{"id":3988,"date":"2018-12-10T11:26:49","date_gmt":"2018-12-10T14:26:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/?p=3988"},"modified":"2018-12-10T13:03:33","modified_gmt":"2018-12-10T16:03:33","slug":"pentecosfobia-prejuicios-ilustrados-acerca-de-los-pentecostales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/pentecosfobia-prejuicios-ilustrados-acerca-de-los-pentecostales\/","title":{"rendered":"Pentecosfobia: prejuicios ilustrados acerca de los pentecostales"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-3990 size-medium\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/pentec-chile-300x196.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"196\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/pentec-chile-300x196.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/pentec-chile.jpg 518w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><em><strong>por Miguel Angel Mansilla Aguero<\/strong><\/em> (Universidad Arturo Prat, Chile)<\/p>\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n<p>En Am\u00e9rica Latina, en general, no existen muchas revistas especializadas en religi\u00f3n. Las revistas de ciencias sociales, hasta hace muy poco, se mostraban reacias en admitir trabajos sobre la tem\u00e1tica pentecostal. Al intentar publicar en esas revistas, observ\u00e9 dos limitaciones. En primer lugar, al ser un investigador nuevo y desconocido, a veces implica no escribir de manera elocuente o no desarrollar bien te\u00f3ricamente un escrito, por lo tanto es muy dif\u00edcil el ingreso; porque las revistas resultan ser c\u00edrculos viciosos-virtuosos, adultoc\u00e9ntricos y masculinos. En segundo lugar, al plantear una tem\u00e1tica pentecostal se sospecha de qui\u00e9nes escriben sean pentecostales, pues en su mayor\u00eda son los mismos investigadores creyentes quienes investigan sobre religi\u00f3n; por lo tanto est\u00e1 el temor que el compromiso ideol\u00f3gico empa\u00f1e la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Porque la misma carga de prejuicios y etiquetas de ignorancia, fanatismo e irracionalidad que cae sobre los pentecostales, como manto oscuro, salpica a los ne\u00f3fitos acad\u00e9micos intelectuales, considerados pentecostales. Aunque esta sospecha, tambi\u00e9n incide sobre los protestantes y cualquier otra minor\u00eda no cat\u00f3lica del continente latinoamericano. Como destaca Alison Spedding, \u201c<em>casi ning\u00fan investigador social que se considere serio declarar\u00e1 abiertamente su fe religiosa, y peor a\u00fan s\u00ed es de tipo evang\u00e9lica\u2026 ya que declararse miembro de alg\u00fan grupo evang\u00e9lico equivale a la muerte civil para un investigado<\/em>r\u201d (Spedding, 2004:13). No es necesario sumergirse en esta discusi\u00f3n, un tanto bizantina, ya que distintos autores desde Max Weber hasta Pierre Bourdieu han dado respuestas a este dilema.<\/p>\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n<p>El pentecostalismo lleva m\u00e1s de medio siglo instalado en Am\u00e9rica Latina y en algunos pa\u00edses un poco m\u00e1s de un centenario, pero su estudio data a partir de 1980 con escasas investigaciones nacionales de corte hist\u00f3rico. No obstante Argentina, Brasil, Chile y Per\u00fa (Willems, 1967; Kessler, 1967; D\u2019Epinay, 1975; Muniz de Souza, 1969; Muniz, Ferreira; Prandi, Berezowski, Raffaelli, 1973) gozan de trabajos relativos al pentecostalismo y el protestantismo desde la sociolog\u00eda, la antropolog\u00eda y la historia, a partir de la d\u00e9cada de 1960.<\/p>\n<p>En el caso de Chile las investigaciones se reiniciaron en la d\u00e9cada de 1980, pero en ning\u00fan caso hay investigadores pentecostales, quiz\u00e1s por su \u201ciconoclasia del pasado\u201d (destruir y olvidar) porque representa el catolicismo del que muchos conversos salieron. No obstante, si comparamos los cambios religiosos, seguramente en los Estados Unidos y en Europa los pentecostales se parecen m\u00e1s a los protestantes; en los pa\u00edses musulmanes m\u00e1s a los musulmanes y en \u00c1frica m\u00e1s a las religiones africanas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-3991\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/La-cruz-y-la-esperanza-233x300.jpeg\" alt=\"\" width=\"233\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/La-cruz-y-la-esperanza-233x300.jpeg 233w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/La-cruz-y-la-esperanza.jpeg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 233px) 100vw, 233px\" \/>Justamente all\u00ed est\u00e1 la potencialidad del pentecostalismo, que es una religi\u00f3n global pero con sustento local. Localiza lo global y globaliza lo local. As\u00ed pues, existe una ambig\u00fcedad con el pasado porque los testimonios pentecostales est\u00e1n saturados de idas y venidas al pasado. En segundo lugar, existe sigilo en cuanto a revalorizar el pasado, porque ello implica, muchas veces, resaltar a los l\u00edderes visibles que conduce a uno de los miedos pentecostales: la hagiolatr\u00eda. Pero es all\u00ed tambi\u00e9n donde las ciencias sociales deben tener cuidado, con la invenci\u00f3n de la historia del pentecostalismo latinoamericano, recurriendo al mito del h\u00e9roe y dejando de lado, invisible o en un segundo plano, a las mujeres, j\u00f3venes, ind\u00edgenas y campesinos, actores que merecen ser bien estudiados. Es necesario salir de las historias adultoc\u00e9ntricas, patriarcales y citadinas. Hubo que esperar hasta la \u00faltima d\u00e9cada para encontrar historiadores pentecostales que hicieran trabajos ampliamente conocidos y difundidos entre los cientistas sociales chilenos, como son los libros de Luis Orellana (2006) y Juan Sep\u00falveda (1999).