{"id":3546,"date":"2018-01-29T21:39:37","date_gmt":"2018-01-30T00:39:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/?p=3546"},"modified":"2022-02-02T12:35:07","modified_gmt":"2022-02-02T15:35:07","slug":"iemanja-la-duena-del-mar-en-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/iemanja-la-duena-del-mar-en-la-tierra\/","title":{"rendered":"Iemanj\u00e1, la due\u00f1a del mar en la tierra"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3550 size-large\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-22-640x426.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"426\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-22-640x426.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-22-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-22-768x511.jpg 768w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-22.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p><em><strong>por Ezequiel Casanovas &#8211; <\/strong><\/em><strong>Fotos:<\/strong><em><strong> Roc\u00edo Frigerio<\/strong><\/em><\/p>\n<p>No es consciente de nada. La <em>m\u00e3e<\/em> arquea la espalda y la cabeza hacia atr\u00e1s. El pelo negro queda en el aire, las puntas de los pies se despegan del suelo, por un segundo solo se apoya en los talones y, justo antes de que caiga, otra mujer la sostiene por las axilas. Est\u00e1 en trance de posesi\u00f3n: las palmas juntas adelante del pecho como si rezara, los ojos cerrados, la boca apenas abierta en un balbuceo. Tiene incorporado a su <em>orix\u00e1<\/em> que se mueve, habla, gesticula a trav\u00e9s de ella.<\/p>\n<p>Las manos de los cuatro tamboreros parecen el viento, le pegan al tambor con una, con la otra, con las dos juntas; los dedos pasan m\u00e1s tiempo en el parche que en el aire, cada vez m\u00e1s veloces: el batuque es una tormenta en el medio de la selva. Alrededor los devotos forman la roda, un c\u00edrculo de diez metros en la playa Popular, en la que tocan y bailan para cada uno de los doce <em>orix\u00e1s<\/em> del pante\u00f3n africanista.<\/p>\n<p>Las mujeres van de <em>bahianas<\/em>: enaguas, polleras hasta los tobillos de pies descalzos, las blusas pegadas al cuerpo; los hombres de pantalones largos y remeras o camisas sin botones. Todos de blanco, la ropa de religi\u00f3n. En el medio, la escultura de Iemanj\u00e1, la reina de los mares, la madre de todos los <em>orix\u00e1s<\/em> que, como cada primer domingo de febrero, tiene su fiesta en Mar del Plata.<\/p>\n<p>*****<\/p>\n<p>En treinta y tres a\u00f1os, la lluvia nunca alcanz\u00f3 para suspender la ceremonia de Iemanj\u00e1 pero faltan cuatro horas y el agua no para. En el sal\u00f3n del club San Jos\u00e9 hay canastos, jarrones, \u00e1nforas, bandejas, antorchas, barcas, frutas, collares, y el murmullo de veinte personas que hablan mientras terminan con los preparativos.<\/p>\n<p>Hugo Watenberg de Iemanj\u00e1, alto, rubio, los ojos celestes, toma mate con el <em>babalorix\u00e1<\/em> Jos\u00e9 Luis que agarra un ramo de rosas blancas con las dos manos, aprieta los tallos que quedan bien juntos y lo mete dentro de un canasto de mimbre.<\/p>\n<p>Lidia le da un collar de cuentas a un hombre que lo acomoda en una barca del tama\u00f1o de una caja de zapatos. Al lado, hay otras dos m\u00e1s grandes; todas celestes, el color de la madre de todos los <em>orix\u00e1s<\/em>, todas con la ofrenda: mazamorra, sand\u00eda, mel\u00f3n, peras, uvas verdes y rojas, perfumes.<\/p>\n<p>El templo <em>Reino de Iemanj\u00e1 Bom\u00ed<\/em> del que Hugo es <em>babalorix\u00e1<\/em>, m\u00e1ximo sacerdote,\u00a0 organiza la fiesta en Mar del Plata desde 1984. Aquella vez doce personas dejaron una ofrenda en la Playa Varese ante la vigilancia de cinco patrulleros. A fines de los 80 se mud\u00f3 a Playa Popular, una de las m\u00e1s c\u00e9ntricas. El municipio y la provincia de Buenos Aires la declararon de inter\u00e9s cultural y tur\u00edstico. En los \u00faltimos diez a\u00f1os llegaron fieles de Brasil, Uruguay y de todo el pa\u00eds para la fiesta que est\u00e1 considerada como la segunda m\u00e1s grande a nivel mundial.<\/p>\n<p>En la cancha de papi f\u00fatbol del club se amontonan colchones, bolsas de dormir, bolsos y mochilas; es la habitaci\u00f3n de m\u00e1s de ciento cincuenta personas que vinieron de Capital Federal, Gran Buenos Aires y Rosario. Dos mujeres inflan globos celestes. Un hombre le alcanza el pintalabios a una se\u00f1ora que se mira en un espejo de mano.