{"id":3059,"date":"2016-08-07T23:51:08","date_gmt":"2016-08-08T02:51:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/?p=3059"},"modified":"2016-09-02T17:13:33","modified_gmt":"2016-09-02T20:13:33","slug":"el-antropologo-y-los-objetos-de-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/el-antropologo-y-los-objetos-de-poder\/","title":{"rendered":"El antrop\u00f3logo y los objetos de poder"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-3060\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Ogun.jpg\" alt=\"Ogun\" width=\"163\" height=\"229\" \/><strong><em>Por Norton F. Corr\u00eaa<\/em><\/strong> (Universidade Federal do Maranh\u00e3o)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1975 volv\u00eda\u00a0de Rio de Janeiro -donde hab\u00eda ido a pasar unos d\u00edas con una novia- a Porto Alegre. De repente, al mirar\u00a0 por la ventana, vi de reojo que mi compa\u00f1ero de asiento, que le\u00eda una revista, ten\u00eda una <em>gu\u00eda<\/em> (collar de mostacillas) de <em>Xang\u00f4<\/em> por adentro de su camisa. Entonces comenzamos a conversar sobre la religi\u00f3n y me cont\u00f3 que era <em>hijo de santo<\/em> del <em>pai Ayrton do Xang\u00f4<\/em>, que viv\u00eda en el barrio <em>Camaqu\u00e3<\/em> \u2013\u00bbel mismo donde vivo, pens\u00e9\u00bb. Por momentos convers\u00e1bamos, por momentos dormit\u00e1bamos, luego bajamos del \u00f3mnibus y nunca m\u00e1s lo vi.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00edas despu\u00e9s, fui a conocer a su <em>pai de santo<\/em>. <em>Ayrton (Paix\u00e3o) do Xang\u00f4<\/em> tendr\u00eda unos 50 a\u00f1os, era muy inteligente, bromista, critico, simple, inquieto, bien alfabetizado. Guerrero y ligado a las letras, como su <em>orix\u00e1<\/em>, escribia una columna (\u201c<em>O que Vejo<\/em>\u201d) en un diario de una federaci\u00f3n religiosa local. En sus textos, bien escritos, realizaba cr\u00edticas a los dem\u00e1s jefes, aunque de manera gen\u00e9rica,\u00a0 sin dar nombres, como suele ocurrir en el <em>batuque <\/em>portoalegrense. Los acusababa, por ejemplo, de estar olvidando a <em>Olorum<\/em> &#8211; en verdad, en la \u00e9poca, una entidad que solo aparec\u00eda en libros de investigadores. Su buena escolarizaci\u00f3n permiti\u00f3 que, con la ayuda de un amigo y un diccionario tradujera partes del libro \u201c<em>Dieux d\u2019Afrique<\/em>\u201d de Pierre Verger, que estaba en la Biblioteca P\u00fablica. A partir de all\u00ed, introdujo reafricanizaciones en algunos aspectos de su ritual, como un <em>Bar\u00e1 da Ru<\/em>a que esculpi\u00f3 en arcilla y le coloc\u00f3 un espiral\u00a0 en la frente, que llamaba \u201cc\u00edrculo din\u00e1mico\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ayrton do Xang\u00f4<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De inmediato nos hicimos amigos y me dio mucha libertad para moverme por su templo, al que comenc\u00e9 a visitar varias veces por semana. All\u00ed, con sus propios <em>b\u00fazios<\/em> , comenz\u00f3 a ense\u00f1arme la adivinaci\u00f3n por medio de la tirada de los 8 caracoles, adem\u00e1s de los cantos y <em>toques<\/em> de tambor \u2013era un eximio tamborero. Le gustaba mucho conversar sobre la religi\u00f3n y me pasaba mucha informaci\u00f3n \u00a0que yo anotaba en mi cuaderno, como sol\u00eda hacer en los templos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ayrton era muy respetado y apreciado por la comunidad batuquera, sus fiestas eran muy concurridas, los sacerdotes destacados de la comunidad sol\u00edan hacerse presentes y el sal\u00f3n siempre estaba lleno de gente. Ten\u00eda una voz potente, afinada y