{"id":5915,"date":"2021-02-07T10:53:48","date_gmt":"2021-02-07T13:53:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/?p=5915"},"modified":"2021-02-08T10:58:47","modified_gmt":"2021-02-08T13:58:47","slug":"no-existe-un-unico-pentecostalismo-latinoamericano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/no-existe-un-unico-pentecostalismo-latinoamericano\/","title":{"rendered":"No existe un (\u00fanico) pentecostalismo latinoamericano"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-5916\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-20-417x640.jpg\" alt=\"\" width=\"370\" height=\"567\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-20-417x640.jpg 417w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-20-196x300.jpg 196w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-20-768x1178.jpg 768w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-20.jpg 1181w\" sizes=\"auto, (max-width: 370px) 100vw, 370px\" \/><em><strong>por Joanildo Burity\u00a0 <\/strong><\/em>(Fundaci\u00f3n Joaquim Nabuco, Brasil)<\/p>\n<p><em>(pr\u00f3logo al libro \u00abSociolog\u00eda del Pentecostalismo en Am\u00e9rica Latina\u00bb, editado por Miguel Angel Mansilla\u00a0 y Mariela Mosqueira)<\/em><\/p>\n<p>El estudio del pentecostalismo acompa\u00f1a todas las vicisitudes de la trayectoria hist\u00f3rico-social y acad\u00e9mica de las sociedades latinoamericanas. Y, sin embargo, a\u00fan no tenemos c\u00f3mo sostener esta tesis, sino por una especie de yuxtaposici\u00f3n por acumulaci\u00f3n de evidencias no siempre afirmadas conscientemente por los estudiosos del tema en los distintos pa\u00edses de la regi\u00f3n. Este libro nos presenta una bella contribuci\u00f3n tanto al potencial como a los alcances de esta situaci\u00f3n. Se trata de una ambiciosa tarea de mapear y comprender la emergencia (en el doble sentido hist\u00f3rico y filos\u00f3fico de este t\u00e9rmino) y el impacto (notoriamente reciente) de esta forma de religi\u00f3n popular. Mapea, no solo casos nacionales \u2013una estrategia espacial que tambi\u00e9n est\u00e1 bien representada por la propuesta del libro, con sus 16 pa\u00edses contemplados (es decir, un 80% de los pa\u00edses de la regi\u00f3n geocultural llamada Am\u00e9rica Latina, en el contexto de las Am\u00e9ricas y del Caribe)\u2013, sino que tambi\u00e9n destaca las agendas de investigaci\u00f3n y las principales contribuciones nacionales al estudio del pentecostalismo. Pero no simplemente ofrece interpretaciones de esa emergencia y de ese impacto, sino que construye algunas pautas te\u00f3ricas que sugieren una clara inadecuaci\u00f3n de o una abierta cr\u00edtica a la sociolog\u00eda dominante en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Un prefacio no deber\u00eda pretender ser una introducci\u00f3n a un libro, as\u00ed lo entienden sus organizadores, lo cual otorga al prefaciante ciertas libertades, sea la de no pretender dar cuenta de todo lo que el libro presenta, ni doblegarse ante los protocolos de la demostraci\u00f3n, del referenciamiento, que aseguran la aceptaci\u00f3n intersubjetiva de la prosa cient\u00edfica. El prefacio es as\u00ed un margen, un dentro-fuera, que accede al texto seg\u00fan una l\u00f3gica del don: recibir, pero dar, recibir, pero tambi\u00e9n negarse a dar. En particular, la rareza del presente libro en la producci\u00f3n publicada latinoamericana me parece exigir una forma de relaci\u00f3n con el texto que es m\u00e1s bien simbi\u00f3tica: por lo tanto, sorbe sus mejores energ\u00edas, sin con ello agotarlo o debilitarlo. As\u00ed, los comentarios a continuaci\u00f3n se hacen en acompa\u00f1amiento al texto, contorsion\u00e1ndose a su alrededor, como una planta trepadora, homenaje\u00e1ndolo al suplementarlo.