<\/p>\n<p>El agua entra por los agujeros del techo y las ventanas altas que nadie puede cerrar. Todos recuerdan que en 2016 la lluvia par\u00f3 media hora antes de la ceremonia. La procesi\u00f3n recorri\u00f3 la rambla, armaron el altar de Iemanj\u00e1 en la playa, Hugo cas\u00f3 a tres parejas, dejaron las barcas en el mar, encendieron los fuegos artificiales, formaron la roda y danzaron al ritmo de los tambores y el canto. Todo ante la mirada de nueve mil personas. Lo mismo est\u00e1 previsto para la noche.<\/p>\n<p>Afuera del club ya est\u00e1n los colectivos que llevar\u00e1n a la gente a la playa. Hugo, todo blanco: el pantal\u00f3n y la camisa de lino, las sandalias de cuero, dice que cuando lleguen van a decidir si har\u00e1n toda la ceremonia o solo entregar\u00e1n las ofrendas.<\/p>\n<p>*****<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3552 size-large\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-15-640x426.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"426\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-15-640x426.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-15-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-15-768x511.jpg 768w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-15.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>Jos\u00e9 Ingenieros describi\u00f3 en 1893 una ceremonia llamada \u201cbailar el santo\u201d a la que fue invitado por una mujer negra. No hay otro registro de religiones afroamericanas en Argentina hasta su reintroducci\u00f3n desde Brasil y Uruguay en la d\u00e9cada del 60. En 1966, la <em>m\u00e3e<\/em> N\u00e9lida de Oxum abri\u00f3 el primer templo del pa\u00eds. El crecimiento fue lento y silencioso durante los 70. El regreso de la democracia lo visibiliz\u00f3: en 1984 hab\u00eda cien templos y en la d\u00e9cada del 90 eran quinientos los inscriptos en el Registro Nacional de Cultos.<\/p>\n<p>Una encuesta del templo Reino de Iemanj\u00e1 Bom\u00ed determin\u00f3 que dos millones de personas\u00a0 practican la religi\u00f3n y los fieles dicen que hay tres mil templos aunque no existe una estad\u00edstica oficial.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Alejandro Frigerio, doctor en Antropolog\u00eda e investigador del CONICET, las religiones afroamericanas tienen cuatro elementos: la fe de los esclavizados Yoruba, Ewe y Kongo que llegaron a Am\u00e9rica, el catolicismo de los colonizadores espa\u00f1oles y portugueses, el espiritismo de Alan Kardec y las creencias de los ind\u00edgenas americanos.<\/p>\n<p>La diferente combinaci\u00f3n de esos elementos o el predominio de uno sobre los otros, produjo distintas variantes. La <em>Santer\u00eda<\/em> y el <em>Palo Mayombe<\/em> de Cuba; el <em>Vodou<\/em> de Hait\u00ed y las formas afrobrasile\u00f1as como el <em>Candombl\u00e9<\/em> de Salvador de Bah\u00eda, el <em>Tambor de Minas<\/em> de Maranh\u00e3o, el <em>Xang\u00f4<\/em> de Recife, el <em>Batuque<\/em> de Porto Alegre y la <em>Umbanda<\/em> que naci\u00f3 a principios del siglo XX en R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>Frigerio dice que la gente se acerca a los templos principalmente para resolver problemas de salud, trabajo y amor. Enseguida los atrae esta religiosidad vistosa, colorida. \u201cAdem\u00e1s de satisfacer las necesidades espirituales de quienes participan de cosmovisiones encantadas -en las cuales el mundo espiritual no est\u00e1 escindido del material-, para muchos individuos en sectores populares \u2013y no s\u00f3lo\u2013 se constituye tambi\u00e9n en una forma importante de sociabilidad y, por qu\u00e9 no, de diversi\u00f3n \u2013dicho \u00e9sto de manera no peyorativa\u2013. En muchos lugares del cada vez m\u00e1s deteriorado conurbano bonaerense, las ceremonias religiosas cantadas y bailadas proveen no s\u00f3lo espiritualidad, sino que tambi\u00e9n constituyen formas significativas de sociabilidad y de expresi\u00f3n de una dimensi\u00f3n est\u00e9tica\u201d, explica.