{"id":4205,"date":"2019-03-07T12:41:36","date_gmt":"2019-03-07T15:41:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/?p=4205"},"modified":"2019-03-07T12:41:36","modified_gmt":"2019-03-07T15:41:36","slug":"dialogos-de-estudios-sobre-nueva-era-entre-brasil-y-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/dialogos-de-estudios-sobre-nueva-era-entre-brasil-y-mexico\/","title":{"rendered":"Di\u00e1logos de estudios sobre Nueva Era entre Brasil y M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4209\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Entre_tropicos_Dialogos_de_estudios_Nuev2-224x300.jpg\" alt=\"\" width=\"224\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Entre_tropicos_Dialogos_de_estudios_Nuev2-224x300.jpg 224w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Entre_tropicos_Dialogos_de_estudios_Nuev2-768x1026.jpg 768w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Entre_tropicos_Dialogos_de_estudios_Nuev2-479x640.jpg 479w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Entre_tropicos_Dialogos_de_estudios_Nuev2.jpg 969w\" sizes=\"auto, (max-width: 224px) 100vw, 224px\" \/>Introducci\u00f3n al libro \u00abEntre tr\u00f3picos: Di\u00e1logos de estudios Nueva Era entre M\u00e9xico y Brasil\u00bb\u00a0<em> por Carlos Alberto Steil, Ren\u00e9e de la Torre y Rodrigo Toniol<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El t\u00edtulo <em>Entre tr\u00f3picos<\/em> hace referencia a las coordenadas imaginarias con las cuales se concibe la geograf\u00eda del globo terr\u00e1queo. Decidimos titular as\u00ed este libro para evocar la localizaci\u00f3n espacial de M\u00e9xico y Brasil, pa\u00edses en que los 15 cap\u00edtulos de este volumen concentran sus reflexiones. Los intereses m\u00e1s generales de esta obra consisten en presentar un cuadro con las distintas formas de existencia de las espiritualidades Nueva Era (1)\u00a0 en ambas naciones, destacando aproximaciones posibles y diferencias entre ellas, a partir de consideraciones sobre las pr\u00e1cticas, los rituales, los sujetos involucrados, las formas de organizaci\u00f3n y las concreciones simb\u00f3licas que caracterizan este amplio y diversificado universo simb\u00f3lico. M\u00e9xico y Brasil son dos pa\u00edses distantes geogr\u00e1ficamente, pero tambi\u00e9n culturalmente. No comparten fronteras ni tampoco el mismo idioma.<\/p>\n<p>Y podr\u00edamos decir que est\u00e1n dotados de temperamentos distintos. No obstante, son parte fundamental de Am\u00e9rica Latina y, sobre todo, son realidades que inspiran imaginarios exotizados de esta parte del subcontinente, (2) en lo musical, en lo art\u00edstico, en la cinematograf\u00eda, pero que tambi\u00e9n \u2014y es lo que nos interesa en este volumen\u2014 ejercen atracci\u00f3n en los buscadores de espiritualidades hol\u00edsticas con sello Nueva Era. (3)<\/p>\n<p>Tan importante como mencionar que M\u00e9xico y Brasil son los territorios de referencia en el t\u00edtulo del libro, es la presencia de la idea del \u201centre\u201d en el nombre de la obra. Al incluir este t\u00e9rmino la intenci\u00f3n es subrayar las cuestiones que nos animaron desde los primeros debates en torno a la organizaci\u00f3n de este trabajo hasta su publicaci\u00f3n real. Ello porque m\u00e1s que atender a M\u00e9xico y Brasil como espacios f\u00edsicos, este libro re\u00fane textos dedicados a reflexionar sobre el movimiento Nueva Era que no obedecen a ninguna frontera, por el contrario, se establece como un territorio indeterminado: \u201cni aqu\u00ed ni all\u00e1\u201d, pero no por eso, como destacaremos a continuaci\u00f3n, ajeno a los contextos de su realizaci\u00f3n. Los espacios \u201centre los tr\u00f3picos\u201d sugieren di\u00e1logos con algunos puntos menos preocupados por la geograf\u00eda y m\u00e1s obsesionados por las rutas m\u00e1s transitadas, los caminos y el desplazamiento. Este principio se refiere a la obra de Deleuze y Guatari (1997), quienes apuntan a atender la tensi\u00f3n entre espacios n\u00f3madas y espacios marcados. En esta tensi\u00f3n se van constituyendo los territorios de las espiritualidades de la Nueva Era, oscilando entre el nomadismo de las pr\u00e1cticas de sus adeptos y los procesos de \u201csedentarizaci\u00f3n\u201d que institucionalizan y rutinizan la experiencia narrada como \u201caut\u00e9ntica, subjetiva y