<\/p>\n<p><strong>III<\/strong><\/p>\n<p>Cuando alguien escribe hay motivaciones internas o cuestionamientos propios que le empujan a tomar la pluma y no soltarla hasta ver cumplido el sue\u00f1o. En mi caso, la ausencia y la invisibilidad de investigaciones y publicaciones sobre el fen\u00f3meno pentecostal me empujaron a escribir este libro introductorio. La invisibilidad del fen\u00f3meno protestante y pentecostal en las ciencias sociales es inquietante, pues en Chile ambos han sido estudiados s\u00f3lo por investigadores especializados vinculados a la sociolog\u00eda y la antropolog\u00eda de las religiones. Pero la sociolog\u00eda, la antropolog\u00eda y en la historia general de Chile guardan silencio al respecto (excepto algunos autores que dedican alg\u00fan cap\u00edtulo en su libro sobre los cementerios protestantes: Barros Arana, 1911: 227-253).<\/p>\n<p>Cuando se refieren a estos grupos religiosos, lo hacen desde una visi\u00f3n anacr\u00f3nica y generalizada. Excepcionalmente encontramos algunas referencias en la sociolog\u00eda general sobre los pentecostales, en autores como Jorge Larra\u00edn quien dice que \u201c<em>la teolog\u00eda pentecostal est\u00e1 estrechamente unida a la experiencia de exclusi\u00f3n y marginalidad, de miseria, desempleo y enfermedad<\/em>\u201d (Larra\u00edn, 2001: 240). Y desde la historia, Gonzalo Vial, se refiere a los pentecostales, de manera prejuiciosa y estigmatizadora, describi\u00e9ndolos como \u201cuna religi\u00f3n nacional y popular, absolutamente asocial; despreocupada por la pol\u00edtica, por la sociedad y que no manifiesta ning\u00fan inter\u00e9s por la aflicci\u00f3n de los trabajadores: s\u00f3lo les interesa el lazo directo entre el hombre y Dios o el Esp\u00edritu (Vial,2001: 843). Por ello se requiere que las investigaciones especializadas en minor\u00edas religiosas, pentecostales, protestantes y otras, sean convincentes, originales y sugerentes tem\u00e1tica, te\u00f3rica y metodol\u00f3gicamente. Investigaciones que muestren la singularidad y el aporte, pero que adem\u00e1s sean cr\u00edticas y reflexivas.<\/p>\n<p>Teniendo en mente los desaf\u00edos, revis\u00e9 algunos trabajos cl\u00e1sicos publicados en Chile: D\u00b4Epinay, Tennekes, Lagos, Palma, Canales y Ossa. Y extendi\u00e9ndome a Am\u00e9rica Latina comenzando con el trabajo cl\u00e1sico de Jean Pierre Bastian. Esas reflexiones me llevaron a abrazar la idea de publicar libros y crear una revista acad\u00e9mica de ciencias sociales y religi\u00f3n como un espacio tipo \u201carca de No\u00e9\u201d donde tuvieran cabida todas las tem\u00e1ticas vinculadas a las religiones dirigida a los j\u00f3venes y ne\u00f3fitos investigadores que no tienen mucha experiencia, pero tienen ideas y temas sugerentes. Por ello la revista <a href=\"http:\/\/www.revistaculturayreligion.cl\/\"><strong><em>Cultura y Religi\u00f3n<\/em><\/strong><\/a> (2007) y la primera edici\u00f3n de este libro en Chile (2008), fueron publicaciones simult\u00e1neas. La motivaci\u00f3n de publicar mi libro se lo debo a Luis Orellana y a Daniel Chiquete, compa\u00f1eros de la Red Latinoamericana de Estudios Pentecostales (Relep), y la primera edici\u00f3n de La Cruz y la Esperanza se la debo al doctor Antonio Elizalde Hevia, encargado de las publicaciones de la Universidad Bolivariana de Santiago de Chile y director de la revista Polis.<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3994 alignleft\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/culto-mujer-2.jpg\" alt=\"\" width=\"243\" height=\"208\" \/>IV<\/strong><\/p>\n<p>A lo largo de todo el siglo XX entre los pentecostales hubo una utop\u00eda (m\u00e1s bien una distop\u00eda) metahist\u00f3rica y otra mitohist\u00f3rica. La primera consist\u00eda en \u201cganar Chile para Cristo\u201d o \u201cganar Am\u00e9rica Latina para Cristo\u201d. Porque el pentecostalismo en cada pa\u00eds latinoamericano instal\u00f3 el proyecto de ganar a su pa\u00eds para Cristo (una influencia protestante). Es una minor\u00eda religiosa con pretensiones de mayor\u00eda religiosa. La idea era abarcar todos los espacios sociales, pol\u00edticos, econ\u00f3micos y culturales. Esto permiti\u00f3 a los pentecostales autoconcebirse como sujetos hist\u00f3ricos que cambiar\u00edan la historia de un pa\u00eds. En cuanto a la mitohistoria, el premilenarismo jug\u00f3 un papel importante en potenciar socialmente a una religi\u00f3n de los pobres, desheredados y estigmatizados a creer que estaban conminados a cambiar y transformar las vidas de los pobres y barrios marginales. Sumidos en la miseria, la insalubridad, el alcoholismo y las pestes. Cada converso, hombres, mujeres, j\u00f3venes y ni\u00f1os, se le instaba a pertenecer a huestes de predicadores itinerantes y callejeros.