<\/p>\n<p>Es imposible plantear la cuesti\u00f3n de una sociolog\u00eda del pentecostalismo en Am\u00e9rica Latina sin relacionarla con el tema del cambio social y religioso. Esto porque, para empezar, el pentecostalismo llega a Am\u00e9rica Latina cuando emerge casi simult\u00e1neamente en otros lugares del mundo. No es nativo. No llega sin que ciertas condiciones socio-hist\u00f3ricas se lo permitan. Es decir, coincide con la salida del marco colonial ib\u00e9rico y la construcci\u00f3n nacional constre\u00f1ida por relaciones globales de subordinaci\u00f3n, que perforaban toda idea de frontera y, por lo tanto, de autocton\u00eda intocable. Pero llega porque hay fuerzas y discursos de cambio (imperialismo, post-colonizaci\u00f3n y modernizaci\u00f3n), siendo al mismo tiempo su fil\u00f3n, expresi\u00f3n y resistencia a ellos. El pentecostalismo llega \u00abde afuera\u00bb, por las manos \u00absubalternas\u00bb de misioneros aut\u00f3nomos, relacionado con las sociedades misioneras o iglesias ya establecidas y se extiende entre sectores marginales de la sociedad construida en torno a la idea de Estado-naci\u00f3n post-independencia, por elites transnacionalizadas, blancas y cat\u00f3licas. El pentecostalismo crece a la sombra de planteos intelectuales sobre el cambio social tan enfocados en macroprocesos y macrodeterminaciones estructurales, que pr\u00e1cticamente se mantuvo invisible a su mirada por medio siglo en Am\u00e9rica Latina. El pentecostalismo, en su emergencia, interrumpe una narrativa de la estabilidad y de la homogeneidad cultural y religiosa, aunque en gran parte todo lo que tenga que esperar de esa interrupci\u00f3n haya sido una demanda minoritizante: ser reconocido y tratado como la religi\u00f3n mayoritaria y como las minor\u00edas ya contabilizadas en la cartograf\u00eda religiosa oficial.<\/p>\n<p>Esto se refleja en la sociolog\u00eda del pentecostalismo en diversas formas, en un pasaje de la invisibilidad al reconocimiento: (1) desplegado entre finales de 1890 y finales de 1930, en diferentes momentos de diferentes pa\u00edses, \u00a1solo fue objeto de la percepci\u00f3n y el inter\u00e9s como fen\u00f3meno y como tema acad\u00e9mico a partir de los a\u00f1os 1960!; (2) objeto de estudios situados fuera de la academia secular y casi enteramente fuera del propio campo pentecostal, por parte de misioneros y te\u00f3logos y de unos pocos estudiosos nativos, tom\u00f3 mucho tiempo para que su voz fuera escuchada, adem\u00e1s de las cr\u00f3nicas desconfiadas o hagiogr\u00e1ficas, por investigadores profesionales, acad\u00e9micos; (3) invisibilizado por su condici\u00f3n minoritaria, por el desprestigio del tipo de experiencia social que encarnaba (en cuanto religi\u00f3n) y por la ansiedad pol\u00edtica de las ciencias sociales en dar a luz a la modernidad nacional, el pentecostalismo se mueve tortuosa- mente de la historia a las ciencias sociales (primero la antropolog\u00eda, despu\u00e9s la sociolog\u00eda y al fin la ciencia pol\u00edtica), siendo al principio objeto de intriga y desconfianza, antes de ser o\u00eddo y hacerse o\u00edr en el registro del discurso acad\u00e9mico y del debate p\u00fablico.