{"id":2987,"date":"2016-05-17T21:11:22","date_gmt":"2016-05-18T00:11:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/?p=2987"},"modified":"2016-05-18T21:46:45","modified_gmt":"2016-05-19T00:46:45","slug":"pentecostalismos-y-ciencias-sociales-prologo-reflexiones-desde-1998","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/pentecostalismos-y-ciencias-sociales-prologo-reflexiones-desde-1998\/","title":{"rendered":"Pentecostalismo(s) y Ciencias Sociales &#8211; Pr\u00f3logo: reflexiones desde 1998"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_2990\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-2990\" class=\"size-full wp-image-2990\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Annacondia-Gaceta-Cristiana.jpg\" alt=\"Foto: Gaceta Cristiana\" width=\"630\" height=\"350\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Annacondia-Gaceta-Cristiana.jpg 630w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Annacondia-Gaceta-Cristiana-300x167.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 630px) 100vw, 630px\" \/><p id=\"caption-attachment-2990\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Gaceta Cristiana<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Como pr\u00f3ximamente subiremos al blog las exposiciones presentadas en nuestro panel \u00abPentecostalismo(s) y ciencias sociales: el estado de la cuesti\u00f3n\u00bb (realizado el 16 de mayo pasado, con la participaci\u00f3n de Joaqu\u00edn Algranti, Marcos Carbonelli, C\u00e9sar Ceriani, Mariela Mosqueira, Pablo Sem\u00e1n e Hilario Wynarczyk) creemos interesante y necesario rescatar, con prop\u00f3sitos comparativos, estas reflexiones realizadas hace casi veinte a\u00f1os atr\u00e1s por Daniel M\u00edguez y el propio Pablo Sem\u00e1n. Fueron publicadas originalmente en el Newsletter de la Asociaci\u00f3n de Cientistas de la Religi\u00f3n en el Mercosur (n\u00famero 6, 1998), como parte de un debate que incluy\u00f3 trabajos de colegas de otros pa\u00edses (que se pueden ver <a href=\"http:\/\/www.acsrm.org\/newsletters\/anteriores\/\"><strong>aqu\u00ed<\/strong><\/a>).<\/em><\/p>\n<div id=\"attachment_2991\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-2991\" class=\"size-medium wp-image-2991\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Miguel-Mendieta-Territorio-Digital-2011-300x263.jpg\" alt=\"Foto: Miguel Mendieta para Territorio Digital\" width=\"300\" height=\"263\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Miguel-Mendieta-Territorio-Digital-2011-300x263.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Miguel-Mendieta-Territorio-Digital-2011.jpg 594w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p id=\"caption-attachment-2991\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Miguel Mendieta para Territorio Digital<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Qu\u00e9 Puede Agregarse a los Cl\u00e1sicos?: Buscando Nuevos Horizontes a los Estudios Sobre el Pentecostalismo Latinoamericano\u00a0 <\/strong><br \/>\n<strong><em>por Daniel M\u00edguez<\/em><\/strong> (Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires\/CONICET)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta hace relativamente poco tiempo atr\u00e1s podr\u00eda haberse afirmado que los estudios sobre el pentecostalismo estaban subdesarrollados en relaci\u00f3n a la repercusi\u00f3n del fen\u00f3meno en las sociedades latinoamericanas. Hoy, una afirmaci\u00f3n como esta, no es f\u00e1cilmente sustentable. Desde comienzos de los a\u00f1os noventa, d\u00e9cada inaugurada en lo que aqu\u00ed\u00a0 respecta por los trabajos de David Martin (1990) y David Stoll (1990), se publicaron sobre el tema, al menos, unos 13 libros de circulaci\u00f3n internacional s\u00f3lo en el \u00e1mbito de la sociolog\u00eda y la antropolog\u00eda. Esto contrasta fuertemente con la situaci\u00f3n en la d\u00e9cada anterior, en donde, salvo dos textos publicados por Rolim (1980, 1985), y las publicaciones de Regina Reyes Novaes (1985) no