personal\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-4210\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Entre_tropicos_Dialogos_de_estudios_Nuev1-226x300.jpg\" alt=\"\" width=\"226\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Entre_tropicos_Dialogos_de_estudios_Nuev1-226x300.jpg 226w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Entre_tropicos_Dialogos_de_estudios_Nuev1-483x640.jpg 483w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Entre_tropicos_Dialogos_de_estudios_Nuev1.jpg 731w\" sizes=\"auto, (max-width: 226px) 100vw, 226px\" \/>Otra dimensi\u00f3n estructurante de este libro es su principio dial\u00f3gico reflejado en la organizaci\u00f3n de las secciones, que combina los textos relativos a M\u00e9xico y a Brasil a partir de ejes tem\u00e1ticos, as\u00ed como en las referencias dial\u00f3gicas que entablan los textos. La naturaleza del di\u00e1logo pretendida en este volumen no est\u00e1 limitada por las referencias mutuas a contextos emp\u00edricos investigados, tambi\u00e9n est\u00e1n orientados por el esfuerzo extra de sus organizadores editoriales de desarrollar una discusi\u00f3n con los enfoques te\u00f3rico-metodol\u00f3gicos entre los cap\u00edtulos. El enfoque en las contribuciones provocadas por el di\u00e1logo entre los textos y las secciones aportan un importante debate sobre la Nueva Era, que permitir\u00e1 a los lectores realizar la lectura de los cap\u00edtulos en el orden en que se disponen de manera que puedan seguir los movimientos de expansi\u00f3n, intensificaci\u00f3n y regreso a las discusiones que atraviesan todo el libro.<\/p>\n<p>Fue gracias a la confianza que tuvimos en la potencia de este di\u00e1logo que optamos por publicar <em>Entre tr\u00f3picos<\/em> en espa\u00f1ol y portugu\u00e9s, en M\u00e9xico y Brasil.<\/p>\n<p><strong>Ubicaci\u00f3n: espacio de circulaci\u00f3n e intercambios de bienes espirituales entre los tr\u00f3picos M\u00e9xico y Brasil son lugares \u201centre-medios\u201d que trazan y delimitan las fronteras.<\/strong><\/p>\n<p>Representan dos extremos geogr\u00e1ficos que articulan las franjas de un subcontinente narrado y recreado por una historia compartida de colonialismo y de accesos perif\u00e9ricos a la modernidad, pero tambi\u00e9n vinculado por un horizonte ut\u00f3pico. M\u00e9xico es la l\u00ednea perif\u00e9rica del tr\u00f3pico de C\u00e1ncer, Brasil del tr\u00f3pico de Capricornio. Las nomenclaturas de los tr\u00f3picos apelan al imaginario de los signos zodiacales. A pesar de las distancias y de que a simple vista no existen zonas de contacto entre los tr\u00f3picos, pensamos que lo que los une es lo que contienen, es decir, lo que est\u00e1 \u201centre-medio\u201d, lo que circula y genera articulaciones entre ambos (Bhabha, 2001). En nuestro caso, nos interesa atender las espiritualidades globales o Nueva Era que circulan y articulan comunidades y redes de practicantes de religiosidades emergentes en cada pa\u00eds, pero sobre todo nos interesa atender ambos contextos culturales como productores de espiritualidades \u201centre-medias\u201d, es decir, de los resultados de resemantizaciones que generan novedosos h\u00edbridos identitarios de espiritualidades con acentos mexicanos y brasile\u00f1os. Tambi\u00e9n nos interesa atender los diferentes vectores por los que circula y las diferentes maneras en que, en cada contexto hist\u00f3rico, y de acuerdo con los reg\u00edmenes de la diferencia de cada naci\u00f3n, regi\u00f3n, contexto o sector, se resemantizan y se usan estas mismas espiritualidades globales.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-4213 alignleft\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/indice1-224x300.jpg\" alt=\"\" width=\"224\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/indice1-224x300.jpg 224w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/indice1.jpg 433w\" sizes=\"auto, (max-width: 224px) 100vw, 224px\" \/>Tanto M\u00e9xico como Brasil representan sociedades a donde han llegado, se han difundido y se practican las espiritualidades globales con sello Nueva Era. Son tambi\u00e9n contextos desde los cuales se ha resignificado y resimbolizado la Nueva Era, y, sobre todo, pa\u00edses generadores de nuevos caminos y renovados sentidos de dicha espiritualidad.