{"id":3735,"date":"2018-05-31T11:58:32","date_gmt":"2018-05-31T14:58:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/?p=3735"},"modified":"2018-05-31T12:03:50","modified_gmt":"2018-05-31T15:03:50","slug":"shamanismo-selknam-comienzos-del-siglo-xx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/shamanismo-selknam-comienzos-del-siglo-xx\/","title":{"rendered":"Shamanismo Selk&#8217;nam -comienzos del siglo XX"},"content":{"rendered":"<p><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3736\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/shaman-selknam-196x300.jpg\" alt=\"\" width=\"196\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/shaman-selknam-196x300.jpg 196w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/shaman-selknam-417x640.jpg 417w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/shaman-selknam.jpg 489w\" sizes=\"auto, (max-width: 196px) 100vw, 196px\" \/>Por Michael Taussig y seg\u00fan Lucas Bridges<\/em><\/p>\n<p><em>En<\/em><em> 2016 <\/em>Hau: Journal of Ethnographic Theory<em>, <\/em><em>reedit\u00f3<\/em><em> un <\/em><em>art\u00edculo<\/em><em> de Michael Taussig <\/em><em>titulado<\/em><em> \u201c<a href=\"https:\/\/www.haujournal.org\/index.php\/hau\/article\/view\/hau6.3.033\">Viscerality, faith, and sekpticism<\/a>\u201d <\/em><em>. <\/em><em>All\u00ed el autor, recuperando una serie de experiencias etnogr\u00e1ficas sobre chamanismo, reflexiona sobre la relaci\u00f3n entre las pr\u00e1cticas m\u00e1gicas, el cuerpo y los trucos f\u00edsicos y viscerales que hacen a la tensi\u00f3n entre magia y escepticismo. <\/em><\/p>\n<p><em>A continuaci\u00f3n, recuperamos un fragmento del trabajo donde se reproduce una larga descripci\u00f3n sobre chamanismo Selk&#8217;nam de comienzos del siglo XX, brindada por Lucas Bridges, hijo de un misionero anglicano, nacido en Usuahia y con buen conocimiento de la realidad local.<\/em><\/p>\n<p>En su autobiograf\u00eda maravillosamente evocadora e informativa, Lucas Bridges, hijo de un misionero convertido en criador de ovejas, nos cuenta c\u00f3mo creci\u00f3 jugando con ni\u00f1os indios alrededor de 1900 en Isla Grande, una de las muchas islas, pen\u00ednsulas y canales que conforman Tierra del Fuego. Aprendi\u00f3 al menos uno de los idiomas nativos, y para cuando fue adulto tuvo la tentaci\u00f3n de aprender los modos del hechicero, formas que, en esencia, eran muy desconcertantes porque el miedo a la magia coexist\u00eda con la incredulidad hacia los magos. T\u00e9ngase en cuenta que la magia, en forma de asesinato por medio de brujer\u00eda, era com\u00fan. La primera de las supersticiones indias Onas, seg\u00fan Bridges, era \u00abel miedo a la magia y al poder de los magos, incluso por parte de aquellos que, profesando ese arte, deb\u00edan haber sabido que ellos mismos eran farsantes. Ten\u00edan un gran temor del poder de los dem\u00e1s \u00ab(Bridges 1951: 406). Lleg\u00f3 a decir que \u00abalgunos de estos farsantes fueron excelentes actores\u00bb, y nos ser\u00e1 \u00fatil seguirlo en su descripci\u00f3n de lo que \u00e9l llama \u00abactuar\u00bb y observar el foco, sino la obsesi\u00f3n, con el \u00abobjeto\u00bb, un objeto retirado de los intersticios del cuerpo vivo, humano.<\/p>\n<p><em>De pie o arrodillado junto al paciente, mirando fijamente el lugar donde se encontraba el dolor, el cham\u00e1n permit\u00eda que una expresi\u00f3n de horror le invadiera la cara. Evidentemente, pod\u00eda ver algo invisible para el resto de nosotros\u2026 Con sus manos trataba de reunir la presencia maligna en una parte del cuerpo del paciente -generalmente el pecho- donde luego aplicaba la boca y chupaba violentamente. A veces esta lucha duraba una hora, para repetirse m\u00e1s tarde. En otras ocasiones, el joon se alejaba de su paciente con la pretensi\u00f3n de tener algo en la boca con las manos. Luego, siempre alej\u00e1ndose del campamento, apartaba las manos de su boca y las agarraba con fuerza, y, con un grito gutural dif\u00edcil de describir e imposible de deletrear, arrojaba este objeto invisible al suelo y lo golpeaba ferozmente. Ocasionalmente, un poco de barro, algo de pedernal o incluso un peque\u00f1o y muy joven rat\u00f3n se pod\u00edan producir como causa de la indisposici\u00f3n del paciente.