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los templos argentinos practica tres variantes distintas: <em>Batuque<\/em> o <em>Africanismo<\/em>, <em>Umbanda<\/em> y <em>Quimbanda<\/em>. Los fieles llaman a eso \u00abla religi\u00f3n\u00bb. Generalmente se inician primero en Umbanda o en Quimbanda y despu\u00e9s en Batuque. O, crecientemente, s\u00f3lo en Quimbanda. No se puede generalizar. Cada templo tiene su forma.<\/p>\n<p>Son monote\u00edstas. Creen en <em>Olodumare<\/em>, el Dios que cre\u00f3 el mundo, y en los <em>orix\u00e1s<\/em>, seres humanos divinizados que tuvieron una tarea en la creaci\u00f3n. Cada uno es un elemento de la naturaleza: <em>Iemanj\u00e1<\/em> los oc\u00e9anos, <em>Oxum<\/em> el agua dulce, <em>Xang\u00f4<\/em> el fuego, <em>Oxossi<\/em>\u00a0 la floresta, <em>Oy\u00e1<\/em> el aire. Gobiernan una parte del cuerpo humano, un aspecto de la cultura; un animal, una comida, un color les pertenecen y un d\u00eda de la semana es particularmente apropiado para su culto.<\/p>\n<p>Los practicantes de Batuque, la variante m\u00e1s africanista, cult\u00faan a la naturaleza, a los <em>orix\u00e1s<\/em> que algunos de ellos incorporan y los templos se inscriben en naciones como <em>cabinda<\/em>, <em>jeje<\/em>, <em>iyej\u00e1<\/em>, <em>nag\u00f4<\/em> y <em>oi\u00f3<\/em> aunque las diferencias entre una y otra son cada vez m\u00e1s leves.<\/p>\n<p><em>Ax\u00e9<\/em>\u00a0es fuerza, energ\u00eda espiritual, principio de la vida. Est\u00e1 en los animales, en la savia, las semillas y los frutos sagrados. Los <em>pais<\/em> y las <em>m\u00e2es<\/em> pueden trasmitirlo con las palabras, las manos cuando est\u00e1n en trance. Todo lo que existe tiene <em>ax\u00e9<\/em>\u00a0que se acumula, se gasta y se repone. Los <em>orix\u00e1s<\/em> lo pierden cada vez que ayudan a los hombres. Las ceremonias y las ofrendas son para devolv\u00e9rselo.<\/p>\n<p>La Umbanda, que guarda m\u00e1s influencias del espiritismo kardecista, cree en la existencia de gu\u00edas espirituales intermediarios entre los hombres y los orix\u00e1s. Algunos fieles tienen la capacidad de incorporar esp\u00edritus de <em>caboclos<\/em> y <em>pretos velhos<\/em>. Los <em>caboclos<\/em> son indios o mestizos que fueron agricultores, chamanes o guerreros y los valoran por sus dotes de curanderos. Los <em>pretos velhos<\/em>, negros viejos, fueron esclavizados y los estiman por la sabidur\u00eda que da el sufrimiento. Tambi\u00e9n incorporan otras entidades como <em>crian\u00e7as<\/em>, <em>bahianos<\/em> y <em>ciganos<\/em>.<\/p>\n<p>Los que practican Quimbanda creen en los <em>ex\u00fas<\/em> y las <em>pombagiras<\/em>. Son esp\u00edritus con una evoluci\u00f3n espiritual algo menor que los <em>gu\u00edas<\/em> de umbanda. La cercan\u00eda con el plano material los hace m\u00e1s parecidos a los humanos que les piden ayuda para resolver problemas. En las sesiones de Quimbanda su comportamiento es festivo, y los devotos tienen mucho aprecio por esos \u00abcompadres\u00bb y \u00abcomadres\u00bb que los acompa\u00f1an en sus penurias y conquistas diarias.<\/p>\n<p>*****<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3553 size-large\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-7-640x426.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"426\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-7-640x426.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-7-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-7-768x511.jpg 768w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-7.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>La cabeza de la escultura de Iemanj\u00e1, de madera maciza negra, es m\u00e1s grande que el resto del cuerpo. En el Africanismo, creen que en la cabeza est\u00e1 el <em>ori<\/em>, el <em>orix\u00e1<\/em> individual que nace con cada persona, el rector del destino. Hugo dice que el <em>or\u00ed<\/em> es lo que vale, lo que importa:<\/p>\n<p>\u2013Toda la verdad est\u00e1 en la cabeza.