existieron t\u00edtulos de la misma o similar repercusi\u00f3n. Un poco antes, desde fines del sesenta y durante los a\u00f1os setenta, la situaci\u00f3n no era tan distinta. Se publicaron casi solamente los trabajos, por otra parte muy relevantes, de Emilio Willems (1967) y Cristian Lalive d&#8217;Epinay (1968) &#8212; a los que podr\u00edan sumarse algunos art\u00edculos sobre Centroam\u00e9rica de cierta repercusi\u00f3n y algunas tesis doctorales no publicadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este breve raconto sobre estudios del pentecostalismo latinoamericano puede establecerse, entonces, que estos llevan unos treinta a\u00f1os en total y que, despu\u00e9s de un cierto letargo, han sido bastante prol\u00edficos en los diez \u00faltimos a\u00f1os. Pese a la lentitud e irregularidad de sus comienzos, y la velocidad reciente, llama la atenci\u00f3n la consistencia que han tenido los trabajos sobre el pentecostalismo latinoamericano. Consistencia que es en parte su virtud, y en parte su debilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del lado de la virtud, la sistematicidad de los estudios sobre el Pentecostalismo Latinoamericano ha permitido una discusi\u00f3n rica y exhaustiva sobre algunas tem\u00e1ticas: la vinculaci\u00f3n entre pentecostalismo y modernizaci\u00f3n, o las consecuencias de la conversi\u00f3n pentecostal en la conciencia socio-pol\u00edtica y en el comportamiento econ\u00f3mico. Del lado de la debilidad, esa misma consistencia ha llevado a aceptar, o por lo menos no analizar acabadamente, algunas de las suposiciones impl\u00edcitas en las discusiones anteriores, y tambi\u00e9n a sobrevalorar ciertas tem\u00e1ticas en desmedro de otras cuya discusi\u00f3n hubiera sido, tal vez, m\u00e1s provechosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Lo indebidamente aceptado<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es bastante claro que hasta mediados de los noventa los estudios sobre el Pentecostalismo han estado dominados por cinco autores: Willems, d&#8217;Epinay, Martin, Stoll y, en menor medida, Bastian.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos autores -cabe notarse que todos de origen nor-europeo o norteamericano- instalaron como ejes centrales de discusi\u00f3n las tem\u00e1ticas mencionadas anteriormente, y junto con ellas algunas prenociones que, siendo dignas de profundos cuestionamientos, no han sido suficientemente rebatidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una primer prenoci\u00f3n es la idea de una \u00abcultura latinoamericana\u00bb\u00a0&#8211; homogeneizaci\u00f3n ya de por si insostenible &#8211; caracterizada adem\u00e1s en base a una serie de ideas que rozan, o a veces directamente se sumergen, en los prejuicios m\u00e1s cl\u00e1sicos de la cultura sajona sobre la latina. Martin por ejemplo identifica, casi sin resquicios, a la cultura sajona con un protestantismo pacifista promotor del crecimiento cultural y personal; y a la cultura hisp\u00e1nica (i.e. latina) con \u00abideales militaristas y el machismo\u00bb (1990:12). Posteriormente quedar\u00e1\u00a0 claro en su texto que el machismo latino contiene como principales caracter\u00edsticas la violencia de g\u00e9nero, el alcoholismo, la irracionalidad en la econom\u00eda hogare\u00f1a, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es evidente que esta caracterizaci\u00f3n de la cultura latina pertenece m\u00e1s al mundo de los prejuicios que al del an\u00e1lisis sociol\u00f3gico. Sin embargo, esto no ha sido suficientemente se\u00f1alado. No es que todos los trabajos que siguieron a los de Martin participaran de la visi\u00f3n de la cultura latina que este autor representa tan claramente. Durante la segunda mitad de esta d\u00e9cada han existido una serie de trabajos, como, por ejemplo, el de Cecilia Mariz (1994), que difieren en muchos sentidos con los de los cinco cl\u00e1sicos mencionados. El problema reside en que afirmaciones como la de Martin no han recibido una respuesta