<\/p>\n<p>Los estudios emanados de los pa\u00edses anglosajones, que produjeron los primeros estudios y concepciones te\u00f3ricas sobre la Nueva Era, han denominado a este movimiento religioso como una espiritualidad de la posmodernidad, como un movimiento espiritual global, como \u201cun supermercado de las creencias\u201d (York, 1999), un vector de \u201cideolog\u00eda neoliberal\u201d e incluso como una nueva forma de colonizaci\u00f3n cultural. Tomando en consideraci\u00f3n estos rasgos globalizadores de la Nueva Era, no creemos que estas caracter\u00edsticas sean suficientes para entender las din\u00e1micas e impactos que ha tenido en M\u00e9xico y Brasil.<\/p>\n<p>M\u00e1s bien consideramos que, como lo indica Teisenhoffer (2008), es necesario apreciar en la genealog\u00eda de la Nueva Era la influencia de las escuelas esot\u00e9ricas nacionales que ya estaban instaladas en Am\u00e9rica Latina (por ejemplo, el espiritismo en Brasil y las escuelas esot\u00e9ricas y las asociaciones mas\u00f3nicas en M\u00e9xico) previo al surgimiento del movimiento Nueva Era en los pa\u00edses desarrollados.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es necesario atender las formas y las intensidades con que la espiritualidad hol\u00edstica o Nueva Era se hab\u00eda articulado en cada pa\u00eds con los movimientos art\u00edsticos, culturales, ideol\u00f3gicos y religiosos. De esta manera, habr\u00e1 que distinguir que algunos aspectos son efectivamente globales, pero que tambi\u00e9n algunos de los rasgos o sentidos socioculturales que provienen de pa\u00edses europeos y de Am\u00e9rica del Norte, no necesariamente son elementos propios de Am\u00e9rica Latina; por ejemplo, no parece adecuado afirmar que el sentido de este movimiento se explica cual respuesta contracultural a la Segunda Guerra Mundial y con ello no atender las matrices nacionalistas, folcloristas o \u00e9tnicas que le imprimen sentidos particulares en nuestros contextos. Tampoco significa que ignoremos los aportes sociol\u00f3gicos emanados de los estudios pioneros de la Nueva Era en Inglaterra (Barker, 1992), en Holanda (Hannegraff, 2000), en Estados Unidos (Alexander, 1992) y en Francia (Champion, 1995) que han destacado las potencialidades universalizantes del movimiento que ha difundido una espiritualidad no institucionalizada, basada en la b\u00fasqueda del yo interior o self sagrado, que promueve una concepci\u00f3n hol\u00edstica del mundo, que difunde el principio creador de la energ\u00eda c\u00f3smica, que tiene un sello milenarista al anunciar el cambio de la Era de Acuario por la de Piscis, que ha rescatado nociones orientales tomadas del budismo y el hinduismo (karma, reencarnaci\u00f3n y chakras o mantras) para armar una nueva sensibilidad, y que ha privilegiado las pr\u00e1cticas corporales centradas en la meditaci\u00f3n, el yoga y el vegetarianismo como v\u00edas de experimentaci\u00f3n de lo sagrado.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-4214 size-large\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/indice2-640x409.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"409\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/indice2-640x409.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/indice2-300x192.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/indice2-768x491.jpg 768w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/indice2.jpg 942w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/>Tanto en M\u00e9xico como en Brasil, la Nueva Era ha ampliado su espacio de influencia. As\u00ed lo se\u00f1alan Pablo Sem\u00e1n y Nicolas Viotti:<\/p>\n<p><em>\u00abEn la nueva era de la Nueva Era, convivimos con la acumulaci\u00f3n de los efectos de una evoluci\u00f3n hist\u00f3rica que ha llevado a instalar esta religiosidad en un espacio amplio, ya fuera del control de las redes e instituciones que los impulsaron [&#8230;] la Nueva Era se vincul\u00f3 a los motivos del mercado, el consumo y el placer y por otro se lig\u00f3 a la cultura masiva y con ello aument\u00f3 sus posibilidades de aproximaci\u00f3n al imaginario cristiano\u00bb<\/em> (2015: 99).