<\/p>\n<p>Iemanj\u00e1 tiene la nariz chata, los labios rectos, los ojos alargados. Dos peces le forman el pelo que le llega a los hombros. Del cuello le cuelgan collares de gu\u00edas celestes y blancos. Un beb\u00e9 est\u00e1 prendido a su pez\u00f3n izquierdo. Lleva las rodillas apenas flexionadas, la cola casi tocando las pantorrillas: la posici\u00f3n en que par\u00edan las mujeres en la antig\u00fcedad. El primer rastro del africanismo es de doce mil a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Hugo, hijo de jud\u00edos, se inici\u00f3 en la religi\u00f3n en 1975 y en el 80 fund\u00f3 el <em>Reino de Iemanj\u00e1 Bom\u00ed<\/em>. Cada templo es una familia. En lo m\u00e1s alto est\u00e1 el <em>pai<\/em> o la <em>m\u00e2e<\/em>, que son los sacerdotes, a los que se inician con ellos los llaman <em>hijos<\/em> y se consideran <em>hermanos<\/em> entre s\u00ed. Cuando un hijo llega a convertirse en <em>pai<\/em> y abre un templo, nacen los <em>nietos<\/em>, <em>t\u00edos<\/em>, <em>sobrinos<\/em> y as\u00ed de seguido.<\/p>\n<p>A los cincuenta y nueve, Hugo, que practica Batuque y Quimbanda, parece un profesor de los que tienen experiencia: no tutea, habla pausado como si pensara cada frase y dice que su familia tiene treinta y dos templos en todo el pa\u00eds, quinientos hijos, nietos y bisnietos.<\/p>\n<p>Creen en el alto y en el bajo astral. El demonio, la culpa, el pecado original no existen en el africanismo. Los hombres y mujeres fueron creados a imagen y semejanza de los <em>orix\u00e1s<\/em> y vienen a la tierra a cumplir con un destino ya marcado. Siempre tienen que elevarse desde lo moral y lo espiritual en su paso por la vida.<\/p>\n<p>El d\u00eda de la muerte el <em>orix\u00e1<\/em> suelta al <em>or\u00ed<\/em> y lo toma <em>egun<\/em> \u2013el alma\u2013. Si el <em>or\u00ed<\/em> no cumpli\u00f3 con la evoluci\u00f3n, <em>egun<\/em> lo trae de nuevo encarnado en otro cuerpo. Si termin\u00f3 con las reencarnaciones, se queda con <em>Olodumare<\/em>: una gran masa energ\u00e9tica que vibra y brilla para que siga la existencia.<\/p>\n<p>A aquellos que se dedicaron a la maldad, a destruir al pr\u00f3jimo, los consideran\u00a0 chupados espirituales. Funcionan en el bajo astral, el lugar de la envidia, el da\u00f1o, la miseria. El <em>egun<\/em> de los que no hacen nada por salir de ah\u00ed, queda vagando: no se va m\u00e1s de ese plano.<\/p>\n<p>El \u00e9xito \u2013dice Hugo\u2013 para la religi\u00f3n, la familia, los sacerdotes, los templos, es el <em>ax\u00e9<\/em> energ\u00e9tico positivo. Es creer en la naturaleza.<\/p>\n<p>*****<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3554 size-large\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-12-640x426.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"426\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-12-640x426.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-12-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-12-768x511.jpg 768w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-12.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>Norma se agacha, apoya un papel en la silla y escribe una, dos l\u00edneas. Para, desliza los dedos desde las mejillas hasta el ment\u00f3n y parece que elige las palabras o los pedidos para Iemanj\u00e1 antes de seguir. Termina, dobla el papel, va hasta la mesa en un costado del templo de la <em>ialorix\u00e1<\/em> Graciela de Oxum que tambi\u00e9n escribe y lo pone dentro de un folio.<\/p>\n<p>Todos los iniciados en la religi\u00f3n tienen un <em>orix\u00e1<\/em> que los cuida. El <em>pai<\/em> o la <em>m\u00e2e<\/em> consulta los <em>buzios<\/em>, una especie de caracol como la yema de un dedo atravesada por una l\u00ednea, para saber cu\u00e1l corresponde a cada quien. Graciela, rubia, el pelo por los hombros, los ojos oscuros y grandes, es hija de Oxum.<\/p>\n<p>El templo, un rect\u00e1ngulo de paredes blancas donde no entrar\u00edan m\u00e1s de dos habitaciones, est\u00e1 a treinta cuadras del centro de Mar del Plata. El altar es lo primero que se ve desde la puerta: la cara de una mujer africana tallada en madera, el pelo atado sobre la cabeza, los rasgos finos que simboliza a Oxum; al lado otra cara m\u00e1s chica, dos jarrones con flores blancas y amarillas y una vela encendida.<\/p>\n<p>Walter, de veintiuno, entra por una puerta que da a la casa, lleva una olla repleta de ma\u00edz partido blanco. Edit viene con una bandeja de bananas, peras, uvas verdes y rojas y Rodolfo o Rodi trae media sand\u00eda, la fruta preferida de la madre de todos los <em>orix\u00e1s<\/em>. Apoyan todo junto a una barca celeste, larga como una ba\u00f1adera con un m\u00e1stil en el medio.