<\/p>\n<p>En todas partes, el pentecostalismo, como movimiento, comenz\u00f3 por una deliberada inversi\u00f3n de la estrategia misionera de las iglesias hist\u00f3ricas: en vez de las elites, busc\u00f3 las capas m\u00e1s pobres, social y espacialmente marginadas de las sociedades latinoamericanas. Sea por intuici\u00f3n original (en los primeros pa\u00edses en que se estableci\u00f3), sea por efecto-demostraci\u00f3n (en el caso de los pa\u00edses a los que lleg\u00f3 despu\u00e9s), el pentecostalismo se dirigi\u00f3 a los pobres urbanos y rurales y necesit\u00f3 d\u00e9cadas para incorporar segmentos sustantivos de clase media y ser reconocido como parte del pueblo nacional, de la identidad mayoritaria de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>La indigenizaci\u00f3n r\u00e1pida del pentecostalismo \u2013con diferentes matices y formas\u2013tambi\u00e9n lo predispuso a acompa\u00f1ar, sin grandes tintes de originalidad o capacidad de incidencia propia, las transformaciones sociales vivenciadas en Am\u00e9rica Latina post-independencia. A pesar de su \u2013tantas veces enfatizado\u2013quietismo en t\u00e9rminos de activismo social y pol\u00edtico, se puede decir que las diferentes posiciones en juego en la sociedad estuvieron representadas entre los pentecostales, aunque solo en el proceso de su crecimiento y difusi\u00f3n se han vuelto m\u00e1s perceptibles.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-large wp-image-5918\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-208-452x640.jpg\" alt=\"\" width=\"452\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-208-452x640.jpg 452w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-208-212x300.jpg 212w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-208-768x1086.jpg 768w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-208.jpg 953w\" sizes=\"auto, (max-width: 452px) 100vw, 452px\" \/>As\u00ed, una sociolog\u00eda del pentecostalismo apunta a su agencia diferenciadora, productora de pluralidad, inicialmente religiosa y, m\u00e1s recientemente, \u00e9tico-pol\u00edtica. Pluralidad irreductible \u2013pentecostalismo como movimiento\u2013y no, como se intent\u00f3 interpretarlo, en la clave de la alienaci\u00f3n y del sectarismo, asumiendo formas y expresiones variables en cada coyuntura y cristaliz\u00e1ndolas a lo largo de su trayectoria hist\u00f3rica, solo que tensadas o adaptadas por nuevas emergencias intra y extraeclesiales. El pentecostalismo resiste el pacto sincr\u00e9tico regido por el catolicismo e insiste en la diferencia religiosa (necesidad de conversi\u00f3n personal, prevalencia del carisma sobre la confesi\u00f3n, rechazo de la agenda de los nuevos movimientos sociales, resistencia a la articulaci\u00f3n de un ecumenismo laico como forma de presencia p\u00fablica de la religi\u00f3n, etc\u00e9tera). Tal pluralidad se intensifica en las coyunturas cr\u00edticas y actualmente es percibida como condici\u00f3n \u00abpermanente\u00bb de las din\u00e1micas sociales en que el pentecostalismo crece y se impone.<\/p>\n<p>Por eso, tal vez sea necesario concluir que no existe el pentecostalismo. Este es un efecto de simplificaci\u00f3n de la mirada acad\u00e9mica y de procesos antagon\u00edsticos en la sociedad y en la pol\u00edtica. Si la pluralidad es un rasgo permanente e irreducible que hoy percibimos como principio de estructuraci\u00f3n de nuestras sociedades, las similitudes y convergencias identificables mediante las narrativas y an\u00e1lisis (esos dos g\u00e9neros discursivos de la pr\u00e1ctica acad\u00e9mica) son resultado de la conflictividad social o de la decantaci\u00f3n de esos procesos agon\u00edsticos o antagon\u00edsticos.