<\/p>\n<p>La circulaci\u00f3n de bienes culturales incorporados y resemantizados por la sem\u00e1ntica de la Nueva Era genera intercambios y alianzas que multiplica los contextos de los bienes culturales \u00e9tnicos-nacionales, produciendo hibridaciones que generan sentidos ambivalentes, tanto de esencializaci\u00f3n provocada por la exotizaci\u00f3n como de universalizaci\u00f3n y p\u00e9rdida de los contenidos y sentidos asociados a las pr\u00e1cticas \u00e9tnicas de origen, pero tambi\u00e9n de reinvenci\u00f3n y\/o recuperaci\u00f3n de las ra\u00edces culturales olvidadas, en desuso o a punto de la extinci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este libro nos interesa atender estos efectos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, consideramos que un aporte de esta obra a este fen\u00f3meno mundializado es que desde Am\u00e9rica Latina, y en particular desde M\u00e9xico y Brasil, podemos atender otras producciones culturales del mismo fen\u00f3meno como ser productor de exoterizaci\u00f3n (De la Pe\u00f1a, 2002; De la Torre, 2008), que ambos pa\u00edses alimentan representaciones e imaginarios de lo ex\u00f3tico:4 Brasil del exotismo amaz\u00f3nico y afroamericano y M\u00e9xico del exotismo ind\u00edgena y prehisp\u00e1nico (De la Torre y Guti\u00e9rrez Z\u00fa\u00f1iga, 2011). Ambos son a su vez productores y vectores de novedosas hibridaciones de la Nueva Era con las culturas nativas, \u00e9tnicas, raciales y vern\u00e1culas (Argyriadis y De la Torre, 2007) y adem\u00e1s son conductores de circulaciones de espiritualidades que van en sentido contrario al de las rutas de colonizaci\u00f3n (Argyriadis et al., 2012).<\/p>\n<p>Tanto Brasil como M\u00e9xico son piezas claves para entender los nuevos sentidos que se les imprimen a las espiritualidades hol\u00edsticas. Primero, porque son contextos donde se han resignificado en interacci\u00f3n con nuevas problem\u00e1ticas y sensibilidades, y segundo, porque han generado propuestas que hoy en d\u00eda circulan en las redes globales de la Nueva Era y constituyen ofertas globales de espiritualidades alternativas que se practican en diferentes contextos y circuitos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-4215 alignleft\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/indice3-640x394.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"394\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/indice3-640x394.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/indice3-300x185.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/indice3-768x473.jpg 768w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/indice3.jpg 945w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/>La Nueva Era es una espiritualidad hol\u00edstica que genera un sincretismo en movimiento (Amaral, 1999). Si bien es cierto que en sus inicios estuvo influenciada por las escuelas esot\u00e9ricas, por las religiones y t\u00e9cnicas orientales, y por la astrolog\u00eda, hoy tambi\u00e9n sabemos que muchos buscadores espirituales han recorrido el camino de la b\u00fasqueda de un sentido de renovaci\u00f3n espiritual bajo la influencia de la literatura de Paulo Coelho, brasile\u00f1o que le imprimi\u00f3 al acto de caminar por las sendas de los peregrinos un sentido m\u00edstico para el encuentro de la b\u00fasqueda de s\u00ed mismo. Tambi\u00e9n se reconoce que muchos iniciados en el chamanismo llegaron a M\u00e9xico siguiendo la senda de las ense\u00f1anzas de don Juan, relatadas por Carlos Castaneda, para encontrarse con los hombres-medicina de los nativos de Am\u00e9rica del Norte y de M\u00e9xico.5 De esta manera, como lo se\u00f1al\u00f3 Galovic: \u201cM\u00e9xico [adquiri\u00f3] un lugar important\u00edsimo en la realizaci\u00f3n de la espiritualidad Universal\u201d (2002: 443) al posicionar y ofrecer maestros espirituales, contextos rituales, t\u00e9cnicas corporales para pr\u00e1cticas hol\u00edsticas, s\u00edmbolos y conocimientos tomados de las cosmovisiones y tradiciones de raigambre mexicana (prehisp\u00e1nicas, parte de la religiosidad tradicional sincr\u00e9tica, pr\u00e1cticas y saberes preservados por ciertos grupos \u00e9tnicos vivos, considerados guardianes de antiguas tradiciones que, como el tiempo, se ganaron un lugar en la estanter\u00eda exot\u00e9rica de la Nueva Era global (Guti\u00e9rrez Z\u00fa\u00f1iga, 2008), casi a la par de las espiritualidades hinduistas o tibetanas (Galovic, 2002). Y en la b\u00fasqueda de chamanes encontraron curanderos, mara\u2019akate, temazcaleros y jefes de danzas concheras. Tampoco podemos ignorar la influencia que ha tenido el espiritualismo kardecista en las pr\u00e1cticas novoeristas de los brasile\u00f1os (Hess, 1989), ni podemos perder de vista el impacto de las cosmovisiones ind\u00edgenas en la Nueva Era mexicana, hoy conocida como neomexicanidad o neomayanidad, que circulan en el \u00e1mbito mundial. Ambos pa\u00edses tambi\u00e9n son productores de rituales ente\u00f3genos que, en el presente, circulan por el planeta gracias a las redes Nueva Era y los circuitos terap\u00e9uticos. Brasil aporta saberes rituales emanados del chamanismo amaz\u00f3nico que hace de la liana del yaj\u00e9 o ayahuasca una v\u00eda ritual para experimentar nuevos estados de conciencia y de cura corporal-espiritual (6); M\u00e9xico difunde rituales ancestrales heredados de sus antiguos pobladores como la consagraci\u00f3n del peyote, las danzas circulares, el temazcal, cantos sagrados, las velaciones y sobre todo los rituales de iniciaci\u00f3n cham\u00e1nica y la alianza de las medicinas sistematizados en el Camino Rojo de Itzchilatl\u00e1n. Ambas son, en el presente, elementos que se han sumado a la gran oferta del amplio repertorio de talleres, saberes, rituales, conocimientos, narrativas de lo que se conoce como espiritualidad Nueva Era, pero tambi\u00e9n representan vectores de transnacionalizaci\u00f3n y de atracci\u00f3n para los buscadores espirituales.<\/p>\n<p><strong>Punto de partida: un di\u00e1logo cr\u00edtico con las discusiones\u00a0<\/strong><strong>acad\u00e9micas en torno a la espiritualidad Nueva Era<\/strong><\/p>\n<p>Por Nueva Era nos referimos a un tipo de espiritualidad hol\u00edstica, basada en la sacralizaci\u00f3n del <em>self<\/em> y la armon\u00eda con la naturaleza y el cosmos. Es un movimiento espiritual h\u00edbrido (retoma retazos de diversas sabidur\u00edas, culturas y religiones) que promueve una sensibilidad hacia aspectos intuitivos, m\u00e1gicos, estados de conciencia ampliados y t\u00e9cnicas terap\u00e9uticas naturales y alternativas.<\/p>\n<p>A diferencia de las religiones y las denominaciones, la Nueva Era carece de un cuerpo establecido de dogmas y de contenidos doctrinales (Barker, 1992; Guti\u00e9rrez Z\u00fa\u00f1iga, 1996). Funciona como un movimiento en red, con circuitos de buscadores espirituales y con agentes nodales que gozan de reconocimiento e influyen en el movimiento. Es una espiritualidad de alcance mundial, en especial practicada por sectores de clase media que comparten una cultura cosmopolita.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-4211 size-medium\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Entre_tropicos_Dialogos_de_estudios_Nuev3-241x300.jpg\" alt=\"\" width=\"241\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Entre_tropicos_Dialogos_de_estudios_Nuev3-241x300.jpg 241w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Entre_tropicos_Dialogos_de_estudios_Nuev3-514x640.jpg 514w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Entre_tropicos_Dialogos_de_estudios_Nuev3.jpg 542w\" sizes=\"auto, (max-width: 241px) 100vw, 241px\" \/>Debido a su car\u00e1cter din\u00e1mico, fluido y ecl\u00e9ctico (Champion, 1995), provee una l\u00f3gica transversal capaz de permear diferentes circuitos y \u00e1mbitos sociales, como la ecolog\u00eda (Steil y Toniol, 2011), el mercado (York, 1999; De la Torre y Guti\u00e9rrez Z\u00fa\u00f1iga, 2005), el turismo (Steil y Carneiro, 2011), las empresas (Guti\u00e9rrez Z\u00fa\u00f1iga, 2005), la salud y la cura (McGuire, 1988; Toniol, 2017), y las relaciones de g\u00e9nero (Fedele y Knibbe, 2012). No puede considerarse un movimiento pol\u00edtico tradicional, pero provee valores contraculturales e incluso cr\u00edtica poscolonial que se oponen y son cr\u00edticos a los valores de la modernidad racional, del materialismo, del neoliberalismo extractivista y de las religiones: sus dogmas y sus estructuras r\u00edgidas y verticales (De la Torre y Guti\u00e9rrez Z\u00fa\u00f1iga, 2017). Estos valores est\u00e1n en consonancia con el desarrollo del valor de la autonom\u00eda individual (Heelas, 1996; Carozzi, 1999), la valoraci\u00f3n de los aspectos femeninos, la consideraci\u00f3n de la naturaleza como un ser vivo y sensible (Carvalho y Steil, 2008), la creencia en energ\u00edas c\u00f3smicas como principio creador y motor del universo, el principio hol\u00edstico que cuestiona las dualidades (Amaral, 2000), y la intuici\u00f3n como forma alternativa de conocimiento (Mardones, 1994).