tan contundente e inhabilitadora como merecen. As\u00ed , hay investigadores que siguieron (y seguir\u00e1n) sinti\u00e9ndose habilitados para recurrir a este tipo de percepci\u00f3n sobre la &#8216;cultura latina&#8217;. Sin ir m\u00e1s lejos, algo de estas nociones aparecen en la caracterizaci\u00f3n del &#8216;machismo latino&#8217; que hace Brusco (1995); e incluso recientemente Bastian (1997) no parece ver ning\u00fan problema en seguir usando este tipo de miradas, audazmente generalizadoras y\u00a0 estigmatizantes, sobre la \u00abcultura latina\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de este problema, los cl\u00e1sicos estudios sobre el pentecostalismo han instalado subrepticiamente otra prenoci\u00f3n a\u00fan menos cuestionada y m\u00e1s imperceptible. Esto es que el crecimiento del pentecostalismo efectivamente tendr\u00e1\u00a0 alg\u00fan tipo de impacto relevante sobre la vida pol\u00edtica y econ\u00f3mica de las sociedades en las que se desarrolla. Casi nadie ha escapado hasta aqu\u00ed\u00a0 &#8211; y en esto me incluyo &#8211;\u00a0 a, de alguna manera, discutir las potenciales y encubiertas (porque nunca presentes ni evidentes) repercusiones del pentecostalismo sobre la vida econ\u00f3mica y pol\u00edtica de los pa\u00edses sudamericanos. Pero incluso despu\u00e9s de treinta a\u00f1os de discusi\u00f3n, no se hace evidente que los destinos pol\u00edticos y econ\u00f3micos de los pa\u00edses en que el pentecostalismo ha sido m\u00e1s influyente hubieran sido sustancialmente distintos sin su presencia. Leg\u00edtimamente, cabe entonces la pregunta de por qu\u00e9 es tan relevante discutir la influencia del pentecostalismo en la pol\u00edtica y en la econom\u00eda si, de hecho, su incidencia en las mismas tiende a cero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Lo que se descuid\u00f3<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La impunidad con que se instalaron las prenociones mencionadas en los estudios sobre el pentecostalismo latinoamericano ha tenido sus consecuencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La visi\u00f3n de una cultura latinoamericana f\u00e1cilmente definible y abordable ha desviado la atenci\u00f3n sobre el hecho de que existen, en realidad, una pluralidad de culturas en Am\u00e9rica Latina y, m\u00e1s a\u00fan, una pluralidad de pentecostalismos que se amoldan y acomodan a esas culturas. Esto ha pospuesto como proyecto de investigaci\u00f3n lo que ahora se hace cada vez m\u00e1s evidente: es necesario mayor rigor emp\u00edrico a la hora de decidir cu\u00e1les son las tradiciones culturales con las que el pentecostalismo se emparenta en las distintas sociedades latinoamericanas en las que se expande, y c\u00f3mo incide sobre ellas. Este tipo de investigaciones naturalmente inducir\u00e1\u00a0 a percibir los clivajes existentes entre las distintas sociedades y entre los distintos pentecostalismos, lo que, a su vez conducir\u00e1\u00a0 a establecer estudios comparativos de mayor rigor de los que se han hecho hasta aqu\u00ed .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido, creo que el trabajo de Sem\u00e1n y Moreira (1998) para el caso argentino-brasile\u00f1o marca un rumbo prometedor que deber\u00eda ser seguido. Este rumbo de investigaci\u00f3n no deber\u00eda prevenirnos, sin embargo, de intentar en alg\u00fan momento proponer generalizaciones sobre el crecimiento del pentecostalismo en Am\u00e9rica Latina. Lo que s\u00ed\u00a0 ser\u00eda deseable es que estas est\u00e9n construidas sobre bases m\u00e1s s\u00f3lidas que el prejuicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de los mencionados, otros temas han quedado ocultos y deber\u00e1n ser descubiertos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que la concentraci\u00f3n en los potenciales impactos pol\u00edticos y econ\u00f3micos del pentecostalismo ha llevado a descuidar sus posibles repercusiones en el \u00e1mbito de lo religioso en s\u00ed\u00a0 mismo. C\u00f3mo se modifica