimado la posibilidad del cumplimiento pleno de la promesa de un entendimiento puramente racional. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/postsec2.jpg\" rel=\"lightbox-1\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1133\" alt=\"postsec2\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/postsec2-245x300.jpg\" width=\"245\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/postsec2-245x300.jpg 245w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/postsec2-524x640.jpg 524w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/postsec2.jpg 737w\" sizes=\"auto, (max-width: 245px) 100vw, 245px\" \/><\/a>En todos esos trabajos aparece la dificultad para gestionar el pluralismo en un mundo que ya no puede identificar modernizaci\u00f3n con racionalizaci\u00f3n, democratizaci\u00f3n, pacificaci\u00f3n o secularizaci\u00f3n. El t\u00edtulo del libro, \u00abDial\u00e9cticas de la postsecularidad. Pluralismo y corrientes de secularizaci\u00f3n\u00bb quiere apuntar en esa misma direcci\u00f3n. Se trata de advertir como ese concepto de postsecularidad, que, como ya hemos dicho, no pretende compartir la misma ambici\u00f3n designativa de su predecesor pues nace avisado de los riesgos de la categorizaci\u00f3n omnisciente, nos sit\u00faa m\u00e1s all\u00e1 del horizonte de la secularidad moderna y de sus promesas. Las corrientes de secularizaci\u00f3n que todav\u00eda arrastran restos del naufragio hasta las orillas de nuestro mundo dejan la impresi\u00f3n de una cat\u00e1strofe cercana que muchos han interpretado como p\u00e9rdida de la orientaci\u00f3n moral (Hiroshima, Nagasaki, el Gulag, el Holocausto, la indiferente e interesada posici\u00f3n general ante la tragedia africana, esa p\u00fastula del gigante moderno&#8230;) y que se incorpora como aviso para un tiempo que ha sido inevitablemente transformado por el recuerdo de esos cad\u00e1veres. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vista esa estrecha interrelaci\u00f3n entre secularidad y postsecularidad nos parec\u00eda oportuno recurrir al termino \u00abdial\u00e9cticas\u00bb para atrapar el sentido que queremos dar al concepto postsecular. Tanto en su aplicaci\u00f3n mas din\u00e1mica como en su significado mas est\u00e1tico. Es decir, tanto cuando se pretende caracterizar un movimiento hist\u00f3rico, como cuando se utiliza para expresar recursos anal\u00edticos y discursivos buscando desentra\u00f1ar el significado de un concepto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ambas vertientes son abordadas en el conjunto de los trabajos contenidos en el libro sin que eso signifique que se da por sentado que los procesos hist\u00f3ricos ocurren seg\u00fan las \u00ableyes\u00bb de dial\u00e9ctica o que \u00e9sta presta las herramientas m\u00e1s id\u00f3neas para el discernimiento conceptual. El uso es mucho m\u00e1s sutil y libre. Apunta flexiblemente a la necesidad de advertir la incorporaci\u00f3n en la complejidad de cada presente de las ingobernables trazas del pasado y de las proyecciones futuras que muchas veces vienen de lejos, pero que tambi\u00e9n son creadas en cada \u00abahora\u00bb. Y apunta tambi\u00e9n hacia la necesidad perpetua de no absolutizar nuestras categor\u00edas. Los seres humanos no podemos dar un paso sin tomar alg\u00fan apoyo, pero el paso avanza en presente hacia un despu\u00e9s que no ha sido ni puede haber sido nunca nombrado con conocimiento de causa; siempre viene pendiente de denominaci\u00f3n. Su aparente an\u00e9cdota reclamar\u00e1 una categor\u00eda. Y \u00e9sta mostrar\u00e1 enseguida su obsolescencia en el siguiente paso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed que el plural aparezca tambi\u00e9n en un t\u00edtulo con el que podr\u00edamos haber intentado hacer un gui\u00f1o a aquella singular y magn\u00edfica <i>Dial\u00e9ctica de la Ilustraci\u00f3n<\/i> que firmaron Adorno y Horkheimer y que, entre otros aciertos, advert\u00eda el peligro de la mitificaci\u00f3n de la racionalidad. Renunciamos a ese gui\u00f1o estil\u00edstico por nuestra convicci\u00f3n de que s\u00f3lo el plural \u00a0permite recoger el doble sentido desde el que se aborda el mundo postsecular y las m\u00faltiples direcciones ingobernables que asoman cuando se pretende ce\u00f1ir en un modelo, por din\u00e1mico y susceptible de apertura que sea, el curso de los acontecimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema que se plantea