<\/p>\n<p>En el plano cosmol\u00f3gico, tal como se ha descrito en la amplia literatura dedicada al tema, este movimiento se reconoce como Nueva Era, pues las acciones realizadas por los seguidores sostienen que estamos viviendo un cambio de era astrol\u00f3gica, dejando atr\u00e1s la Era de Piscis, que se defini\u00f3 como la Era Cristiana, para dar paso a la Era de Acuario. Este cambio de era debe ir acompa\u00f1ado de un cambio de conciencia, que se realiza desde lo individual, para contagiar a una conciencia planetaria. La Nueva Era, por tanto, puede considerarse como una matriz de sentidos y significados que conforma y modela una espiritualidad, cuyos significantes pueden variar o incrementarse.<\/p>\n<p>Los agentes de este movimiento son los buscadores espirituales que, en ocasiones, son tambi\u00e9n los maestros o gur\u00fas, quienes abrevan sus ense\u00f1anzas de elementos (retazos) de diferentes tradiciones (Hervieu-L\u00e9ger, 1996). En su andar van estableciendo intercambios culturales entre los principios propiamente Nueva Era y las culturas locales, generando polinizaciones culturales h\u00edbridas (De la Torre, 2014). Por ello consideramos muy atinada la definici\u00f3n funcional aportada por Leila Amaral al denominarlo \u201csincretismo en movimiento\u201d (Amaral, 1999).<\/p>\n<p>Si bien es cierto que al inicio la Nueva Era se pod\u00eda considerar una manifestaci\u00f3n contracultural frente a la religi\u00f3n y los valores difundidos por el materialismo y el consumismo, en el presente sus s\u00edmbolos y significados se han incorporado a la publicidad y al mercado generando ofertas de consumo con signo Nueva Era (ligths, ecol\u00f3gicos, naturales, arm\u00f3nicos, saludables, integrales y hol\u00edsticos), provocando que incluso las espiritualidades Nueva Era circulen como mercanc\u00edas de un mercado global (Hanegraaff, 2001). Hoy en d\u00eda hasta la publicidad de Coca-Cola ha usado los significados y significantes asociados a la espiritualidad Nueva Era en su estrategia publicitaria para promoverla como un \u201cbuen karma con burbujas\u201d (De la Torre, 2012). La espiritualizaci\u00f3n es una tendencia global que no s\u00f3lo expresa contracultura, sino tambi\u00e9n una cultura de consumo puesta en marcha por los mass media, por las industrias editoriales y de entretenimiento, por las industrias del creer, y en especial, en la promoci\u00f3n del turismo \u201cespiritual\u201d o \u201cm\u00edstico\u201d, que invita a salir de la cotidianidad para experimentar una iniciaci\u00f3n a los sentidos de un nuevo hedonismo transcendente en paisajes recreados como orientales o como espacios arm\u00f3nicos o de carga energ\u00e9tica. Otra veta de mercantilizaci\u00f3n ha sido la oferta terap\u00e9utica hol\u00edstica e integral (sanar el esp\u00edritu para sanar el cuerpo), e incluso los discursos y las t\u00e9cnicas derivadas de la Nueva Era se han incorporado a la capacitaci\u00f3n de \u201cemprendedores\u201d y vendedores donde la espiritualizaci\u00f3n del plan de vida propicia una nueva \u00e9tica del trabajo, ya no ligada a producir y ahorrar, sino para estructurar un plan de vida que articula la venta y el consumo como modelo de autorrealizaci\u00f3n que conduce al \u00e9xito en ventas (Funes, 2016; Guti\u00e9rrez Z\u00fa\u00f1iga, 2005).<\/p>\n<p>Tampoco es mera comercializaci\u00f3n, pues, por otro lado, tambi\u00e9n es cierto que la Nueva Era ha transitado hacia el modelo de \u201cespiritualidades de vida\u201d (Heelas, 2008) debido a su car\u00e1cter abierto y din\u00e1mico, a su pensamiento hol\u00edstico que favorece tanto el cultivo de lo personal como la integraci\u00f3n de diferentes fuentes de experiencia y de conocimiento m\u00e1s vastas. Por ello, muchos practicantes de espiritualidades e incluso varios te\u00f3ricos contempor\u00e1neos rechazan la etiqueta Nueva Era. Esta espiritualidad ya no s\u00f3lo se corresponde con un movimiento, el fil\u00f3sofo Charles Taylor (2007) la ha considerado como una nueva forma socialmente establecida de experimentar lo religioso en la sociedad tard\u00eda. La espiritualidad aparece entonces como el gran rechazo a las instituciones. No s\u00f3lo a las religiones, sino en general a los soportes r\u00edgidos, dogm\u00e1ticos y jer\u00e1rquicos de las grandes instituciones morales. La espiritualidad de vida propone una transformaci\u00f3n general en las relaciones de poder en las que individuo y comunidad reformulan sus v\u00ednculos.7<\/p>\n<p><strong>En pos de aportar miradas y reflexiones novedosas<\/strong><\/p>\n<p>Hipot\u00e9ticamente partimos de que las teor\u00edas Nueva Era, al impactar en \u201cla exoterizaci\u00f3n