el campo religioso dado el crecimiento del pentecostalismo? C\u00f3mo reaccionan otros actores religiosos frente a \u00e9l? C\u00f3mo se vincula el pentecostalismo con la forma en que los conversos tienen de interpretar sus relaciones con lo sagrado, y en esto con sus maneras de construir sus identidades religiosas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salvo un trabajo reciente de Ar\u00ed\u00a0 Oro (1996) que se refiere, sobre todo, a la segunda pregunta aqu\u00ed\u00a0 planteada, no existen trabajos que nos digan mucho acerca de estos interrogantes. Y, la verdad, creo que sobre todo el \u00faltimo de los planteados abre un campo significativo, no s\u00f3lo en relaci\u00f3n a los estudios del pentecostalismo, sino que parece un campo emp\u00edrico desde donde se podr\u00eda aportar a los estudios sobre religi\u00f3n en general; y; m\u00e1s ambicioso a\u00fan, al campo de los estudios sobre identidades sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Bibliograf\u00eda citada<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bastian, Jean-Pierre (1997). La Mutaci\u00f3n Religiosa de Am\u00e9rica Latina . M\u00e9xico D.F.: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<br \/>\nBrusco, Elisabeth (1995). The Reformation of Machismo. Evangelical Conversion and Gender in Colombia. Austin: University of Texas Press.<br \/>\nd&#8217;Epinay, Cristian Lalive (1968). El Refugio de las Masas . Santiago de Chile: Ed. del\u00a0 Pac\u00edfico.<br \/>\nMariz, Cecilia (1994). Religion and Coping With Poverty in Brazil . Philadelphia: Temple University Press.<br \/>\nMartin, David (1990). Tongues of Fire. The Explosion of Protestantism in Latin America .\u00a0\u00a0\u00a0 Oxford : Blackwell.<br \/>\nNovaes, Regina Reyes (1985). Os Escolhidos de Deus . Rio de Janeiro: Cuadernos del ISER.<br \/>\nOro, Ar\u00ed\u00a0 (1996). Avanco Pentecostal e Rea\u00e7\u00e3o Cat\u00f3lica . Petr\u00f3polis: Voces.<br \/>\nRolim, Francisco (1980). Religi\u00e3o e Clases Populares . Petr\u00f3polis: Voces.<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211; (1985). Pentecostalismo no Brasil, Uma Interpreta\u00e7\u00e3o Socioreligiosa . Petr\u00f3polis:Voces.<br \/>\nSem\u00e1n, Pablo y Patricia Moreira (1998). La Iglesia Universal del Reino de Dios en Buenos Aires y la recreaci\u00f3n del diablo a traves del realineamiento de marcos interpretativos.\u00a0 Sociedad y Religi\u00f3n\u00a0 No. 16.<br \/>\nStoll, David (1990). Is Latin America Turning Protestant?. Berkeley: University of California Press.<br \/>\nWillems, Emilio (1967) Followers of the New Faith . Nashville: Vanderbilt University.<\/p>\n<div id=\"attachment_2992\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-2992\" class=\"size-medium wp-image-2992\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/culto-infobae-300x169.jpg\" alt=\"Foto: Infobae\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/culto-infobae-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/culto-infobae-768x432.jpg 768w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/culto-infobae-640x360.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/culto-infobae.jpg 770w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p id=\"caption-attachment-2992\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Infobae<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Para nuevas perspectivas en los estudios sobre el pentecostalismo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>por Pablo Sem\u00e1n <\/em><\/strong>(Universidad Nacional de General San Mart\u00edn\/CONICET) (entonces doctorando en la Universidade Federal do Rio Grande do Sul)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estudios sobre el pentecostalismo en Latinoam\u00e9rica conforman un corpus cada vez mas denso e importante dentro de las\u00a0 disciplinas dedicadas al conocimiento emp\u00edrico de los fen\u00f3menos religiosos. En el contexto de este desarrollo creo conveniente plantear dos cuestiones que al permanecer