mel\u00f3dica, cantaba las rezas con la pronunciaci\u00f3n <em>yorub\u00e1<\/em> y <em>j\u00eaje<\/em>: diciendo \u201c<em>b\u00eadjis<\/em>\u201d, por ejemplo. En una ocasi\u00f3n Pierre Verger fue a Porto Alegre y lo llev\u00e9 a la casa de\u00a0 Ayrton, para que conociera a su \u00eddolo personalmente. Cuando llegamos, el <em>pai<\/em> atend\u00eda a una cliente, cantando <em>ax\u00e9s<\/em> en el cuarto de santo. Cuando me tom\u00e9 el atrevimiento de golpear la puerta del cuarto para avisarle que el etn\u00f3logo franc\u00e9s estaba all\u00ed, comenz\u00f3 a cantar todav\u00eda m\u00e1s alto y, me pareci\u00f3, que sum\u00f3 nuevos cantos s\u00f3lo con el fin de que el ilustre visitante los escuchara. Verger comenz\u00f3 a o\u00edrlos atentamente con un gesto de sorpresa. Me dijo que lo que \u00e9l cantaba era en\u00a0 <em>j\u00eaje<\/em> y <em>yorub\u00e1<\/em> arcaicos, los cuales s\u00f3lo eran hablados, en aquella \u00e9poca en el interior de Nigeria o de Benin. La explicaci\u00f3n es simple: a diferencia del <em>candombl\u00e9<\/em> bahiano, por ejemplo, que mantuvo bastante contacto con esos dos pa\u00edses, a lo largo del tiempo el <em>batuque<\/em> se fue desarrollando y creciendo aisladamente, motivo por el cual mantuvo las formas ling\u00fc\u00edsticas\u00a0 de sus primeros fundadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera vez que entr\u00e9 en el <em>cuarto de santo<\/em> del templo, qued\u00e9 extasiado con una bell\u00edsima imagen de <em>Ogum<\/em>, de madera, de unos 35 cms de altura, de pie, una lanza en la mano, al estilo del arte m\u00e1s cl\u00e1sico de Africa Occidental. Estaba acompa\u00f1ada por un conjunto con varias piezas de hierro, algunas de hierro forjado \u2013dos grandes <em>g\u00e3s<\/em> (<em>agog\u00f4s<\/em>) con sonidos diferentes, detalladamente labrados en los bordes;\u00a0 una imitaci\u00f3n de espada \u00e1rabe; cuchillos sacrificiales; una barra de hierro terminada en un par de cuernos de buey, s\u00edmbolo del sacrificio; una peque\u00f1a serpiente cuidadosamente esculpida, mordi\u00e9ndose la cola y un yunque. A pesar de mi poco conocimiento de arte africano, me parec\u00eda\u00a0 evidente que el conjunto era m\u00e1s que centenario, posiblemente africano, y que viniera pasando de mano en mano por generaciones y generaciones de sacerdotes, qui\u00e9n sabe de d\u00f3nde, \u00a0desde tiempos inmemoriales \u2013 una rareza! Desde aquella primera vez, nunca m\u00e1s fui al templo de Ayrton sin entrar al cuarto de santo y quedarme mirando al <em>Ogum<\/em>, extasiado.<\/p>\n<div id=\"attachment_3061\" style=\"width: 179px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-3061\" class=\"wp-image-3061 size-full\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Ayrton.jpg\" alt=\"Ayrton\" width=\"169\" height=\"232\" \/><p id=\"caption-attachment-3061\" class=\"wp-caption-text\">Ayrton do Xang\u00f4<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ogun<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan mi amigo, \u00e9l le hac\u00eda sacrificios anuales al santo, pero un d\u00eda, a trav\u00e9s del jogo de b\u00fazios, declar\u00f3 que no quer\u00eda comer m\u00e1s. Y as\u00ed qued\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando comenc\u00e9 a investigar sobre el <em>batuque<\/em>, en 1969, varios fieles de la religi\u00f3n, incluyendo las reconocidas (y ahora siempre recordadas) <em>m\u00e3e Mo\u00e7a de<\/em> <em>Oxum<\/em> y la <em>m\u00e3e Ester de Iemanj\u00e1<\/em>,\u00a0 me dijeron que yo era hijo de <em>Ogum<\/em>. Lo propio hicieron otros sacerdotes de candombl\u00e9 cuando fui a estudiar antropolog\u00eda a