un vez explicitados esos fundamentos de partida es c\u00f3mo pensamos la religi\u00f3n en un escenario que vendr\u00eda recibi\u00e9ndola como un elemento discordante en la imaginaci\u00f3n del orden social planteado desde la perspectiva moderna. La presencia de la religi\u00f3n en la esfera p\u00fablica, esgrimida como necesidad para corregir desprop\u00f3sitos de un laicismo que habr\u00eda identificado la reclusi\u00f3n de lo religioso en el \u00e1mbito privado como clave de la aut\u00e9ntica autonom\u00eda de los sujetos en la articulaci\u00f3n de su vida en com\u00fan, aparece como uno de aquellos hechos inc\u00f3modos que Weber situaba en el frontis de la ciencia social.\u00a0 Ah\u00ed se localiza una primera exigencia que ata\u00f1e a la mirada sociol\u00f3gica y al eventual prop\u00f3sito prescriptivo que pudiera llegar a tener. \u00a0Se trata de reflexionar sobre qu\u00e9 implica esa presencia de la religi\u00f3n en el \u00e1mbito p\u00fablico y c\u00f3mo la llamada al respeto del pluralismo religioso desaf\u00eda a la propia comprensi\u00f3n de los limites y fundamentos de la convivencia democr\u00e1tica. De ese modo es imperiosa la obligaci\u00f3n de despejar la ceguera ideol\u00f3gica que comporta una concepci\u00f3n secularista de la teor\u00eda de la secularizaci\u00f3n. Resulta \u00e9sta desenmascarada como un ejemplo palmario de la falacia en la que se incurre al apresurar la concreci\u00f3n de un concepto intempestivo sobre la base de un deseo o de una furia ciega que a uno le bautiza como \u00abmoderno\u00bb, y que nos impide describir, comprender, explicar la riqueza feraz de las realidades vivas, las que permanecen y las que irrumpen con toda la virulencia de la disrupci\u00f3n. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/postsec3.jpg\" rel=\"lightbox-2\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1134\" alt=\"postsec3\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/postsec3-300x171.jpg\" width=\"300\" height=\"171\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/postsec3-300x171.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/postsec3-640x364.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/postsec3.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Una vez establecida una descripci\u00f3n de la realidad social que pone de manifiesto el error de considerarla religi\u00f3n como un reducto at\u00e1vico propio de sociedades premodernas y como un fen\u00f3meno tendente a desaparecer con los procesos de racionalizaci\u00f3n, la mirada tiene que dirigirse hacia la participaci\u00f3n efectiva de la religi\u00f3n en la esfera p\u00fablica. Aceptado el error de aquella predicci\u00f3n, la discusi\u00f3n acerca del protagonismo de las cosmovisiones religiosas en la articulaci\u00f3n de la convivencia democr\u00e1tica resulta inesquivable. La tensi\u00f3n entre el proyecto de secularizaci\u00f3n moderno y los reclamos de respeto hacia una concepci\u00f3n religiosa de la vida y del orden social suponen un desaf\u00edo para la mirada sociol\u00f3gica, pero tambi\u00e9n para la gesti\u00f3n cotidiana de los pluralismos. Y ah\u00ed es donde el presupuesto de que habitamos un mundo postsecular encuentra su plasmaci\u00f3n emp\u00edrica; es as\u00ed como se dibuja la figura completa de su desaf\u00edo. Pues ya no cabe ignorar el reclamo de protagonismo p\u00fablico por parte de las cosmovisiones religiosas, tanto el llevado a cabo desde las diversas jerarqu\u00edas e instituciones eclesi\u00e1sticas como el que se plantea desde las comunidades de creyentes, formadas, a fin de cuentas, por ciudadanos. Como tampoco cabe ignorar el legado de la sospecha sistem\u00e1tica contra las cosmovisiones asentadas sobre verdades absolutas. No es casual que la propia modernidad haya sido acusada de fundar un nuevo absolutismo de la Raz\u00f3n, incoherente con sus postulados de partida sobre el cuestionamiento de toda verdad, incluida tal vez la que convierte la Raz\u00f3n en la clave de la autonom\u00eda y la libertad humanas. Esa apertura a cuestionar lo incondicionado, convertida en la f\u00f3rmula de acceso a un conocimiento m\u00e1s ajustado y trasladada al campo de las decisiones normativas, se presenta como un rasgo de las sociedades postseculares que necesariamente han de posicionarse con o frente a ese modelo de resoluci\u00f3n de los problemas convivenciales. En realidad, lo que comparece es la cuesti\u00f3n