<\/p>\n<p>Karina le abre la puerta a una mujer joven que lleva un beb\u00e9 en los brazos y a un matrimonio con dos chicos que llegan con m\u00e1s cartas. Rodi mete las manos dentro de la olla, junta el ma\u00edz y, de a manojos, cubre el piso de la barca. Edit apoya una banana,\u00a0 un pedazo de anan\u00e1. Despu\u00e9s es el turno de unos bombones de coco y leche. Alrededor del m\u00e1stil van los collares celestes y, a los costados, los perfumes y las cartas. Arriba las flores blancas. Nada se superpone; todo tiene su lugar.<\/p>\n<p>Suena una campana. Graciela, pollera celeste, blusa blanca, arrodillada junto a la barca, dice unas palabras en idioma yoruba y la primera en acercarse es Karina que se acuesta boca abajo. Inclina el cuerpo hacia la izquierda hasta que la espalda y las piernas quedan paralelas a la pared y se frota las manos dos veces, despu\u00e9s hace lo mismo del otro lado. Se levanta y pasa otro hijo. A esto se le llama batir cabeza y simboliza la entrega al <em>orix\u00e1<\/em>.<\/p>\n<p>No son m\u00e1s de treinta los que suben a siete autos en la puerta del templo. La barca va en la caja de una Hilux blanca. Walter y otro hombre la sostienen, cuidan que no se caiga. En el asiento del acompa\u00f1ante, Graciela. Apenas parte la primera camioneta, Edit acelera y aunque tenga que cruzar media ciudad hasta llegar a la playa de Camet, nunca ir\u00e1 a m\u00e1s de treinta.<\/p>\n<p>*****<\/p>\n<p>La mam\u00e1 de Graciela era Testigo de Jehov\u00e1, el pap\u00e1 agn\u00f3stico; la abuela, que viv\u00eda en Brasil, <em>m\u00e3e de santo<\/em>. Ella se inici\u00f3 en Batuque a los diecis\u00e9is. A los dieciocho los m\u00e9dicos le diagnosticaron matriz infantil: no pod\u00eda tener hijos. Tuvo cuatro y cree que cada embarazo se lo debe a Oxum, la <em>orix\u00e1<\/em> de la fertilidad.<\/p>\n<p>No quer\u00eda ser <em>m\u00e3e<\/em>; llevar la vida de la abuela que ten\u00eda doscientos hijos de religi\u00f3n y corr\u00eda por uno, por el otro, hac\u00eda ofrendas, recib\u00eda enfermos. No paraba. Ni bien termin\u00f3 el secundario, Graciela se inscribi\u00f3 en Sociolog\u00eda, militaba en el Partido Intransigente y trabajaba para un concejal de Lomas de Zamora.<\/p>\n<p>La carrera, el sue\u00f1o de dedicarse a la pol\u00edtica y trabajar con la ni\u00f1ez le dur\u00f3 cuatro a\u00f1os. Sent\u00eda mareos, insomnio, dolor de cabeza si pasaba mucho tiempo lejos de la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Renunci\u00f3 al trabajo y todos los d\u00edas recib\u00eda al menos a una persona que le ped\u00eda ayuda para resolver un problema. A\u00fan recuerda la angustia en la cara de una mujer, el llanto, el pedido de que salvara a su hija de dos a\u00f1os. La nena ten\u00eda leucemia y, seg\u00fan los m\u00e9dicos, seis meses m\u00e1s de vida. Los buzios le dictaron ofrendas para Bar\u00e1, Oxum, Osanha, Iemanj\u00e1 y Oxal\u00e1. Graciela piensa que es un instrumento de los <em>orix\u00e1s<\/em>; que ayuda en la b\u00fasqueda del remedio y el tratamiento adecuado para la enfermedad. Aunque la cura siempre la tienen los m\u00e9dicos.<\/p>\n<p>La chica se salv\u00f3 y Graciela no par\u00f3 m\u00e1s. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s tiene treinta y cinco hijos de religi\u00f3n que practican Batuque y Kimbanda. Al templo llegan hombres y mujeres en pleno sufrimiento, desesperaci\u00f3n, situaciones l\u00edmite y, seg\u00fan ella, una <em>m\u00e3e<\/em>, un <em>pai<\/em> tienen que sacar lo mejor de la persona.<\/p>\n<p>Si alguien va, le dice que vende droga y le pide protecci\u00f3n, lo echa. No molesta a los <em>orix\u00e1s<\/em> con nada que signifique descenso espiritual. No puede. Cuando alguien trabaja contra otro, m\u00e1s tarde, m\u00e1s temprano esa energ\u00eda vuelve. Adem\u00e1s no les puede pedir por un traficante:<\/p>\n<p>\u2013Si despu\u00e9s les pido por la salud de un enfermo, no me van a responder\u2013 dice y aclara que todo depende de lo que cada uno quiere hacer con su espiritualidad.<\/p>\n<p>*****<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-3558\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-5-640x426.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"426\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-5-640x426.