<\/p>\n<p>Aunque el \u00e9nfasis en la concepci\u00f3n premilenarista present\u00f3 claras desventajas al desplazar los proyectos individuales y familiares hacia un futuro metasocial. As\u00ed, los pentecostales caminaron por la tierra mirando al cielo. El desasosiego por el cielo signific\u00f3 la desidia por la tierra.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n imp\u00edrea afect\u00f3 las primeras generaciones de conversos, al manifestar poco inter\u00e9s por la escolaridad y tener una visi\u00f3n dicot\u00f3mica del trabajo. Esta dicotom\u00eda signific\u00f3 extrapolar entre \u201ctrabajo material\u201d y \u201ctrabajo espiritual\u201d. El primero s\u00f3lo fue en el plano de las necesidades y de la sobrevivencia. Dicha dimensi\u00f3n laboral era instrumental y un medio para la segunda dimensi\u00f3n: el trabajo religioso. En esta dimensi\u00f3n laboral se sustent\u00f3 una dimensi\u00f3n ut\u00f3pica. Hombres y mujeres se sent\u00edan libres e iguales, trabajando para extender el pentecostalismo en cada lugar y llevarlo donde no exist\u00eda. Aparentemente el trabajo religioso iba detr\u00e1s del trabajo material, a partir del cual se produjo un flujo misionero, tanto nacional como internacional. En el plano nacional los pentecostales que iban a otra ciudad, donde no hab\u00eda una comunidad pentecostal, perteneciente a su denominaci\u00f3n: la creaban. De igual forma los chilenos que migraban a Argentina por trabajo, all\u00ed crearon comunidades pentecostales.<\/p>\n<p>As\u00ed la creencia <em>Extra Ecclesiam nulla salus<\/em>, fue llevada al extremo por los pentecostales, quienes redujeron la Iglesia a la Denominaci\u00f3n. Por lo tanto los mismos pentecostales desconfiaban de las doctrinas de otros pentecostales. Esta teolog\u00eda de la sospecha se constituy\u00f3 en una aguda competencia por la conversi\u00f3n, el establecimiento de iglesia, el nombramiento de pastores y la extensi\u00f3n a otros pa\u00edses, para legitimar el carisma denominacional. El \u00e9xito estuvo centrado en el comunitarismo de cada congregaci\u00f3n: resaltando la libertad, el igualitarismo, la solidaridad y la reciprocidad.<\/p>\n<p>Obviamente, aunque el pentecostalismo tuviera estas dimensiones comunitarias, no por ello dejaba de ser conflictivo, producto de la relaci\u00f3n competitiva del carisma. Entendida \u00e9sta como la b\u00fasqueda, demostraci\u00f3n y legitimidad de la elecci\u00f3n divina, que en \u00faltima instancia deb\u00eda hacerse efectiva en demostrar que aquellos que predicaban m\u00e1s, ganaban m\u00e1s conversos y levantaban m\u00e1s templos, eran quienes manifestaban una mayor eficacia del carisma. La competencia carism\u00e1tica generaba conflictos que conllevaban al car\u00e1cter cism\u00e1tico que caracteriza a esta expresi\u00f3n religiosa. As\u00ed el carisma y la concepci\u00f3n de inminencia premilenarista, conllev\u00f3 a la competencia interdenominacional por el crecimiento num\u00e9rico en Chile hasta la d\u00e9cada de 1980.<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-3993\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/himno-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/himno-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/himno.jpg 609w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>V<\/strong><\/p>\n<p>Un tema central que atraviesa la mayor\u00eda de los textos aqu\u00ed reunidos es el concepto de pentecosfobia, que sugiere una historia de discriminaci\u00f3n, estigmatizaci\u00f3n y bulling religioso; de desconfianzas, humillaciones y exclusiones pol\u00edticas y sociales. Estas actitudes culturales no son s\u00f3lo del pasado, sino tambi\u00e9n de la actualidad. Estos niveles de discriminaci\u00f3n y prejuicios est\u00e1n instalados en la pol\u00edtica, las instituciones gubernamentales, los medios de comunicaci\u00f3n y en la vida cotidiana. Las discriminaciones m\u00e1s notorias son las cotidianas que se dan en los barrios, espacios laborales y educacionales. S\u00f3lo que los mismos afectados silencian e invisibilizan esas discriminaciones porque las proyectan a una ontolog\u00eda del mal: el diablo. Por lo tanto, muchas veces quedan sin denunciar. Se guardan como otra parte del matiz del valle de l\u00e1grimas que deben sufrir los pobres. Por ejemplo, la dificultad que encuentran al sepultar sus muertos con sus ritos religiosos, porque muchos cementerios campesinos o ind\u00edgenas, son concebidos como cementerios cat\u00f3licos o bien la violencia religiosa contra predicadores o conversos pentecostales.