acalladas inhiben la comprensi\u00f3n de la complejidad y riqueza del fen\u00f3meno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera refiere al papel que cumple actualmente la discusi\u00f3n de los trabajos de Martin (1990) y Stoll (1990, 1993) y a la\u00a0 necesidad de dejar el centro a otras pol\u00e9micas diferentes de las planteadas por estos autores. La segunda se\u00f1ala un horizonte posible para ese desplazamiento: relativizando la supuesta univocidad de la definici\u00f3n confesional del pentecostalismo, destacar\u00e9 la necesidad de estudiar a esta expresi\u00f3n religiosa en sus efectos de irrradiaci\u00f3n en campos m\u00e1s amplios asi como en la diferenciaci\u00f3n de expresiones que tiene lugar en su interior<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>I-M\u00e1s all\u00e1 de Stoll y Martin<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estudio del pentecostalismo latinoamericano, desde sus inicios, ha estado vinculado al problema de las relaciones entre el devenir de la modernidad en la regi\u00f3n y la din\u00e1mica de su esfera religiosa\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00abreactivada\u00bb, para quienes creian en la profec\u00eda secularista o \u00abdiversificada\u00bb, para quienes dieron cr\u00e9dito a\u00a0 las pretensiones monop\u00f3licas del catolicismo . El predominio de esta problem\u00e1tica -que implicaba el de la pregunta por cu\u00e1nto el pentecostalismo bloqueaba o favorec\u00eda trazos propios de la modernizaci\u00f3n en las sociedades latinoamericanas- dependi\u00f3 de la extensi\u00f3n de dos supuestos que, haciendo parte del sentido com\u00fan de las ciencias sociales, pre-trazaban los caminos del an\u00e1lisis: la diferencia de la configuraci\u00f3n social en los paises latinoamericanos respecto de los paises europeos y los EEUU, por un lado, y la concepci\u00f3n del pentecostalismo como elemento portador de propiedades \u00abmodernizantes\u00bb, por el otro <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prolongando, afinando, y cerrando las opciones anal\u00edticas contenidas en estos supuestos, Stoll y Mart\u00edn construyen una versi\u00f3n del problema que, entre los 80 y los 90, domin\u00f3 el debate acad\u00e9mico. El sentido de la expansi\u00f3n pentecostal, as\u00ed, oscila entre dos puntos: o bien \u00e9ste se estaba latinoamericanizando (mimetiz\u00e1ndose con las formas de la religiosidad popular local, reforzando la tradici\u00f3n autoritaria, patriarcalista), o bien induc\u00eda un fen\u00f3meno paralelo al que acarre\u00f3 la irrupci\u00f3n protestante en la transici\u00f3n europea hacia el capitalismo -promoviendo la autonomizaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n de los sujetos a las formas individualistas, mercantiles y democr\u00e1ticas propias de la modernidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa presentaci\u00f3n sirvi\u00f3 para motorizar el inter\u00e9s por la expansi\u00f3n pentecostal en t\u00e9rminos de problemas sociol\u00f3gicos relevantes para las ciencias sociales en su conjunto. Ese dinamismo tambi\u00e9n ayud\u00f3 a hacer visibles los aspectos sociol\u00f3gicos que permitian revertir la visi\u00f3n escatol\u00f3gica que los presentaba como una secta peligrosa al servicio de intereses econ\u00f3micos y pol\u00edticos inconfesables <a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Pero es justo preguntarse si esta problematizaci\u00f3n y su debate siguen cumpliendo hoy la misma funci\u00f3n o si, por lo contrario, ha agotado su capacidad de impulsar el conocimiento del tema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al poner en la relaci\u00f3n la producci\u00f3n empirica y te\u00f3rica mas reciente y el car\u00e1cter todav\u00eda dominante de aquella discusi\u00f3n llegamos a una conclusi\u00f3n: la centralidad que todav\u00eda tiene esta pol\u00e9mica traba el desarrollo de perspectivas novedosas y enriquecedoras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estudios