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-5-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-5-768x511.jpg 768w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-5.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>La procesi\u00f3n ocupa el largo de una cuadra, el ancho de una calle: ciento cincuenta hijos est\u00e1n parados en la rambla. La lluvia, a las siete y veinte, es solo una amenaza. La mayor\u00eda de blanco o celeste aunque algunos llevan abrigos rojos, amarillos, verdes, los colores de sus orix\u00e1s.<\/p>\n<p>De adelante hacia atr\u00e1s, se ven: las banderas del templo de Hugo y de la Argentina, <em>bahianas<\/em> con los canastos de mimbre llenos de rosas blancas, la ofrenda para Bar\u00e1 y hombres con antorchas, el altar con la escultura de Iemanj\u00e1, hombres con las barcas, mujeres con bandejas repletas de frutas, la bandera de la diversidad; Hugo con\u00a0 Iy\u00e1 Peggie Ti Yemoj\u00e1, el Babalorix\u00e1 Jos\u00e9 Luis y otros quince <em>pais<\/em> y <em>m\u00e2es<\/em>; los tambores y, al final, una tela que hace de toldo y cubre a mujeres y a los chicos.<\/p>\n<p>Alrededor, centenares de personas los miran y, en el medio de la formaci\u00f3n, a los costados y en cada uno: el silencio. Solo se oye el silbido del viento que no para, de las olas que rompen contra la escollera, el agua y lo que se cruce.<\/p>\n<p>La remera de Heber de Xango tiene una foto de Mar del Plata y dice \u00abFiesta en la playa, homenaje a Iemanj\u00e1\u00bb;\u00a0 en la cintura lleva un tambor rojo con bandas plateadas que le llega a las rodillas. La barba candado se separa del bigote y juntos forman un c\u00edrculo, le dan vida a una o, a un canto que parece un llamado. Los dem\u00e1s responden con el siguiente verso del mismo rezo mientras caminan.<\/p>\n<p>El pu\u00f1o de Lidia se abraza a la manija de una bandeja llena de frutas, avanza con un paso hacia la derecha, despu\u00e9s a la izquierda, la cadera se balancea, la pollera vuela, la bahiana que est\u00e1 al lado la sigue. Los dem\u00e1s tambi\u00e9n. Los tambores marcan el paso, el baile; cuando paran, cada uno queda quieto en el lugar y no se oye sino el mar, la espuma que cubre la orilla y se retira con ganas.<\/p>\n<p>Desde el balc\u00f3n del hotel Hermitage, un grupo de turistas saca fotos con los celulares. Heber vuelve a cantar. Una mujer mueve las piernas y, en la pantalla del celular que dice rec, enfoca el paso de una bahiana, un antorchero y dos polic\u00edas que cuidan que nadie interrumpa la formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los que llevan las banderas se detienen justo a la altura de los lobos marinos. Otra vez el silencio y a nadie le importa que tres nubes como islas negras cubran el cielo. Justo antes de bajar a la playa Popular, a nadie le importa la llovizna.<\/p>\n<p>*****<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3556 size-large\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-18-640x426.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"426\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-18-640x426.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-18-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-18-768x511.jpg 768w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-18.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>Apenas pisa la playa de Camet, Rodi hace un pozo tan profundo como la altura de la vela roja que enciende Graciela. Al lado, deja una bandeja redonda con la\u00a0 ofrenda para Bar\u00e1, el orix\u00e1 que permite la comunicaci\u00f3n con los dem\u00e1s. Si \u00e9l no est\u00e1 cultuado no puede empezar ninguna ceremonia.<\/p>\n<p>El cielo est\u00e1 cubierto, gris con esa bruma que da la humedad; la marea sube entre las escolleras con forma de T, el viento viene del horizonte y desde la ruta se huelen el agua y las algas. Hace un mes y medio que Graciela est\u00e1 de duelo por la muerte de una hija de religi\u00f3n. Esta noche de jueves 2 de febrero no habr\u00e1 roda de batuque.<\/p>\n<p>Walter y Emanuel sostienen la barca a la altura del pecho en el medio de la playa, alrededor est\u00e1n todos los dem\u00e1s; ning\u00fan extra\u00f1o, ning\u00fan curioso. El tintineo de un par de campanas interrumpe el rugido de las olas. Graciela canta una frase en yoruba, los dem\u00e1s le responden con otra y parece que el canto para Iemanj\u00e1 fuera un musical. Despu\u00e9s cantan todos juntos. Las canciones suenan llenas de os y de us y, si alguien las tradujera, dir\u00edan: \u201cOh Madre, cuida a mi familia. Oh madre, cuida a mis hijos. Oh agua bendita s\u00e1came de todo mal\u201d.