<\/p>\n<p>Experiencias como esas nos hacen retroceder al siglo XIX, pero s\u00f3lo quedan en la an\u00e9cdota cotidiana y sin escribir. Si llega a o\u00eddos de algunos antrop\u00f3logos, juristas y pol\u00edticos guardan silencio destacando la autonom\u00eda comunitaria, pero que deviene en da\u00f1o no s\u00f3lo a individuos sino a otro grupo comunitario: los protestantes, pentecostales, testigos de Jehov\u00e1, mormones, etc.<\/p>\n<p>La pentecosfobia viene a compartir destino com\u00fan con los despreciados de la humanidad, en el transcurso de la historia.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed cabr\u00edan dos conceptos: malditismo e infamia. De alguna forma tanto los herejes como los sectarios, comparte la imagen del malditismo (algo ya destacado en relaci\u00f3n a los herejes por S\u00e1nchez, 2006), seres rebeldes, insolentes, negadores de lo establecido e inadaptados sociales con sus vidas tr\u00e1gicas, marginales y precarias econ\u00f3micamente. En ese espacio simb\u00f3lico y cultural, el ser y el mundo se resaltan como dos entidades antag\u00f3nicas y enfrentadas. Es un desd\u00e9n por la sociedad y el poder; un atractivo desgarrador por los desgraciados como los mendigos, marginales, alcoh\u00f3licos y los despreciados.<\/p>\n<p>El h\u00e9roe maldito de los pentecostales fue el alcoh\u00f3lico redimido. Aquel que expon\u00eda sus perfidias de la vida pasada con alevos\u00eda en las calles y plazuelas polvorientas de los barrios bajos de cada ciudad. As\u00ed, los cultos pentecostales perd\u00edan la est\u00e9tica de las austeras y sobrias liturgias del protestantismo acompa\u00f1adas de la marcialidad himnol\u00f3gica; lo mismo el pentecostalismo se alej\u00f3 de la eucarist\u00eda suntuosa del catolicismo. Ambas ceremonias empujan inherentemente a la devoci\u00f3n. No obstante los cultos pentecostales, vistas como reuniones chinganas y tabernas del bajo pueblo, fueron rechazados desde un comienzo por los protestantes, cat\u00f3licos, medios de comunicaci\u00f3n y la intelectualidad. Pero los pentecostales vienen, tambi\u00e9n a ser concebidos, como parte de esos seres infames de lo que nos habla Michel Foucault, personajes sin dudas miserables y excesivos; una mezcla entre la sombr\u00eda obstinaci\u00f3n y la perversidad de esas vidas, la derrota y el escarnecimiento; personajes oscuros que no estuvieron destinados a ning\u00fan tipo de gloria ni dotados de ninguna grandeza intuida valorada como el hero\u00edsmo, la santidad o la genialidad (Foucault, 1996).<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3995 alignleft\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/iglesia-metodista-pentecostal.png\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/iglesia-metodista-pentecostal.png 225w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/iglesia-metodista-pentecostal-45x45.png 45w\" sizes=\"auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/>Lo interesante de la presencia marginal de los pentecostales en Am\u00e9rica Latina es que no se conciben como v\u00edctimas, tampoco es necesario construir una historia desde esa perspectiva. Pero sin duda, son conscientes de la discriminaci\u00f3n. Saben que se les mira con desconfianza y sospecha. Se les vincula al fanatismo, lo primitivo y la locura. Sus formas de pensar, sus reuniones y sus predicamentos deben ser constantemente vigilados. Se invisibiliza lo bueno que hacen y se resalta la malignidad individual como algo del grupo. Los pentecostales siempre son etiquetados desde sus l\u00edderes: como son los pastores as\u00ed son los militantes. Se les quita toda capacidad de resistencia, rebeld\u00eda y disidencia. En el caso de Chile, gran parte de las investigaciones sociol\u00f3gicas son de un pentecostalismo sin pentecostales; s\u00f3lo se entrevista a los pastores y eso es v\u00e1lido para todos. El \u00fanico sujeto es el pastor.<\/p>\n<p>Un ser que linda entre el patr\u00f3n y el militar. Cuando los relatos de las revistas pentecostales demuestran el protagonismo de las mujeres, j\u00f3venes y ni\u00f1os. En estas publicaciones los pastores son representados con distintas met\u00e1foras campesinas y mar\u00edtimas, alejadas del patronazgo. Si tuvi\u00e9ramos que definir la met\u00e1fora principal con las cuales se representa a un pastor, se dir\u00eda que es un obrero.<\/p>\n<p>Gran parte del crecimiento hist\u00f3rico del pentecostalismo se debe a la predicaci\u00f3n callejera. El predicador de la calle habla y predica en la calle; habituado a la cultura de la oralidad y ajeno a la escrituralidad acad\u00e9mica, la calle era un testigo mudo. Los pentecostales, como Juan Wesley con el mundo como su parroquia, hicieron de la calle su templo. No obstante no necesitaron trasladar el p\u00falpito ni el altar a esos espacios, porque ellos nacieron all\u00ed como despojos religiosos de una modernidad religiosa que los rechaz\u00f3 por pretender vincular la religi\u00f3n con la cultura local. En tiempo que lo campesino y lo ind\u00edgena eran concebidos como bastiones retr\u00f3grados a civilizar, era necesario silenciar, arrojar o invisiblizar cualquiera que pretendiera revitalizar ese vergonzoso pasado. Para los protestantes, Inglaterra y Estados Unidos eran los modelos a seguir y para los cat\u00f3licos, Espa\u00f1a y B\u00e9lgica. Sin embargo, los predicadores callejeros resistieron esa cruzada modernizadora y civilizadora e hicieron de los modelos ind\u00edgenas y campesinos el tipo de sociedad a elaborar. En Chile hay poetas y literatos que construyeron verdaderas odas a los predicadores callejeros (Tellier, 1963).