<\/p>\n<p>Sin embargo, y esta es una discontinuidad significativa en mi propia narrativa hasta aqu\u00ed, otras marcas del fen\u00f3meno apuntan a un precio a pagar por su osada emergencia; precio que, como religi\u00f3n popular, parece haber sido y seguir siendo pagado con una mezcla de resignaci\u00f3n e impertinencia: el precio de la adaptaci\u00f3n, de la concesi\u00f3n, de la incorporaci\u00f3n, de la cooptaci\u00f3n, de la negociaci\u00f3n de la identidad y de sus proyectos. La literatura sobre el pentecostalismo insiste en su flexibilidad, adaptabilidad y, un cierto fil\u00f3n de ella, en su parad\u00f3jica articulaci\u00f3n entre \u00absectarismo\u00bb y \u00absincretismo\u00bb.<\/p>\n<p>Lo encontramos as\u00ed seg\u00fan diferentes orientaciones anal\u00edticas, sea en narrativas \u00abtroeltsch-weberianas\u00bb de un pasaje de la secta a la secta establecida, sea en las evidencias etnogr\u00e1ficas de las aproximaciones de las pr\u00e1cticas pentecostales con el catolicismo popular, en las religiones afrodescendientes y\/o las cosmovisiones ind\u00edgenas, sea en los enfoques sobre la participaci\u00f3n pol\u00edtica reciente y las estrategias de autoinserci\u00f3n en una matriz (judeo) cristiana mayoritaria.<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n una creciente percepci\u00f3n de que el avance pentecostal protestante ha sido capaz de atravesar pr\u00e1cticamente todas las denominaciones protestantes y cruzar los l\u00edmites eclesiales, difundi\u00e9ndose \u2013a trav\u00e9s de la cultura medi\u00e1tica\u2013por varios espacios de la cultura de masas. Gooren lo ha denominado la pentecostalizaci\u00f3n de la sociedad. Ser\u00eda posible pensar que, pasada la fase de \u00abencuentro\u00bb con la cultura nacional, los pentecostalismos en Am\u00e9rica Latina se encaminar\u00edan a dejar sus huellas en todas las dimensiones. El efecto de los dos lados del proceso ser\u00eda distinto de lo que parecen sugerir las interpretaciones formalizantes de un David Martin sobre el pentecostalismo como actualizador del \u00abmodelo metodista\u00bb en la contemporaneidad: no tanto una acentuaci\u00f3n de las diferencias o una agencia transformadora, sino una mimetizaci\u00f3n de las caracter\u00edsticas de la cultura pol\u00edtica tradicional, mediante una especie de reocupaci\u00f3n, tras una rigurosa lucha por reconocimiento y hegemon\u00eda de la posici\u00f3n hist\u00f3ricamente ocupada por la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>En esta segunda corriente de interpretaci\u00f3n, la identidad pentecostal es m\u00e1s compuesta que exclusiva; su frontera entre la fe y el mundo es m\u00e1s porosa que r\u00edgida, la novedad de la \u00abpol\u00edtica pentecostal\u00bb tiene m\u00e1s continuidad con la cultura pol\u00edtica predominante de lo que parece. El pentecostalismo, al proyectarse en la cultura \u2013religiosa y secular\u2013y en la pol\u00edtica de las sociedades latinoamericanas, se expone a ser debatido, apropiado, selectivamente admitido y transversalmente transformado: se convierte en religi\u00f3n p\u00fablica, descentrada, polic\u00e9ntrica, apta para construir puentes, articulaciones, comonalidades, pero tambi\u00e9n antagonizada y sujeta a fracasos y ambig\u00fcedades como todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-5919\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-209-417x640.jpg\" alt=\"\" width=\"417\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-209-417x640.jpg 417w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-209-195x300.jpg 195w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-209-768x1179.jpg 768w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-209.jpg 950w\" sizes=\"auto, (max-width: 417px) 100vw, 417px\" \/>No hay un solo pentecostalismo: ni latinoamericano, esparcido de la misma manera por los distintos pa\u00edses, ni un movimiento continuo que ligue los or\u00edgenes al presente sin cortes o p\u00e9rdidas. Por eso, se requiere leer el(los) fen\u00f3meno(s) con dos lentes, simult\u00e1nea o alternadamente: la lente de la afirmaci\u00f3n de la pluralidad irreductible y la lente de las presiones por conformidad\/legitimaci\u00f3n. Esto requiere atenci\u00f3n contextual, sensibilidad para la textura multitemporal de las identidades pentecostales en cada pa\u00eds y para la creciente formaci\u00f3n de redes presenciales y virtuales que unan y distingan pentecostales entre s\u00ed, as\u00ed como acerquen pentecostales y no pentecostales mediante agendas y formas de identificaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del criterio religioso. Esta estrategia de doble foco tambi\u00e9n ayuda a relativizar ciertas visiones poco matizadas del car\u00e1cter reformista, innovador y modernizante del pentecostalismo, o interpretaciones metahist\u00f3ricas sobre \u00e9l como \u00abnuevo metodismo\u00bb de los tr\u00f3picos, productor de una nueva Reforma. Y es gratificante encontrar esa percepci\u00f3n, o por lo menos intuici\u00f3n, que gu\u00eda varios cap\u00edtulos del libro. Por \u00faltimo, esta estrategia ayuda a captar las semejanzas, no tanto como emanaciones de una forma plenamente constituida y apenas \u00abcontextualizada\u00bb localmente, sino como construcciones complejas cuya \u00abforma-pentecostal\u00bb en cada caso dialoga tanto con otras identidades sociales, como tambi\u00e9n con otras identidades pentecostales, en ciertos momentos, o es desafiada y confrontada, en otros.<\/p>\n<p>Una implicaci\u00f3n de esta doble lectura es que las interpretaciones que asocian esa vibraci\u00f3n y movilizaci\u00f3n religiosa en la contemporaneidad como amenaza deliberada a la laicidad del Estado necesitan ser recibidas <em>cum<\/em> <em>grano<\/em> <em>salis<\/em>: (a) el avance pentecostal se dio por causa de las grietas abiertas por la crisis del activismo social de izquierda, triplemente desplazado por la democratizaci\u00f3n, la globalizaci\u00f3n y el neoliberalismo; crisis intensificada por la misma l\u00f3gica social vivenciada por los pentecostales \u2013la de la \u00abintegraci\u00f3n\u00bb al orden vigente\u2013, aunque vivida por la izquierda en nombre de la consolidaci\u00f3n democr\u00e1tica o del control social de la misma, y que produjera \u00abdesmovilizaci\u00f3n\u00bb en sus bases, focalizaci\u00f3n institucional y absorci\u00f3n de \u00abvicios\u00bb del orden establecido; (b) las sociedades latinoamericanas jam\u00e1s construyeron, con la excepci\u00f3n de Uruguay y, en menor grado, M\u00e9xico, un laicismo institucionalmente hegem\u00f3nico, lo que quiere decir que las instituciones religiosas y, en mayor grado, \u00abla religi\u00f3n\u00bb se mantuvieron \u00edntimamente ligadas a la institucionalidad jur\u00eddico-pol\u00edtica estatal. \u00abDios\u00bb, la \u00abidentidad nacional\u00bb y la \u00abtradici\u00f3n (judeo)cristiana\u00bb est\u00e1n imbricados en varios niveles, inclusive despu\u00e9s de la emergencia de las minor\u00edas religiosas no cat\u00f3licas post-1990.