Salvador. Varios me dijeron que mi santo era muy poderoso y me daba una gran protecci\u00f3n. Nunca hice ning\u00fan tipo de iniciaci\u00f3n a la religi\u00f3n, siempre mantuve mi condici\u00f3n de investigador, pero era cierto que mi tipo f\u00edsico, mi rostro, mi buena aptitud para trabajar con las manos y mi temperamento se adecuaban mucho a las caracter\u00edsticas de este <em>orix\u00e1<\/em>. Y entonces comenc\u00e9 a simpatizar bastante el santo. Probablemente por ello, tambi\u00e9n, m\u00e1s all\u00e1 de la dimensi\u00f3n art\u00edstica, esa cercan\u00eda debe haber contribuido a mi fascinaci\u00f3n por el <em>Ogum<\/em> de Ayrton.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiempo pas\u00f3, en 1990 fui a trabajar a la <em>Universidade Federal de Maranh\u00e3o<\/em>, pero siempre volv\u00eda anualmente al sur y, claro, iba a visitar a Ayrton. En una de esa visitas, me cont\u00f3 que ten\u00eda diabetes, con un principio de ceguera y, seg\u00fan su mujer, no se cuidaba. A\u00f1o tras a\u00f1o yo ve\u00eda que su estado empeoraba y un d\u00eda me confes\u00f3 que hab\u00eda perdido el gusto por la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las veces que fui a Porto Alegre, lo vi muy mal. Entonces lo llev\u00e9 a varios m\u00e9dicos, se hizo ex\u00e1menes de laboratorio, y el diagn\u00f3stico indicaba un cuadro irreversible con muy poco tiempo de vida. Qued\u00e9 realmente apenado, pero \u00e9l estaba tranquilo, siempre repitiendo que ya no quer\u00eda vivir m\u00e1s. D\u00edas despu\u00e9s, regresando al templo y como siempre, \u00a0\u00a0pasando por el cuarto de santo, tuve una gran sorpresa: el <em>Ogum<\/em> ya no estaba all\u00ed! &#8211; \u00abPero, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1, Ayrton?\u00bb &#8211; \u00abMira, decid\u00ed pas\u00e1rselo a Beth\u00bb (su hija carnal e iniciada en la religi\u00f3n), \u00abpero ella dice que no puede cuidarlo y lo va a despachar\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qued\u00e9 helado cuando o\u00ed \u00e9sto! -\u00abPero, Ayrton, \u00bfen vez de que sea despachado me puedo quedar con \u00e9l?\u00bb &#8211; \u00abSi lo quer\u00e9s, entonces es tuyo, como \u00e9l ya no recibe m\u00e1s obligaciones, no te va a dar problemas\u00bb. Media hora despu\u00e9s, con el <em>Ogum<\/em> y sus implementos bajo\u00a0un pa\u00f1o blanco, en el auto, llev\u00e9 a Ayrton de vuelta a su casa. Al llegar, me dijo que ten\u00eda algunas cosas m\u00e1s para m\u00ed, y entonces me dio un\u00a0<em>inh\u00e3<\/em>\u00a0(tambor) con grandes campanillas internas, muy antiguo, del tiempo que se hac\u00edan en madera y una bella imagen del <em>orix\u00e1 Ossanha<\/em> con su muleta, tambi\u00e9n de madera, posiblemente obra de alg\u00fan santero del batuque. Nunca imagin\u00e9 que estas im\u00e1genes y el tambor, que yo conoc\u00eda de hace mucho tiempo, iban a quedar un d\u00eda en mis manos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco tiempo despu\u00e9s, cuando recib\u00ed la noticia de la muerte de Ayrton\u00a0 yo estaba viviendo en San Pablo, haciendo el doctorado.<\/p>\n<div id=\"attachment_3062\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-3062\" class=\"wp-image-3062 size-medium\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Verger-y-Vivaldo-300x211.jpg\" alt=\"(izq. a der.) Hijo de santo de Ayrton; un investigador de Rio de Janeiro; el reconocido antrop\u00f3logo bahiano Vivaldo da Costa Lima; Pierre Verger; Ayrton do Xang\u00f3 y dos de sus hijos de santo.\" width=\"300\" height=\"211\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Verger-y-Vivaldo-300x211.