de los conocimientos esot\u00e9ricos\u201d (Teisenhoffer, 2008), tienen repercusiones particulares en las capitales de pa\u00edses que representan la hegemon\u00eda de la cultura occidental y del capitalismo, donde estas espiritualidades bien pueden tratarse como expresiones contraculturales. En contraste, en pa\u00edses exotizados por la Nueva Era (India, China, pero tambi\u00e9n M\u00e9xico y Brasil), reconvertidos en sendas de b\u00fasquedas de espiritualidades vinculadas con la naturaleza, con las cosmovisiones nativas, con las plantas ente\u00f3genas, con las sabidur\u00edas vern\u00e1culas, estas espiritualidades no resultan necesariamente contraculturales, sino que son resultado de sus propias din\u00e1micas culturales, muchas veces producidas por los proyectos nacionalistas o de rescate del folclor regional. \u00bfCu\u00e1les son los distintos vectores de atracci\u00f3n de los buscadores espirituales de la Nueva Era hacia M\u00e9xico y hacia Brasil? \u00bfCu\u00e1les son los efectos hibridatorios de la exoterizaci\u00f3n de las culturas locales, ancestrales o sincr\u00e9ticos de estos pa\u00edses? \u00bfCu\u00e1les son las sendas que convierten los bienes culturales en bienes de consumo espiritual cosmopolita? \u00bfCu\u00e1les son las reapropiaciones y usos de las t\u00e9cnicas y narrativas de las espiritualidades Nueva Era en estos pa\u00edses? \u00bfQu\u00e9 tonos nacionalistas, nativistas, \u00e9tnicos o sincr\u00e9ticos le imprimen? \u00bfQu\u00e9 efectos y direcciones de sentido generan?<\/p>\n<p>Teniendo estas cuestiones en la mira, convocamos a diferentes investigadores a colaborar en el proyecto editorial Entre tr\u00f3picos, proponi\u00e9ndoles establecer\u00a0un di\u00e1logo que entrecruce temas en com\u00fan, a partir de los cuales se pueden apreciar los puntos de contacto cultural y las similitudes que explican el fen\u00f3meno global de la Nueva Era. Al mismo tiempo, deseamos poner de relieve las diferencias y contrastes de sus apropiaciones y reformulaciones regionales y nacionales. Quisimos tomar en cuenta la manera en que la Nueva Era incide en las din\u00e1micas de reconfiguraci\u00f3n de las identidades y en las alteridades que demarcan las narrativas nacionales, \u00e9tnicas y de g\u00e9nero dentro de sus contextos hist\u00f3ricos y culturales.<\/p>\n<p>Con igual relevancia, buscamos entender c\u00f3mo la Nueva Era recoge, purifica y reinterpreta diferentes aspectos de las tradiciones y culturas vern\u00e1culas: locales, nacionales y tradicionales. Adem\u00e1s de resaltar casos en los que la Nueva Era puso en circulaci\u00f3n rituales, objetos, plantas, narrativas y expertos religiosos que contribuyen a transnacionalizar, descentrar y correr las fronteras de los campos especializados y a reformular las identidades de las tradiciones \u00e9tnicas y populares. Por \u00faltimo, queremos entender la sem\u00e1ntica de la Nueva Era como una mediaci\u00f3n de procesos de desterritorializaci\u00f3n y reterritorializaci\u00f3n de narrativas globalizadas que, con sus tr\u00e1nsitos e intercambios, provoca nuevos h\u00edbridos y enraizamientos locales.<\/p>\n<p>Decidimos organizar el contenido de esta obra en cuatro grandes tem\u00e1ticas que incluyeran etnograf\u00edas situadas en M\u00e9xico y en Brasil, pero que trazaran l\u00edneas de apropiaci\u00f3n que bien pueden considerarse como vectores de resignificaci\u00f3n local de la Nueva Era. Las cuatro grandes l\u00edneas que agrupan los trabajos son: plantas sagradas y chamanismo; salud y terapias alternativas; movimentos identitarios y patrimonio cultural, y ecolog\u00eda y Nueva Era. (&#8230;)<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>1 Estamos conscientes de que el t\u00e9rmino Nueva Era ha sufrido cierto desprestigio debido a la intensa mercantilizaci\u00f3n de productos y talleres que se ofrecen con este sello. Esto ha provocado que muchos practicantes de espiritualidades hol\u00edsticas y alternativas no se identifiquen en el presente con el t\u00e9rmino, aunque sus rasgos contenidos y modos de creer coincidan con lo que el concepto evoca. Revisamos las opciones de usar t\u00e9rminos como espiritualidades o espiritualidades alternativas o nuevas espiritualidades pero no nos convencimos de ello debido a que no permite seguir una genealog\u00eda de su reciente desarrollo en nuestras sociedades. Decidimos continuar con el uso de este t\u00e9rmino porque nos permite mantener una discusi\u00f3n te\u00f3rica que se ha desarrollado en las ciencias sociales y mantener ciertos consensos indispensables para abordar un fen\u00f3meno de por s\u00ed nebuloso, din\u00e1mico y fluido.