<\/p>\n<p>La emergencia pentecostal, fen\u00f3meno de la segunda mitad de los a\u00f1os 1980, provoc\u00f3 en la academia un efecto retroactivo que ha llevado a repetidas tentativas de explicaci\u00f3n del crecimiento del pentecostalismo (algo bastante marcado en el presente libro y comprensible desde la \u00f3ptica del cambio religioso y social que preside casi toda la producci\u00f3n sobre el mismo) y sus or\u00edgenes. Se percibe en ese contexto la resiliencia del estructural-funcionalismo y su argumento enfocado en las ideas de anomia, compensaci\u00f3n e integraci\u00f3n, o del marxismo y su argumento enfocado en la subordinaci\u00f3n del fen\u00f3meno a los intereses de clase o la determinaci\u00f3n estructural de lo econ\u00f3mico. Tambi\u00e9n surgen interpretaciones \u00abpopulistas\u00bb, que resaltan incrementos de autonom\u00eda, fuerza asociativa y potencial transformador, desde abajo, de las comunidades y fieles pentecostales, as\u00ed como logros por medio de luchas por reconocimiento e inclusi\u00f3n en sociedades desiguales, donde lo popular es visto con desprecio o rechazo.<\/p>\n<p>En este contexto, el presente libro es una feliz conjunci\u00f3n entre la ambici\u00f3n de presentar un cuadro amplio, la admisi\u00f3n de que hay diferentes grados de consolidaci\u00f3n de la emergencia pentecostal entre los pa\u00edses latinoamericanos, as\u00ed como diferentes agendas y herramientas anal\u00edticas movilizadas por las ciencias sociales en cada pa\u00eds. Resulta un testigo, por lo tanto, de un momento en la percepci\u00f3n intelectual del fen\u00f3meno en la academia cient\u00edfico-social y teol\u00f3gica, tanto como de la propia din\u00e1mica de los creyentes y sus organizaciones.<\/p>\n<p>Es alentador que podamos percibir esfuerzos maduros de re- visi\u00f3n de la literatura existente, en el estadio en que est\u00e9, y de proyecci\u00f3n te\u00f3rica m\u00e1s all\u00e1 de la aplicaci\u00f3n de modelos concebidos a partir de la experiencia europea o angloamericana. Esta sociolog\u00eda interdisciplinaria del pentecostalismo, hecha por soci\u00f3logos, antrop\u00f3logos, polit\u00f3logos, historiadores, te\u00f3logos, presenta, aunque sin tematizarlo expl\u00edcitamente, una incipiente perspectiva descoloniza- dora. Y aun siendo marcadamente emp\u00edrica, da lugar, en algunos cap\u00edtulos, a programas o ensayos de teorizaci\u00f3n sobre el pentecostalismo. Es correcta la relaci\u00f3n recursiva entre teor\u00eda y empir\u00eda. Pues no ser\u00e1 posible romper con la colonizaci\u00f3n del saber en esta \u00e1rea sin paciente anclaje de la observaci\u00f3n espec\u00edfica y concreta de las pr\u00e1cticas pentecostales, en nuevos imaginarios de la sociedad en la cual el pentecostalismo se ubica y sobre la que incide, y en nuevas referencias anal\u00edticas que deconstruyan y glocalizen la herencia norte-atl\u00e1ntica.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-large wp-image-5920\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-2010-457x640.jpg\" alt=\"\" width=\"457\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-2010-457x640.jpg 457w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-2010-214x300.jpg 214w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-2010-768x1074.jpg 768w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Mansilla-y-Mosqueira-Sociolog\u00eda-del-pentecostalismo-AM-Lat-2010.jpg 950w\" sizes=\"auto, (max-width: 457px) 100vw, 457px\" \/>Las competentes revisiones de la literatura presentadas aqu\u00ed (Jaimes, Huezo, Orellana, Nevache, Thaureaux y Guadarrama, Beltr\u00e1n, Sotelo y S\u00e1nchez), combinadas con an\u00e1lisis etnogr\u00e1ficas y sociodemogr\u00e1ficas cuidadosas (Ampidu, Gooren, Vilhena, Campos, Correa, Hern\u00e1ndez, Su\u00e1rez), aun cuando no demuestran la recursividad entre teor\u00eda y empir\u00eda, se benefician con los cap\u00edtulos m\u00e1s marcadamente te\u00f3ricos incluidos en el libro (Sch\u00e4fer, Algranti, Bahamondes, Reu). Estos