<\/p>\n<p>El protestantismo y el pentecostalismo, como toda religi\u00f3n, son din\u00e1micos. No s\u00f3lo se da una pentecostalizaci\u00f3n del protestantismo sino tambi\u00e9n flujos de movilidad religiosa de j\u00f3venes pentecostales (j\u00f3venes de cuna pentecostal), fundamentalmente universitarios, hacia grupos del protestantismo misionero (metodistas, bautistas, presbisterianos y recientemente a los movimientos neopentecostales). Esta \u201cmigraci\u00f3n de cerebros\u201d se da por varios motivos, pero s\u00f3lo quiero destacar uno.\u00a0 Tiene que ver con la estigmatizaci\u00f3n del pentecostalismo como ignorantes, atrasados y pobres, pero este lastre cae mayormente sobre el pastor, lo que induce que estos j\u00f3venes se averg\u00fcencen de ser pentecostales. Pero la discriminaci\u00f3n e intolerancia religiosa por los mismos pares, no es nada nuevo. Para ello s\u00f3lo es necesario recurrir a algunos ejemplos hist\u00f3ricos en el protestantismo moderno donde hubo grupos disidentes estigmatizados. Estos grupos se autobautizaban con un nombre y la sociedad les pon\u00eda otros nombres, siempre peyorativos y estigmatizadores. Por ejemplo, los \u201ccu\u00e1queros\u201d a la Sociedad de los Amigos; se les apellid\u00f3 de manera popular y despectiva los quake, es decir los tembladores.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-3999 alignleft\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Munzer-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Munzer-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Munzer.jpg 619w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Tambi\u00e9n est\u00e1n los menonitas, renombrados como anabautistas o rebautizadores, aunque ellos s\u00f3lo prefer\u00edan llamarse los Hermanos. Ellos fueron uno de los grupos m\u00e1s perseguidos, tanto por protestantes como por cat\u00f3licos; con suerte similar corrieron los hugonotes, como se les llam\u00f3 de forma peyorativa a los protestantes en Francia. Estos tres grupos supieron enfrentar, no s\u00f3lo la discriminaci\u00f3n y la estigmatizaci\u00f3n sino tambi\u00e9n, la persecuci\u00f3n y el martirio. Tambi\u00e9n debieron enfrentar niveles de rechazo los metodistas y el Ej\u00e9rcito de Salvaci\u00f3n, por los mismos protestantes.<\/p>\n<p>No obstante hoy por hoy, estos grupos protestantes se han constituido en grandes aportes a la sociedad, sin olvidar su pasado. Por ejemplo, la Iglesia Metodista tuvo con el patrocinio del FASIC durante la dictadura militar de Pinochet (al respecto se puede revisar el texto de Garc\u00e9s y Nicholls, 2005).<\/p>\n<p>Por el contrario, estos grupos religiosos, han hecho de su pasado un memoria de prestigio, privilegio y poder simb\u00f3lico. La estigmatizaci\u00f3n y discriminaci\u00f3n pueden constituirse en capitales simb\u00f3licos para los grupos, una vez que poseen la capacidad de elaborar su memoria. De esta manera la memoria de un pasado estigmatizado puede constituirse en un recurso de identidad que movilice el presente, para un proyecto que los integre a la sociedad sin que \u00e9sta sea vista como enemiga del pentecostalismo o del protestantismo. Pero el proyecto religioso tambi\u00e9n debe integrar a la sociedad. Que no sea s\u00f3lo un proyecto denominacional e institucional y que el pr\u00f3jimo se remita s\u00f3lo al pr\u00f3ximo o al converso, sino tambi\u00e9n al extra\u00f1o y al lejano, en t\u00e9rminos de creencias y pertenencias.<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-3997\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Bastian-192x300.jpg\" alt=\"\" width=\"192\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Bastian-192x300.jpg 192w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Bastian.jpg 320w\" sizes=\"auto, (max-width: 192px) 100vw, 192px\" \/>VI<\/strong><\/p>\n<p>Muy interesante fue lo que sucedi\u00f3 con el protestantismo en Am\u00e9rica Latina. Jean Pierre-Bastian ha sido uno de los art\u00edfices intelectuales para la desmitificaci\u00f3n del protestantismo en Am\u00e9rica Latina. Logr\u00f3 derribar el mito de la extranjer\u00eda del protestantismo y con ello consigui\u00f3 debilitar la cr\u00edtica de la Iglesia cat\u00f3lica a la recriminaci\u00f3n constante de los protestantes como los \u201cgringos infiltrados\u201d. Al mismo tiempo, atenu\u00f3 la sospecha de la izquierda pol\u00edtica e intelectual hacia los protestantes. A\u00fan m\u00e1s, los protestantes quedaron como los intelectuales, los revolucionarios y los liberales de Am\u00e9rica Latina. Hubo y hay intelectuales protestantes conocidos y reconocidos en Am\u00e9rica Latina como Carlos Monsiv\u00e1is (M\u00e9xico) o Samuel Silva Gotay (Puerto Rico). Tambi\u00e9n hay intelectuales del protestantismo en el campo de la teolog\u00eda como Rubem Alves (Brasil), Samuel Escobar (Per\u00fa), Jos\u00e9 Miguez Bonino (Argentina) y Washington Padilla (Ecuador). Seguramente hay otros intelectuales protestantes importantes, y tambi\u00e9n pentecostales aunque cueste creerlo, en cada pa\u00eds de Am\u00e9rica Latina, pero se mantienen en el anonimato y con el cuidado de siempre de no verse involucrados en el fanatismo y las creencias religiosas en el quehacer acad\u00e9mico e investigativo, y ser se\u00f1alados de timorato intelectual.