<\/em> (Bridges 1951: 262)<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-3737\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/familia-selknam-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/familia-selknam-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/familia-selknam.jpg 236w\" sizes=\"auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/>Como nota al margen, tomemos en cuenta los ojos del gran curandero Houshken, necesariamente un experto en fisonom\u00eda. Med\u00eda m\u00e1s de seis pies<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[2]<\/a> y sus ojos eran extremadamente oscuros, casi negros. \u00abNunca hab\u00eda visto ojos de ese color\u00bb, reflexiona Bridges, y se pregunta si Houshken era miope. Lejos de eso. Porque no solo el hombre era un poderoso cazador, sino que se dec\u00eda que pod\u00eda mirar a trav\u00e9s de las monta\u00f1as. Estos ojos eran tambi\u00e9n del tipo que pueden ver a trav\u00e9s del cuerpo humano, como se demostr\u00f3 cuando Bridges permiti\u00f3 a otro curandero famoso, Tininisk (que veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde se convirti\u00f3 en uno de los informantes m\u00e1s importantes del padre Martin Gusinde), inducirlo en las formas de obrar del curandero. Medio reclinado desnudo sobre pieles de guanaco junto al fuego protegido por un cortaviento, las manos y la boca del curandero recorrieron el pecho de Bridges tan atentamente como lo har\u00eda, en palabras de Bridge, cualquier m\u00e9dico con su estetoscopio, \u00abmovi\u00e9ndose de la manera prescrita de un lugar a otro, paus\u00e1ndose para escuchar aqu\u00ed y all\u00e1\u00bb. Luego volvieron esos ojos, esos ojos que pueden ver a trav\u00e9s de monta\u00f1as, la monta\u00f1a del cuerpo. \u00abTambi\u00e9n mir\u00f3 intensamente a mi cuerpo, como si lo hubiera visto como un aparato de rayos X\u00bb (Bridges 1951: 406).<\/p>\n<p>Tener ojos como esos ojos es \u00fatil para ver a trav\u00e9s del mundo, pero tal vez la implicancia que esto conlleva es enga\u00f1osa. Por penetrantes que sean esos ojos, podr\u00eda ser la naturaleza del material a trav\u00e9s del que se mira lo que es especial. Pues al parecer los s\u00f3lidos, como el cuerpo, son, al menos en ciertas condiciones, inestables y transparentes.<\/p>\n<p>El curandero y su ayudante se desnudaron. La esposa del curandero, una de las raras sanadoras, se quit\u00f3 la prenda exterior, y los tres se acurrucaron y produjeron algo que Bridges pens\u00f3 que era del gris m\u00e1s claro, con forma de cachorro y unas cuatro pulgadas de largo con orejas puntiagudas. Ten\u00eda la apariencia de estar vivo, tal vez debido a la respiraci\u00f3n de los adiestradores y el temblor de sus manos. Hab\u00eda un olor peculiar cuando el \u00abcachorro\u00bb fue colocado por los tres pares de manos en su pecho, donde, sin ning\u00fan movimiento repentino, desapareci\u00f3. Tres veces esto se repiti\u00f3 y, luego de una pausa solemne, Tininisk pregunt\u00f3 si Bridges sent\u00eda que algo se mov\u00eda en su coraz\u00f3n o si pod\u00eda ver algo extra\u00f1o en su mente, como en un sue\u00f1o.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3738\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/mujeres8-300x217.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"217\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/mujeres8-300x217.