emp\u00edricos realizados contempor\u00e1neamente a la \u00e9poca del debate generado por Stoll y Martin (e incluso algunos de los que hab\u00edan sido realizados antes), trajeron resultados y posibilidades interpretativas que sobrepasan el encuadramiento propuesto por estos dos autores. Mariz y Machado (1996), al describir el individualismo emergente de la transformaci\u00f3n pentecostal, se\u00f1alan su diferencia con las formas individualistas modernas. Miguez (1997) demuestra que el pentecostalismo liga de varias formas los momentos modernos y tradicionales de la configuraci\u00f3n social al tiempo que redefine lo que se entiende por moderno y tradicional , as\u00ed como tambi\u00e9n el car\u00e1cter de sus fronteras. A partir de ello establece que el espacio religioso abierto por el pentecostalismo constituye un camino que puede recorrerse en varios sentidos. Actores situados en el caracter m\u00faltiple y fragmentado de la configuraci\u00f3n social son, al mismo tiempo, modernos y tradicionales, en planos tan diversos que su trayector\u00eda es imposible de asir en los terminos propuestos por la dicotom\u00eda que los piensa protestantes (modernos) o latinoamericanos (tradicionales). Marostica (1994) muestra al mismo tiempo que la argentinizaci\u00f3n del pentecostalismo no significa la adopci\u00f3n de un patr\u00f3n de actuaci\u00f3n tradicional. Podrian se\u00f1alarse varios estudios m\u00e1s para los cuales la disyunci\u00f3n emergente de Martin y Stoll resulta estrecha. Pero es m\u00e1s importante se\u00f1alar la existencia de una argumentaci\u00f3n te\u00f3rica que hace visibles las bases de esa inconsistencia. Seg\u00fan Miguez (1997), la presunci\u00f3n de una Latinoam\u00e9rica homog\u00e9nea y arcaica junto a una presentaci\u00f3n extrema de las diferencias entre esta regi\u00f3n y los paises anglo protestantes es la base de una percepci\u00f3n que acaba sobredimensionando el papel modernizador del pentecostalismo <a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien: si emp\u00edricamente el dilema protestantilizaci\u00f3n-latinoamericanizaci\u00f3n resulta desbordado y si te\u00f3ricamente es posible desmontar el esquema en que se sostiene, es posible superar su centralidad en actuales y futuras discusiones. Si se lo sigue haciendo es en virtud de la actitud acr\u00edtica frente a\u00a0 los presupuestos dilucidados por Miguez, y porque criticar esos presupuestos llevar\u00eda a una cierta orfandad: el pentecostalismo no estar\u00eda siendo estudiado en funci\u00f3n de una problem\u00e1tica crucial de las ciencias sociales. Pero esta pregnancia tambien se debe al rendimiento del efecto de prestigio que conlleva la elecci\u00f3n de rivales de nombre en las contraposiciones acad\u00e9micas. Y el est\u00edmulo de ese rendimiento hace pervivir el debate mas all\u00e1 de su fertilidad de manera tal que, como efecto no deseado, los estudios posteriores (m\u00e1s ricos en sus hipotesis te\u00f3ricas, mas circunstanciados en sus datos emp\u00edricos), pierden visibilidad y posibilidades de reorientar la discusi\u00f3n. As\u00ed la continuidad del debate Martin-Stoll desempe\u00f1a en la actualidad mas funciones de obstaculizaci\u00f3n que de desarrollo del conocimiento. Inversamente: la apreciaci\u00f3n del valor del caudal de investigaciones recientemente producidas, incluso aquellas que sobrepasan el marco an\u00e1litico de la protestantilizaci\u00f3n, requiere de la superaci\u00f3n de esa discusi\u00f3n, de la extensi\u00f3n de la cr\u00edtica de sus presupuestos te\u00f3ricos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>II-PentecostalismoS<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el marco de lo antes se\u00f1alado y de la producci\u00f3n mas reciente pueden encontrarse indicios de los problemas que pueden generar nuevas discusiones y aportes. Si las iglesias pentecostales se han expandido en las m\u00e1s diversas \u00e1reas sociales y culturales de Latinoam\u00e9rica es de esperar que el fen\u00f3meno