<\/p>\n<p>El canto se detiene, las campanas siguen. Graciela y Rodi caminan hasta la orilla, la espuma viene con tanta fuerza que les pega en los pies, los salpica. \u00c9l la roc\u00eda con perfume; ella aprieta un pote de pl\u00e1stico para que la miel caiga: llaman a Iemanj\u00e1.<\/p>\n<p>Vuelven y Emanuel, Jorge y otro hombre, la barca por encima de los hombros, entran al mar. A los pocos pasos el agua les llega hasta la cintura y desde ah\u00ed avanzan a los saltos; las olas: una tras otra, una tras otra, no les dan respiro. Siguen hasta que ya no pueden sostener la barca sin tragar agua. La dejan lo m\u00e1s adentro posible.<\/p>\n<p>Los hijos forman una media luna y miran al mar. Graciela lleva un perfume en la mano, camina, se detiene delante de cada uno y les pone un poco en el cuello, en las mu\u00f1ecas. Al mismo tiempo Edith y Karina llevan flores blancas al agua y Rodi una bandeja llena de sand\u00edas.<\/p>\n<p>Una ola tapa la barca; la ofrenda ya est\u00e1 en la tierra de la madre de todos los orix\u00e1s. Las cartas tambi\u00e9n. Nadie habla de lo que pidi\u00f3. Graciela dice que es secreto y el a\u00f1o pr\u00f3ximo volver\u00e1n a agradecerle o a pedirle de nuevo si es que no cumpli\u00f3.<\/p>\n<p>-Ella sabe lo que cada uno necesita- dice y antes de subir a la camioneta se encarga de que los hijos tengan con quien volver.<\/p>\n<p>*****<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3555 size-large\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-19-640x426.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"426\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-19-640x426.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-19-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-19-768x511.jpg 768w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/mardel-19.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>Los tambores lejanos apenas interrumpen el sonido del viento. Hay que dejar la ofrenda. Se viene la lluvia. Hugo pide a los sacerdotes que lo acompa\u00f1en y junto a la Iy\u00e1 Peggie camina hacia el mar por un pasillo humano que va desde la escultura de Iemanj\u00e1, en el medio de la playa, hasta la orilla.<\/p>\n<p>El agua le llega a los tobillos, tira talco perfumado y le pide licencia a la madre de todos los orix\u00e4s. Vuelve, aprieta el pote de talco ante una mujer del p\u00fablico; el polvo sale como un chorro que se mezcla con el aire. Las bahianas perfuman a quien se le cruza con fragancias de fruta y jab\u00f3n que se mezclan con el olor del agua y la arena mojada.<\/p>\n<p>Los <em>pais<\/em>, las <em>m\u00e3es<\/em> y los <em>hijos<\/em> se arrodillan entre las rosas blancas y las barcas que est\u00e1n alrededor de la escultura. Hugo habla en yoruba; y antes de terminar repite tres veces la palabra misericordia, le pide a Iemanj\u00e1 que reciba la ofrenda:<\/p>\n<p>-Paz, felicidad y salud para las familias. Uni\u00f3n religiosa para el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Tres bahianas sostienen la barca y recorren el pasillo mientras la gente le pone rosas blancas. Llega a la orilla repleta, la agarran dos guardavidas, la levantan por encima de las cabezas, dan media vuelta y se ponen de costado, saltan para pasar una onda antes de que rompa, otra y otra m\u00e1s. La sueltan cuando el agua casi los tapa.<\/p>\n<p>Desde la escollera sale un disparo de luz roja que estalla en el cielo en miles de luces: los fuegos artificiales son a prueba de lluvia. Las bahianas lavan los collares celestes en el mar, al lado hay mujeres y hombres que, tomados de la mano, forman una hilera y miran c\u00f3mo entran las barcas.<\/p>\n<p>La roda se forma alrededor de Iemanj\u00e1. Los dedos de los tamboreros se tensan justo antes de golpear el parche. Seg\u00fan el momento, el batuque suena como la lluvia en las hojas de un \u00e1rbol, como la crecida de un r\u00edo tras la tormenta, como un tornado que se forma en el centro de la tierra. Ning\u00fan toque es azaroso: los tambores son para llamar a los <em>orix\u00e1s<\/em>.