<\/p>\n<p>Sin embargo, Bastian elabora otros mitos. Por un lado crea el mito la historia dorada referida al protestantismo y, por otro, una historia gris\u00e1cea hacia los pentecostales, aunque teniendo mucho cuidado en no emplear el concepto de secta para los pentecostales (concepto que en Am\u00e9rica Latina y Espa\u00f1a viene a reemplazar el concepto de herej\u00eda) porque lo mismo podr\u00eda adjudic\u00e1rsele al protestantismo.<\/p>\n<p>Sin embargo la leyenda plomiza pentecostal tiene tres conceptos: anticomunistas, anticat\u00f3licos y conservadores. Y sabemos que cord\u00f3n de tres hebras es muy dif\u00edcil de romperse.<\/p>\n<p>Los protestantes, la otra historia de la minor\u00eda religiosa en Am\u00e9rica Latina, son concebidos como seres racionales, democr\u00e1ticos, ilustrados, liberales y nacionalistas. Mientras los pentecostales son irracionales, autoritarios, analfabetos y conservadores y que en su af\u00e1n anticomunista legitimaron dictaduras militares en Am\u00e9rica latina, como en el caso de Chile (algo que hoy se ha puesto en duda, porque fue una minor\u00eda de l\u00edderes pentecostales y protestantes) (Sep\u00falveda, 2003; Ossa, 1999).<\/p>\n<p>Bastian duda que el pentecostalismo sea protestante como lo destacaron David Stoll o David Martin. Lo \u00fanico de protestante que tendr\u00eda el pentecostalismo ser\u00eda la Biblia, una r\u00e9mora de la Reforma. Pero es m\u00e1s bien una evocaci\u00f3n al esp\u00edritu protestante perdido y confundido con el pastiche religioso ind\u00edgena cat\u00f3lico y afroamericano.<\/p>\n<p>Lo cierto es que hay varios trabajos acad\u00e9micos no peyorativos hacia los pentecostales y presentan los aportes que \u00e9stos hacen a la sociedad local, s\u00f3lo por nombrar el mundo hispano latinoamericano, sin considerar Brasil que es casi un mundo aparte entre crecimiento evang\u00e9lico e investigaciones en ciencias sociales. En M\u00e9xico los trabajos de Carlos Garma (1987; 2004), Renee de la Torre (2000), Rodolfo Casillas (1996), Claudia Molinares (1998), Carolina Rivera (1998), Jael de la Luz Garc\u00eda (2010). En Argentina Elmer Miller (1979), Pablo Sem\u00e1n (1994, 2000), Hilario Wynarczyk (1992, 1993, tambi\u00e9n Sem\u00e1n y Wyrnarczyk, 1994). En Ecuador los trabajos de Susana Andrade (2004) y en Chile los trabajos de Irma Palma (1988),\u00a0 Canales, Palma y Villela (1991), \u00a0Manuel Ossa (1990) y Rolf Foerster (1989). Pero en general se puede reconocer que ha sido la antropolog\u00eda, dentro de las ciencias sociales, la m\u00e1s tolerante con el pentecostalismo. Rompiendo con el car\u00e1cter holocaustico y apocal\u00edptico en la inserci\u00f3n pentecostal dentro del mundo ind\u00edgena.<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3996 alignleft\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/mujeres.jpg\" alt=\"\" width=\"245\" height=\"206\" \/>VII<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed, esta segunda edici\u00f3n de \u00abLa cruz y la esperanza: La cultura del pentecostalismo chileno en la primera mitad del siglo XX\u00bb compuesto de ocho cap\u00edtulos (una compilaci\u00f3n de art\u00edculos ensayos publicados en revistas nacionales, y otros escritos in\u00e9ditos actualizados por la disposici\u00f3n de otras fuentes), pretende ser un aporte a la sociolog\u00eda e historia cultural del pentecostalismo chileno. Es por ello que a modo de Introducci\u00f3n, elaboro algunos apuntes te\u00f3ricos para entender el pentecostalismo desde una perspectiva cultural.<\/p>\n<p>El primer cap\u00edtulo muestra que el protestantismo ha estado presente en Chile desde la \u00e9poca republicana y que a trav\u00e9s del siglo XIX, tuvo que lidiar con un sinn\u00famero de trabas jur\u00eddicas, sociales y culturales sobreponi\u00e9ndose gracias a las alianzas con los liberales, cuyo mayor logro fue en 1888 con la Ley de Libertad de Culto. Dicho escenario genera las condiciones para que nazca el pentecostalismo en la primera d\u00e9cada del siglo XX, pero su lucha por la igualdad y el reconocimiento como cultura religiosa no se ha logrado.<\/p>\n<p>El segundo cap\u00edtulo analiza los distintos relatos aparecidos en la Revista Fuego de Pentecost\u00e9s (RFP) y Revista Chile Pentecostal (RCHP), entre los a\u00f1os 1910 a 1950, relacionados con la discriminaci\u00f3n e intolerancia religiosa. Se seleccionan los testimonios y relatos en los cuales se encuentran violencia verbal, f \u00edsica, material o expulsi\u00f3n.