se desarrolle en un doble sentido: impactando la cultura de las sociedades mayores en las que se inscribe y, en contrapunto, diferenci\u00e1ndose internamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar es preciso profundizar el conocimiento de todos los procesos que, producto de la autonom\u00eda de los agentes, como de la aplicaci\u00f3n de visiones menos institucionalistas, conducen a verificar la porosidad de las fronteras denominacionales y a constatar patrones comunes entre pentecostales y otras categor\u00edas religiosas. La pentecostalizaci\u00f3n de los grupos evang\u00e9licos; la aproximaci\u00f3n entre cat\u00f3licos y pentecostales (de la que la ambigua relaci\u00f3n entre carism\u00e1ticos y pentecostales conforma la punta de un iceberg); los intercambios en el seno de familias plurirreligiosas, son fen\u00f3menos que hablan de la densidad de un campo de s\u00edntesis al que el pentecostalismo se agrega. Estos fen\u00f3menos forman parte de la aceleraci\u00f3n de procesos de difusi\u00f3n, contagio y similarizaci\u00f3n que hablan de la formaci\u00f3n de nuevas sensibilidades, que funcionan en radios mas amplios que el de la denominaci\u00f3n religiosa ( y a\u00fan del propio \u00abcampo religioso\u00bb en sentido estricto) y que los analisis en terminos de denominaciones no pueden detectar. As\u00ed,\u00a0 Velho (1997) entiende que los \u00e9nfasis propios de los pentecostales tienden a romper patrones culturales preexistentes, creando nuevas articulaciones que son parte de una \u00abperspectiva dial\u00f3gica global\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero al mismo tiempo debe tenerse en cuenta que el pentecostalismo, en la amplitud de su implantaci\u00f3n, se proyecta en sentidos que lo especifican y singularizan. No s\u00f3lo se trata de la diferenciaci\u00f3n de tipos institucionales surgidos a lo largo de la evoluci\u00f3n pentecostal sino, sobre todo, de las formas de ser pentecostal que se desarrollan seg\u00fan el tipo de trayectoria de sus nuevos fieles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el desarrollo de esta visi\u00f3n, en la que colaboran el desarrollo de un giro etnogr\u00e1fico en la investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica y el mayor conocimiento del campo religioso de los diversos pa\u00edses latinoamericanos, debe comenzar a estudiarse el contenido diferencial de la experiencia pentecostal en diversas situaciones sociales y culturales: el caso de los jovenes urbanos que llegan al pentecostalismo por la v\u00eda de la reelaboraci\u00f3n y cr\u00edtica de las culturas juveniles -como el rock o el rap- no es ecuacionable al de los trabajadores urbanos que llegan a convertirse atravesando la experiencia de \u00abliberaci\u00f3n\u00bb del alcoholismo, ni a la de los sujetos que arriban al pentecostalismo en una carrera en la que un pastor aparece, en principio, como uno m\u00e1s de los agentes aut\u00f3nomos de cura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en este plano donde pueden aplicarse las hip\u00f3tesis que refieren a modos diferenciales de construcci\u00f3n de la persona para reconocer el contenido de esas experiencias que, en virtud de la superposici\u00f3n de temporalidades sociales y culturales de las sociedades latinoamericanas, se multiplican y se confunden bajo un mismo nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es a partir de esto que podremos elaborar con mejores bases lo que ha sido afirmado acerca del car\u00e1cter paradojal del pentecostalismo (Droogers, 1991). Este no s\u00f3lo ser\u00eda un derivado de las m\u00faltiples posibilidades del pentecostalismo como unidad. Tambien se debe a la direcci\u00f3n diferenciada en la que se resuelven sus apropiaciones en contextos cada vez mas diversos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como nadie hablar\u00eda del catolicismo sino a partir de la s\u00edntesis siempre imperfecta de las diversas formas de ser cat\u00f3lico, es preciso comprender que la unidad del fenomeno pentecostal debe ser reconstruida a partir del reconocimiento y exploraci\u00f3n de su diversidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Bibliograf\u00eda Citada<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bastian, Jean (1992). Les protestantismes latino-americains: un objet a interroger et \u00e1 construire. Social Compass\u00a0 39 (3).