<\/p>\n<p>La <em>m\u00e3e<\/em> de pelo negro camina desde el mar hacia la escultura, lleva las dos manos juntas como si rezara y se las frota; los ojos cerrados, las palabras inentendibles. Una mujer la mira, camina junto a ella. Siempre hay alguien que cuida a los que est\u00e1n en trance.<\/p>\n<p>Una M sale de la boca apenas abierta del <em>pai<\/em> que tambi\u00e9n est\u00e1 en trance. Sus manos se pegan al pecho de un hombre, bajan hacia la panza, antes de llegar a la cintura lo sueltan y chocan entre s\u00ed dos veces. Despu\u00e9s, frota el brazo izquierdo, el derecho y la espalda. El <em>pai<\/em> pone la cabeza en un hombro, en el otro, le toma las manos, se las lleva a la cara y parece que las besara. Una cola de seis personas espera por esa limpieza energ\u00e9tica. Al lado otros dos <em>pai<\/em> hacen lo mismo.<\/p>\n<p>Los fieles que incorporan al <em>orix\u00e1<\/em> no recuerdan nada de lo vivido. No se les puede sacar fotos, filmarlos ni contarles lo que hicieron o dijeron. Tampoco describirles c\u00f3mo era su cara, sus movimientos. La tradici\u00f3n africanista dice que del trance no se habla.<\/p>\n<p>Hay m\u00e1s <em>orix\u00e1s<\/em> que caminan por la playa o danzan junto al <em>babalorix\u00e1<\/em> Jos\u00e9 Luis, la Iy\u00e1 Peggie y Hugo que est\u00e1n en el medio de la roda. Las bahianas mueven los pies, las polleras vuelan al tiempo que la cadera va para all\u00e1, para ac\u00e1, adelante, atr\u00e1s. Los hombres tambi\u00e9n bailan.<\/p>\n<p>En el medio de la roda, la <em>m\u00e3e<\/em> de pelo negro tiene los ojos cerrados, balbucea. La espalda, la cabeza se le van hacia atr\u00e1s y, justo antes de que caiga, la bahiana que la acompa\u00f1\u00f3 toda la noche la sostiene. La lleva hasta un banco que hay al lado de la escultura. Con un pa\u00f1uelo, le cubren la cara y con una jarra de agua la mojan en las mu\u00f1ecas, los codos, detr\u00e1s de la nuca: despachan al <em>orix\u00e1<\/em>. Se despiden hasta la pr\u00f3xima <em>roda<\/em> de Batuque.<\/p>\n\n            <!-- Blueimp gallery -->\n            <div id=\"blueimp-gallery-3548\" class=\"blueimp-gallery blueimp-gallery-controls\">\n                <div class=\"slides\"><\/div>\n                <h3 class=\"title\"><\/h3>\n                <a class=\"prev\">\u2039<\/a>\n                <a class=\"next\">\u203a<\/a>\n                <a class=\"close\">\u00d7<\/a>\n                <a class=\"play-pause\"><\/a>\n                <ol class=\"indicator\"><\/ol>\n                <div class=\"modal fade\">\n                    <div class=\"modal-dialog\">\n                        <div class=\"modal-content\">\n                            <div class=\"modal-header\">\n                                <button type=\"button\" class=\"close\" aria-hidden=\"true\">\u00d7<\/button>\n                                <h4 class=\"modal-title\"><\/h4>\n                            <\/div>\n                            <div class=\"modal-body next\"><\/div>\n                            <div class=\"modal-footer\">\n                                <button type=\"button\" class=\"btn btn-default pull-left prev\">\n                                    <i class=\"glyphicon glyphicon-chevron-left\"><\/i>\n                                    Previous                                <\/button>\n                                <button type=\"button\" class=\"btn btn-primary next\">\n                                    Next                                    <i class=\"glyphicon glyphicon-chevron-right\"><\/i>\n                                <\/button>\n                            <\/div>\n                        <\/div>\n                    <\/div>\n                <\/div>\n            <\/div>\n\n            <script type=\"text\/javascript\">\n            jQuery(function() {\n                jQuery.extend(blueimp.Gallery.prototype.options, {\n                    useBootstrapModal: false,\n                    hidePageScrollbars: false,\n                    container: \"#blueimp-gallery-3548\",\n                });\n            });\n            <\/script>\n\n            \n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Ezequiel Casanovas &#8211; Fotos: Roc\u00edo Frigerio No es consciente de nada. 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