<\/p>\n<p>El tercer cap\u00edtulo expone modelos masculinos construidos en el pentecostalismo extra\u00eddos de la Biblia que se caracterizaban por austeridad, beatitud y cenobismo. Los modelos estaban centrados en Abraham, Jos\u00e9, David, Daniel, Jes\u00fas y Pablo. De estos modelos se resaltan las virtudes masculinas, conyugales, paternales, fraternales y proselitistas. De esta forma se reconstruyen distintas representaciones, construcciones binarias y opuestas entre s\u00ed que definen la masculinidad pentecostal. De estas distintas representaciones dos son las m\u00e1s significativas y reiteradas: el \u201chombre mundano\u201d y el \u201chombre pentecostal\u201d. La propuesta pentecostal era hacer de la masculinidad un \u201chombre nuevo\u201d en contraposici\u00f3n al \u201chombre viejo\u201d.<\/p>\n<p>El cuarto cap\u00edtulo es un estudio hist\u00f3rico-biogr\u00e1fico de una de las grandes precursoras del pentecostalismo chileno: Elena Laidlaw. Este es un ejemplo de la importancia en recuperar la presencia de las mujeres en el pentecostalismo latinoamericano como una tarea urgente. Al analizar algunas historias denominacionales las mujeres son olvidadas (Tarducci, 2001; 2005), las predicadoras silenciadas y m\u00e1s bien recordadas como madres y esposas de pastores, cuando muchas iglesias pentecostales son comunidades de mujeres (Birman, 1996; Machado, 2005; Machado y Mariz, 1996; Orellana, 2010).<\/p>\n<p>En el mismo pentecostalismo, seg\u00fan los Censos Nacionales, el porcentaje de mujer es superior; hay que rescatar, no s\u00f3lo la memoria sino el olvido de las mujeres en la historia del pentecostalismo. Es la historia de la injusticia. Negadas por la sociedad por ser mujeres pobres, campesinas o indias. Negadas por las historias denominacionales por ser mujeres. Olvidadas por la academia por ser pentecostales.<\/p>\n<p>En el quinto cap\u00edtulo se muestra c\u00f3mo el pentecostalismo present\u00f3 una diferenciaci\u00f3n externa de la muerte con respecto del catolicismo, pero una indiferenciaci\u00f3n interna; es decir, todos los muertos pentecostales son iguales. El naciente pentecostalismo, ante los altos \u00edndices de mortalidad infantil, el bajo promedio de vida masculina y la presencia de enfermedades y pestes, propias de los sectores populares, se preocup\u00f3 por difundir una actitud oficial de la muerte representada en distintas met\u00e1foras de vidas, entre las que destacan las referidas a las muertes inesperadas, las cuales se explicaban como posible causa de mayor premio en la eternidad.<\/p>\n<p>En el sexto cap\u00edtulo abordo la concepci\u00f3n de la enfermedad en el pentecostalismo chileno entre los a\u00f1os 1909 hasta 1950, analizando los relatos sobre la enfermedad-sanidad, publicados en las revistas Fuego de Pentecost\u00e9s y Chile Pentecostal como fuente testimonial.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-3998\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/evang-300x291.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"291\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/evang-300x291.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/evang-45x45.jpg 45w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/evang.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>En el cap\u00edtulo siete contin\u00faa el an\u00e1lisis de los testimonios pentecostales encontrados en los distintos relatos y testimonios, en donde se descubren seres atormentados econ\u00f3mica, social y moralmente; personajes que se debaten entre oscuros laberintos interiores y sucumben entrampados en los viejos dilemas: la responsabilidad por los propios actos, la conciencia del bien y del mal, el sentimiento del absurdo de la vida, la finitud y la tragedia de la vida sin Dios y del encuentro entre la inmanencia y la trascendencia. Es como si la vida estuviera trazada, en donde el Diablo atormenta y al final, hay una esperanza: aparece Dios cambiando la vida y el destino de las criaturas en un golpe de dados. Y es ah\u00ed donde el individuo pentecostal se rebela contra el sentimiento tr\u00e1gico de la vida, a trav\u00e9s de un salto de fe, lo que resulta ser un absurdo antes los ojos de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, en el cap\u00edtulo ocho se muestra que el pentecostalismo es una cultura religiosa nacida en la calle. La calle marcar\u00e1 la identidad pentecostal como fen\u00f3meno de precariedad y marginalidad social. El protagonista principal es el predicador callejero, quien es un patrimonio intangible pero que hoy est\u00e1 en v\u00eda de extinci\u00f3n; es un personaje de la memoria de un grupo religioso intolerado y desvalorizado por su cultura religiosa.<\/p>\n<p>As\u00ed, la tem\u00e1tica central que gu\u00eda este libro es mostrar que el pentecostalismo chileno es una cultura religiosa.