<br \/>\nDroogers, Andr\u00e9 (1991). Visiones parad\u00f3jicas sobre una religi\u00f3n parad\u00f3jica: modelos explicativos del crecimento del pentecostalismo en Brasil e Chile. In Algo mas que opio: Una lectura antropol\u00f3gica del pentecostalismo latinoamericano y caribe\u00f1o.\u00a0 Barbara Boudewijnse, Andr\u00e9 Droogers, Frans Kamsteeg (editores). Departamento Ecum\u00e9nico de Investigacoes, San Jos\u00e9 de Costa Rica.<br \/>\nMariz, C. y Machado M. (1996). Pentecostalismo e a redefini\u00e7\u00e3o do feminino. Religi\u00e3o e Sociedade\u00a0 17 (1-2): 140-159. ISER , Rio de Janeiro.<br \/>\nMarostica, M. (1994). La Iglesia Evang\u00e9lica en la Argentina Como Nuevo Movimento Social. Sociedad y\u00a0 Religi\u00f3n\u00a0 12. Buenos Aires.<br \/>\nMartin, D. (1990). Tongues of Fire: The explosion of protestantism in Latin America . Cambridge, MA: Blackwell.<br \/>\nMiguez, D. (1997). To help you find god: The making of a pentecostal identity in a Buenos Aires suburb . Tesis doctoral. Vrije Universitat, Amsterdan.<br \/>\nStoll, D. (1990) Is Latin American turning Protestant? The politics of Evangelical Growth . Berkeley, University of California Press.<br \/>\nStoll D. (1993) Introduction Rethinking Protestantism in Latin America. In Stoll D.; Garrard-Burnett, V. (eds) Rethinking Protestantism in Latin America. Philadelphia: Temple University Press,\u00a0 pp.1-20.<br \/>\nVelho, O. (1997)\u00a0 Globaliza\u00e7\u00e3o: Antropolog\u00eda e Religi\u00e3o. In\u00a0 Globalizacao e Religiao\u00a0 . Oro, A. y C. Steil (Orgs), pags. 43-62.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>\u00a0 Ya antes de Stoll y Martin este era el clima que inspiraba las preguntas y an\u00e1llisis de D\u00b4epinay, Willems o Rolim. Las preocupaciones revolucionarias que emerg\u00edan en algunos de estos autores no estaban desfamiliarizadas del cuadro de pensamiento m\u00e1s general que, apoyado en la perspectiva de una sociolog\u00eda del cambio social, visualizaba los procesos revolucionarios como alternativas de modernizaci\u00f3n de una regi\u00f3n a\u00fan marcada por el tradicionalismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a>\u00a0 Aunque es justo reconocer, como lo enuncia Bastian (1992), que la problematizaci\u00f3n de D\u00b4Epinay resulta al mismo tiempo que pionera portadora de una profundidad y pertinencia te\u00f3rica que, en varios aspectos, no ha encontrado superaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a>\u00a0 Debe agregarse a este mismo nivel de argumentaci\u00f3n el hecho de que es absoutamente discutible el\u00a0 que las estructuras teol\u00f3gicas y las posibilidades de desplazamiento del protestantismo y el pentecostalismo sean las mismas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como pr\u00f3ximamente subiremos al blog las exposiciones presentadas en nuestro panel \u00abPentecostalismo(s) y ciencias sociales: el estado de la cuesti\u00f3n\u00bb (realizado el 16 de mayo pasado, con la participaci\u00f3n de Joaqu\u00edn Algranti, Marcos Carbonelli, C\u00e9sar Ceriani, Mariela Mosqueira, Pablo Sem\u00e1n e Hilario Wynarczyk) creemos interesante y necesario rescatar, con prop\u00f3sitos comparativos, estas reflexiones realizadas hace casi veinte a\u00f1os atr\u00e1s por Daniel M\u00edguez y el propio Pablo Sem\u00e1n. Fueron publicadas originalmente en el Newsletter de la Asociaci\u00f3n de Cientistas de la Religi\u00f3n en el Mercosur (n\u00famero 6, 1998), como parte de un debate que incluy\u00f3 trabajos de colegas de otros pa\u00edses (que se pueden ver aqu\u00ed). 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