m\u00faltiple de la dial\u00e9ctica (y del di\u00e1logo) de las creencias y de las pr\u00e1cticas en sus precarios procesos instituyentes. Y eso no se puede perder de vista ni dentro de las diversas tradiciones espec\u00edficas de la pluralidad de la experiencia religiosa ni en los cuadros m\u00e1s amplios de la organizaci\u00f3n de la convivencia pol\u00edtica en la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con independencia de que se comulgue con un ideario religioso que participe activamente en la vida p\u00fablica o se apueste por el laicismo que exige apartar de las discusiones normativas los argumentos fundados en creencias religiosas, el escenario parece articularse desde la necesidad de compatibilizar el respeto a ambas concepciones sobre la organizaci\u00f3n de la convivencia. Una exigencia grande que muestra la dificultad de corregir los rumbos del presente pretendiendo sellar determinado proyecto como si nunca hubiera existido. El proyecto secular se top\u00f3 en su d\u00eda, y viene top\u00e1ndose, con la resistencia de las concepciones de lo sagrado alentadas por un sentido de la trascendencia ultramundana para ceder su protagonismo en la esfera p\u00fablica; pero la postsecularidad, en la medida en que se convierta a su vez en proyecto, tambi\u00e9n se encontrar\u00eda con la resistencia de quienes reh\u00fayen la religi\u00f3n para aceptar los condicionantes impuestos por la \u00a0querencia humana de acudir a divinidades como dotadoras de sentido. Quienes viven en el supuesto de un universo creado por un Dios omnisciente no pueden en realidad concebir que podamos apartarnos de la referencia a Dios al aplicarse con inteligencia a dar con el mejor sentido posible para arreglo de las cosas de la convivencia de tos seres humanos. Como quienes viven en el supuesto de un Universo absolutamente azaroso e innecesario y cuyo sentido lo escribir\u00edan los propios hombres al intercalar la inteligencia de su imaginaci\u00f3n proyectiva, no pueden entender que el destino de las cosas humanas se condicione a los mandatos de una divinidad para ellos fantasmag\u00f3rica. As\u00ed, las dificultades para entenderse en la resoluci\u00f3n de problemas espec\u00edficos de articulaci\u00f3n de la vida en com\u00fan se incorporan como desaf\u00edos inesquivables de ese mundo postsecular que habr\u00eda abierto los ojos a la presencia cotidiana de la irreversible pluralidad de cosmovisiones dotadoras de sentido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La postsecularidad vendr\u00eda a identificar un mundo donde se constata la penetraci\u00f3n de lo religioso en el tejido social (con todas sus consecuencias a la hora de resolver las decisiones colectivas que afectan al conjunto de la sociedad) al tiempo que se advierte el legado de un laicismo que promulga la sospecha sistem\u00e1tica contra las fuentes de sentido ultramundanas, con todas las trampas de autoenga\u00f1o y de justificaci\u00f3n de lo injustificable en el dominio de unos seres humanos sobre otros que han propiciado y que, como la experiencia hist\u00f3rica nos advierte, seguir\u00e1n propiciando de manera inevitable. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fragmento de la introducci\u00f3n<\/strong> a <em>Dial\u00e9cticas de la Postsecularidad: Pluralismo y corrientes de secularizaci\u00f3n<\/em>. Ignacio S\u00e1nchez de la Yncera y Marta Rodr\u00edguez Fouz, eds. Barcelona: Anthropos. 2012<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ver tambi\u00e9n entrevista a ambos en: <a href=\"http:\/\/es.paperblog.com\/entrevista-a-los-editores-de-dialecticas-de-la-postsecularidad-pluralismo-y-corrientes-de-secularizacion-1340944\/\">http:\/\/es.paperblog.com\/entrevista-a-los-editores-de-dialecticas-de-la-postsecularidad-pluralismo-y-corrientes-de-secularizacion-1340944\/<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Ignacio S\u00e1nchez de la Yncera<\/strong> y <strong>Marta Rodr\u00edguez Fouz<\/strong> son profesores en el Departamento de Sociolog\u00eda de la Universidad P\u00fablica de Navarra en Espa\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las exigencias del pluralismo: La comunicacion de un mundo postsecular Por Ignacio S\u00e1nchez de la Yncera y Marta Rodr\u00edguez Fouz (Universidad de Navarra, Espa\u00f1a). Fragmento de la introducci\u00f3n a su libro Dial\u00e9cticas de la Postsecularidad. 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