<\/p>\n<p>2 De manera similar a lo que nos proponemos hacer en este libro, se ha estudiado el impacto de la espiritualidad Nueva Era en la propagaci\u00f3n de imaginarios exoterizados, como las publicaciones de Diem y Lewis (1992); Taylor (2008); Hackett (1992).<\/p>\n<p>3 A pesar de que somos conscientes de que la definici\u00f3n Nueva Era es problem\u00e1tica para algunos practicantes de esta espiritualidad y de que la han revisado cr\u00edticamente autores que proponen alternativas de nomenclatura (como espiritualidades hol\u00edsticas, espiritualidades del self, espiritualidades alternativas) hemos decidido mantener el t\u00e9rmino porque nos permite dar continuidad a una discusi\u00f3n acad\u00e9mica y tener una convocatoria m\u00e1s clara y acotada sobre el fen\u00f3meno estudiado, pues tambi\u00e9n \u201cla espiritualidad\u201d de manera gen\u00e9rica es m\u00e1s amplia que lo aqu\u00ed estudiado. Sobre una revisi\u00f3n de esta discusi\u00f3n puede consultarse Frigerio (2016); Toniol (2016; 2017).<\/p>\n<p>4 Retomamos la idea de exotizaci\u00f3n como construcci\u00f3n imaginaria de lo \u00e9tnico y de lo aut\u00e9ntico aportada por Decoret, 2006.<\/p>\n<p>5 Sobre los vectores del desarrollo de la Nueva Era y la neoindianidad en M\u00e9xico, v\u00e9ase De la Torre y Guti\u00e9rrez Z\u00fa\u00f1iga, 2011; Garc\u00eda Medina y Guti\u00e9rrez Z\u00fa\u00f1iga, 2012.<\/p>\n<p>6 Sobre los estudios que permiten caracterizar el desarrollo de la Nueva Era en Brasil, v\u00e9ase Guerriero (2013); Magnani (1999); D\u2019Andrea (1998) y Amaral (2000).<\/p>\n<p>7 Este argumento se corrobora con el hecho de que un dossier reciente publicado sobre el tema de la espiritualidad contiene un conjunto de art\u00edculos que muestran que, si bien la espiritualidad lleva consigo un rechazo a normas institucionales, ello no significa que no produzca y reproduzca sentidos sociales. Las espiritualidades estudiadas en el dossier demuestran que promueven nuevas maneras de relaci\u00f3n de alteridad con relaciones de g\u00e9nero, con la naturaleza y el cosmos, con el propio cuerpo, con la vida cotidiana, con el trabajo y la econom\u00eda, e incluso con las tradiciones religiosas ya existentes (v\u00e9ase Revista Ci\u00eancias Sociais e Religi\u00e3o, a\u00f1o 18, n\u00fam. 24, 2016).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n al libro \u00abEntre tr\u00f3picos: Di\u00e1logos de estudios Nueva Era entre M\u00e9xico y Brasil\u00bb\u00a0 por Carlos Alberto Steil, Ren\u00e9e de la Torre y Rodrigo Toniol El t\u00edtulo Entre tr\u00f3picos hace referencia a las coordenadas imaginarias con las cuales se concibe la geograf\u00eda del globo terr\u00e1queo. Decidimos titular as\u00ed este libro para evocar la localizaci\u00f3n espacial de M\u00e9xico y Brasil, pa\u00edses en que los 15 cap\u00edtulos de este volumen concentran sus reflexiones. Los intereses m\u00e1s generales de esta obra consisten en presentar un cuadro con las distintas formas de existencia de las espiritualidades Nueva Era (1)\u00a0 en ambas naciones, destacando aproximaciones posibles y diferencias entre ellas, a partir de consideraciones sobre &hellip; <\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/dialogos-de-estudios-sobre-nueva-era-entre-brasil-y-mexico\/#more-4205\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":4209,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30,14],"tags":[50,81,108],"class_list":["post-4205","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayos","category-resenas","tag-conceptualizaciones","tag-nueva-era","tag-pueblos-originarios"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4205","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4205"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4205\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4216,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4205\/revisions\/4216"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4209"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4205"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4205"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4205"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}