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Verger-y-Vivaldo.jpg 477w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p id=\"caption-attachment-3062\" class=\"wp-caption-text\">(izq. a der.) Hijo de santo de Ayrton; un investigador de Rio de Janeiro; el reconocido antrop\u00f3logo bahiano Vivaldo da Costa Lima; Pierre Verger; Ayrton do Xang\u00f4 y dos de sus hijos de santo.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Un\u00a0 (Bar\u00e1) Lod\u00ea y un (Ogun) Avag\u00e3<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Meses m\u00e1s tarde volv\u00ed a Porto Alegre para recoger m\u00e1s datos para mi tesis. Un s\u00e1bado fui a una fiesta de <em>batuque<\/em> en una casa tradicional, para entrevistar a algunas personas antiguas de religi\u00f3n. Cuando sal\u00ed, ya era de d\u00eda y entonces aprovech\u00e9 la oportunidad para volver a hacer una recorrida que me gustaba realizar algunos a\u00f1os atr\u00e1s, cuando viv\u00eda en la ciudad e investigaba intensamente la religi\u00f3n: me dirig\u00ed a la costa del r\u00edo <em>Gua\u00edba<\/em> para observar y fotografiar <em>despachos<\/em>. En <em>Pedra Redonda<\/em>, entr\u00e9 en una de las primeras calles que llevan a la costa. Unos metros m\u00e1s adelante, al pie de una cerca, bien lejos del agua, hab\u00eda una vasija con algo adentro. Baj\u00e9 del auto. Era un t\u00edpico <em>ocut\u00e1<\/em> del <em>orix\u00e1 (Bar\u00e1) Lod\u00e9<\/em>, de unos veinte cent\u00edmetros de altura y un resorte de acero grueso en espiral, que hab\u00eda sido transformado en una serpiente de hierro, un <em>Ogum Avag\u00e3<\/em>. Todo era muy antiguo. Era evidente que el conjunto hab\u00eda sido tra\u00eddo para ser despachado en las aguas del <em>Gua\u00edba<\/em>, pero por alguna raz\u00f3n la operaci\u00f3n no fue completada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recostado en el coche, con la vasija en las manos, pensaba que aquellos objetos sagrados no s\u00f3lo hab\u00edan pertenecido, en alg\u00fan momento, a alguien, sino que ciertamente, como ocurre en el batuque, fueron partes cruciales del eje \u2013la religi\u00f3n- en torno al cual giraba la vida de esa persona, con todos los sufrimientos, alegr\u00edas, tristezas, victorias y derrotas que la vida en s\u00ed misma trae. Mientras pensaba en esto y miraba detalladamente lo que ten\u00eda en las manos, me dio la impresi\u00f3n que de all\u00ed venia un mensaje sin voz: \u00ab\u00a1no nos abandones!\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, el <em>Ogum<\/em>, el <em>Lod\u00ea<\/em> y el <em>Avag\u00e3<\/em> ocupan un lugar destacado en mi lugar de trabajo y mi biblioteca, en <em>S\u00e3o Lu\u00eds<\/em>, en una vitrina que hice especialmente para ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Traducci\u00f3n del portugu\u00e9s: Mar\u00eda Agustina Battaglia<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Norton F. Corr\u00eaa (Universidade Federal do Maranh\u00e3o) En 1975 volv\u00eda\u00a0de Rio de Janeiro -donde hab\u00eda ido a pasar unos d\u00edas con una novia- a Porto Alegre. De repente, al mirar\u00a0 por la ventana, vi de reojo que mi compa\u00f1ero de asiento, que le\u00eda una revista, ten\u00eda una gu\u00eda (collar de mostacillas) de Xang\u00f4 por adentro de su camisa. Entonces comenzamos a conversar sobre la religi\u00f3n y me cont\u00f3 que era hijo de santo del pai Ayrton do Xang\u00f4, que viv\u00eda en el barrio Camaqu\u00e3 \u2013\u00bbel mismo donde vivo, pens\u00e9\u00bb. Por momentos convers\u00e1bamos, por momentos dormit\u00e1bamos, luego bajamos del \u00f3mnibus y nunca m\u00e1s lo vi. 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