<\/p>\n<p>A pesar de su t\u00edtulo abarcador y circunscrito a una realidad nacional, este libro pretende ser un est\u00edmulo a ciertas tem\u00e1ticas en M\u00e9xico y Am\u00e9rica Latina que vengan a complementar las interesantes investigaciones que ya se han realizado. Tambi\u00e9n un desaf\u00edo a la juventud pentecostal que est\u00e1 vinculada a las ciencias sociales y humanidades a realizar trabajos que sobrepasen las apolog\u00edas, innovando en lo tem\u00e1tico, lo espacial y lo hist\u00f3rico, pero tambi\u00e9n en lo te\u00f3rico, lo metodol\u00f3gico y en lo epistemol\u00f3gico. Trabajos que sean de car\u00e1cter local y nacional. Investigaciones comparativas a nivel latinoamericano y con otras realidades regionales, ya sean africanas o asi\u00e1ticas. Que se haga un esfuerzo por hacer trabajos comparativos m\u00e1s all\u00e1 del nivel descriptivo. En ese sentido soy optimista y me opongo a tesis de Alison Spidding (2004) quien pone en duda la seriedad de los trabajos cient\u00edficos hechos por protestantes sobre protestantes o cualquier otro investigador que pretenda realizar una sociolog\u00eda cient\u00edfica de la creencia y la pertenencia religiosa: obviamente hay que someterse al rigor metodol\u00f3gico y te\u00f3rico para que desde comienzo a fin sea una sociolog\u00eda cient\u00edfica sin pretextos.<\/p>\n<p>Espero que este libro sea, tambi\u00e9n, una reflexi\u00f3n para los propios pentecostales sobre su cultura e identidad religiosa, para aprender de las investigaciones y no verlas como simple \u201cletra que mata el esp\u00edritu\u201d. Como acostumbra a decir un pastor pentecostal chileno: \u201clo \u00fanico que mata la letra es la ignorancia\u201d.<\/p>\n<p>De esta manera el pentecostalismo lograr\u00e1 superar los refugios nost\u00e1lgicos del pasado, las huidas del presente y un futuro concebido s\u00f3lo desde las satisfacciones diferidas en una realidad ultraterrena. Que estas nostalgias, huidas y satisfacciones diferidas se constituyan en capitales simb\u00f3licos para que el pentecostalismo se transforme en el siglo XXI en un grupo religioso que hace grandes aportes sociales donde se encuentra inserto. En todos los \u00e1mbitos, incluso en lo inh\u00f3spito para los pentecostales: la ciencia. Que siga siendo un refugio para personas y grupos estigmatizados, pero que aporten en distintos \u00e1mbitos pol\u00edticos, sociales, culturales y econ\u00f3micos, que no signifique pentecostalizar, sino aportar.<\/p>\n<p>Miguel \u00c1ngel Mansilla Ag\u00fcero<\/p>\n<p>Universidad de Birmingham, Inglaterra, Verano de 2012.<\/p>\n<p><em>El texto no es nuevo, constituye la introducci\u00f3n a la segunda edici\u00f3n del libro de Miguel Mansilla, \u00abLa Cruz y la Esperanza: La cultura del pentecostalismo chileno en la primera mitad del siglo XX\u00bb (2012). Nos parece, sin embargo, que contin\u00faa relevante, porque pese a que la producci\u00f3n acad\u00e9mica mejor\u00f3 y progres\u00f3 bastante en la \u00faltima d\u00e9cada y media, los prejuicios sociales, de sectores cat\u00f3licos e ilustrados (a\u00fan dentro del protestantismo) contin\u00faan similares. El libro se puede descargar de <a href=\"https:\/\/mega.nz\/#!zRVn2YaB!CSoDu9Zw64L1U0MwZjc93Qhfg3IIncx2zGL2uq5KyNg\"><strong>aqu\u00ed<\/strong><\/a>. Otro libro del mismo autor, \u00abLa buena muerte: la cultura del morir en el pentecostalismo\u00bb se puede descargar de <a href=\"https:\/\/mega.nz\/#!uUVF0YyQ!M4NCvy7UMeq2DJniFQOl6flF-2kcNFWaLCeM7YeCxCo\"><strong>aqu\u00ed<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Miguel Angel Mansilla Aguero (Universidad Arturo Prat, Chile) I En Am\u00e9rica Latina, en general, no existen muchas revistas especializadas en religi\u00f3n. Las revistas de ciencias sociales, hasta hace muy poco, se mostraban reacias en admitir trabajos sobre la tem\u00e1tica pentecostal. Al intentar publicar en esas revistas, observ\u00e9 dos limitaciones. En primer lugar, al ser un investigador nuevo y desconocido, a veces implica no escribir de manera elocuente o no desarrollar bien te\u00f3ricamente un escrito, por lo tanto es muy dif\u00edcil el ingreso; porque las revistas resultan ser c\u00edrculos viciosos-virtuosos, adultoc\u00e9ntricos y masculinos. En segundo lugar, al plantear una tem\u00e1tica pentecostal se sospecha de qui\u00e9nes escriben sean pentecostales, pues en &hellip; <\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/pentecosfobia-prejuicios-ilustrados-acerca-de-los-pentecostales\/#more-3988\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":90,"featured_media":3990,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30,66],"tags":[75],"class_list":["post-3988","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayos","category-estudiar-la-diversidad-religiosa","tag-evangelicos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3988","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/90"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3988"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3988\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4005,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3988\/revisions\/4005"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3990"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3988"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3988"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3988"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}