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/mujeres8.jpg 564w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Pero Bridges no sinti\u00f3 nada, y finalmente decidi\u00f3 abandonar lo que hab\u00eda encontrado como un fascinante curso de estudios porque, por un lado, tendr\u00eda que mentir frecuentemente, \u00abpara lo cual yo no era muy inteligente\u00bb, y por otro, esto podr\u00eda separarlo de sus amigos Ona. \u00abEllos tem\u00edan a los hechiceros; no quer\u00eda que tambi\u00e9n me temieran a m\u00ed \u00ab(Bridges 1951: 264)<a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\">[3]<\/a>. Sin embargo, aunque su deseo de aprender magia disminuy\u00f3, nunca lo abandon\u00f3 por completo.<\/p>\n<p>Unos veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde, los indios informaron al padre Martin Gusinde que el \u201ccachorro\u00bb estaba hecho de plumas blancas de aves reci\u00e9n nacidas y que el cuerpo entero de un cham\u00e1n, adem\u00e1s de la piel, estaba hecho de estas cosas. Fue esta sustancia la que le dio al cham\u00e1n sus poderes especiales: su visi\u00f3n penetrante, su habilidad para adivinar, para tender la mano y matar, como tambi\u00e9n para cantar (Gusinde 1982: 18).<\/p>\n<p>Cuando m\u00e1s tarde se encontr\u00f3 con el famoso Houshken, del que hab\u00eda escuchado tanto, Bridges le dijo que hab\u00eda o\u00eddo hablar de sus grandes poderes y que le gustar\u00eda ver algo de su magia. La luna estaba llena esa noche. Reflejado en la nieve del suelo, proyectaba la escena como la luz del d\u00eda. Al regresar del r\u00edo, Houshken comenz\u00f3 a cantar, se llev\u00f3 las manos a la boca y sac\u00f3 una tira de piel de guanaco tres veces m\u00e1s gruesa que un cord\u00f3n de zapato de unas dieciocho pulgadas de largo. Sus manos se sacudieron y se separaron gradualmente, la tira se extend\u00eda hasta cerca de cuatro pies. Su compa\u00f1ero tom\u00f3 un extremo y los cuatro pies se extendieron a ocho, luego desaparecieron repentinamente en las manos de Houshken para hacerse cada vez m\u00e1s peque\u00f1os, de modo que cuando ten\u00eda las manos casi juntas se los llev\u00f3 a la boca, lanz\u00f3 un prolongado alarido y luego extendi\u00f3 sus manos, completamente vac\u00edas<a href=\"#_edn4\" name=\"_ednref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-3739\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/hain-209x300.jpg\" alt=\"\" width=\"209\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/hain-209x300.jpg 209w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/hain-447x640.jpg 447w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/hain.jpg 736w\" sizes=\"auto, (max-width: 209px) 100vw, 209px\" \/>Incluso un avestruz, comenta Bridges, no podr\u00eda haberse tragado esos ocho pies de piel sin un trago visible. Pero \u00bfd\u00f3nde m\u00e1s podr\u00eda haber ido, sino de vuelta al cuerpo del hombre? \u00c9l no ten\u00eda mangas. Se qued\u00f3 desnudo en la nieve con su capa en el suelo. Adem\u00e1s, hab\u00eda entre veinte y treinta hombres presentes, pero solo un tercio de ellos eran de Houshken y el resto estaba lejos de ser amistosos. \u00abSi hubiesen detectado alg\u00fan truco simple\u00bb, escribe Bridges, \u00abel gran curandero habr\u00eda perdido su influencia; ya no habr\u00edan cre\u00eddo en ninguna de sus magias \u00ab(Bridges 1951: 285).<\/p>\n<p>Houshken se puso su capa y pareci\u00f3 entrar en trance mientras caminaba hacia Bridges, dej\u00f3 que su capa cayera al suelo, se llev\u00f3 las manos a la boca otra vez, las retir\u00f3, y cuando estaban a menos de un metro de la cara de Bridges lentamente las separ\u00f3 para revelar un objeto peque\u00f1o, casi opaco, de aproximadamente una pulgada de di\u00e1metro<a href=\"#_edn5\" name=\"_ednref5\">[5]<\/a>, estrech\u00e1ndose en sus manos. Podr\u00eda haber sido el\u00e1stico o masa semitransparente, pero fuera lo que fuera, parec\u00eda estar vivo, girando a gran velocidad.<\/p>\n<p>La luna era lo suficientemente brillante como para seguir mientras separaba sus manos, y Bridges se dio cuenta de repente que el objeto ya no estaba all\u00ed. \u201cNo se rompi\u00f3 ni estall\u00f3 como una burbuja; simplemente desapareci\u00f3.\u201d Hubo un grito de asombro de los espectadores. Houshken gir\u00f3 sus manos para la inspecci\u00f3n. Estaban limpias y secas. Bridges mir\u00f3 hacia el suelo. Estoico como era, Houshken no pudo resistir una risita, porque no hab\u00eda nada que ver. \u201cNo dejes que te moleste. Lo llamar\u00e9 nuevamente hacia m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>A modo de explicaci\u00f3n etnogr\u00e1fica, Bridges nos dice que se cre\u00eda que este objeto curioso era \u201cun esp\u00edritu incre\u00edblemente maligno que pertenec\u00eda, o posiblemente era parte del joon (curandero) del que emanaba\u201d. Podr\u00eda tomar una forma f\u00edsica. O podr\u00eda ser invisible. Ten\u00eda el poder de introducir insectos, ratones diminutos, barro, piedras afiladas, o incluso una medusa o un pulpo beb\u00e9 en el cuerpo del enemigo. \u201cHe visto a un hombre fuerte estremecerse involuntariamente al pensar en este horror y sus potencialidades malvadas\u201d (Bridges 1951: 286). \u201cFue un hecho curioso\u201d, agrega, \u201caunque cada mago debi\u00f3 haberse sentido un fraude y un embaucador, siempre crey\u00f3 y temi\u00f3 en gran medida las habilidades sobrenaturales de otros curanderos\u201d (Bridges 1951: 286).<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n del ingl\u00e9s: Mar\u00eda Pilar Bossio<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1]<\/a> N\u00f3tese que Bridges hablaba el lenguaje Ona (Selk\u2019nam es el t\u00e9rmino nativo), y cuando describe el habla como gutural no est\u00e1 necesariamente equivocado. Joon es la palabra para cham\u00e1n o m\u00e9dico nativo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[2]<\/a> M\u00e1s de 1,80 metros. [N.T.]<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\">[3]<\/a> Podemos mencionar la historia en las m\u00e1s de mil p\u00e1ginas de etnograf\u00eda de Gusinde sobre los Selk&#8217;nam (basada en el trabajo de campo realizado en cuatro viajes entre 1918 y 1924) de c\u00f3mo en 1919 un grupo de curanderos recibir\u00eda regalos del hermano de Bridges, Guillermo, si pod\u00edan matar a uno de sus perros con magia. Los curanderos se negaron, ya que cre\u00edan que su magia no serv\u00eda de nada contra los hombres blancos o sus perros (Gusinde 1982: 698-99).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref4\" name=\"_edn4\">[4]<\/a> Dieciocho pulgadas: cuarenta y cinco cent\u00edmetros; cuatro pies: 1,20 metros; ocho pies: 2,40 metros [N. T.]<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref5\" name=\"_edn5\">[5]<\/a> 2,5 cm. [N.T.]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Michael Taussig y seg\u00fan Lucas Bridges En 2016 Hau: Journal of Ethnographic Theory, reedit\u00f3 un art\u00edculo de Michael Taussig titulado \u201cViscerality, faith, and sekpticism\u201d . All\u00ed el autor, recuperando una serie de experiencias etnogr\u00e1ficas sobre chamanismo, reflexiona sobre la relaci\u00f3n entre las pr\u00e1cticas m\u00e1gicas, el cuerpo y los trucos f\u00edsicos y viscerales que hacen a la tensi\u00f3n entre magia y escepticismo. A continuaci\u00f3n, recuperamos un fragmento del trabajo donde se reproduce una larga descripci\u00f3n sobre chamanismo Selk&#8217;nam de comienzos del siglo XX, brindada por Lucas Bridges, hijo de un misionero anglicano, nacido en Usuahia y con buen conocimiento de la realidad local. 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