resaltan la tendencia de cuestionamiento del economicismo y del funcionalismo, por la diseminaci\u00f3n de nociones de cultura e identidad oriundas del \u00abgiro antropol\u00f3gico\u00bb y del \u00abgiro postmarxista\u00bb. Estas nociones son indicativas, no meramente de una construcci\u00f3n social de la realidad, sino de una construcci\u00f3n simb\u00f3lico-pol\u00edtica de la realidad, que resalta la relacionalidad, la agencia no soberana y situada de los sujetos sociales y la irreductible din\u00e1mica instituci\u00f3n-desinstituci\u00f3n de tales perspectivas de an\u00e1lisis del pentecostalismo (y de las religiones).<\/p>\n<p>Esta sensibilidad potencialmente descolonizadora aparece toda- v\u00eda en cuestionamientos sobre la adecuaci\u00f3n de enfoques cl\u00e1sicos para explicar el fen\u00f3meno pentecostal, sugiriendo que la masiva utilizaci\u00f3n de Weber o Bourdieu en la literatura deber\u00eda ser vista m\u00e1s como un efecto de adhesi\u00f3n previa de los investigadores que como exigencia del objeto (por ejemplo, Reu y Algranti). En este contexto, como ya he sugerido antes, las bases sociales populares de gran parte del pentecostalismo, a pesar de su ret\u00f3rica \u00absecta- ria\u00bb, presentan enorme predisposici\u00f3n a apropiaciones m\u00faltiples y bricolajes de elementos de la cultura local-rural o urbana \u2013y de las religiones con las que se pelean\u2013.<\/p>\n<p>Para concluir, es importante anotar, al leer los cap\u00edtulos como un mosaico de las expresiones y de la tem\u00e1tica acad\u00e9mica del fen\u00f3meno, la no linealidad de las trayectorias nacionales y los niveles y ritmos desiguales de an\u00e1lisis acad\u00e9mico de m\u00faltiples dimensiones de la inserci\u00f3n y existencia de las comunidades pentecostales en los diferentes pa\u00edses de la regi\u00f3n, que me sugieren un cuadro no tanto complejo como inabarcable.<\/p>\n<p>De nuevo, no hay un (\u00fanico) pentecostalismo latinoamericano, por encima de los esfuerzos generalizantes de cient\u00edficos sociales. Esto resalta tambi\u00e9n c\u00f3mo todav\u00eda estamos distantes, incluso en un trabajo de tanto aliento como este, que el(la) lector(a) tiene ante s\u00ed, estrategias deliberadas y sistem\u00e1ticamente comparativas y de producci\u00f3n de teor\u00eda a partir de an\u00e1lisis etnogr\u00e1ficos, sociol\u00f3gicos, demogr\u00e1ficos y pol\u00edticos del fen\u00f3meno. En esto el t\u00edtulo es acertado: una \u00absociolog\u00eda del pentecostalismo en Am\u00e9rica Latina\u00bb, es decir, planteos sociol\u00f3gicos sobre el fen\u00f3meno realizados a partir de las distintas situaciones latinoamericanas, no una propuesta de comparaci\u00f3n o s\u00edntesis.<\/p>\n<p>Nuestra realidad, como estudiosos del pentecostalismo en la regi\u00f3n, todav\u00eda est\u00e1 marcada por la producci\u00f3n de compilaciones de estudios monogr\u00e1ficos, mononacionales o locales, tendencialmente especializados en sus dimensiones analizadas. El relativo aislamiento que a\u00fan domina lo cotidiano de los estudios acad\u00e9micos de las religiones en los distintos pa\u00edses latinoamericanos y la peque\u00f1a escala de la mayor\u00eda de los estudios demuestran que las conclusiones son ampliamente comparables con situaciones vividas en otros pa\u00edses, se toman caracter\u00edsticas del pa\u00eds o localidad que se estudia. Las conexiones son en gran parte epis\u00f3dicas, la producci\u00f3n latinoamericana no sirve de base para la definici\u00f3n de la agenda tem\u00e1tica, te\u00f3rica y metodol\u00f3gica de los estudios nacionales \u2013siendo incluso en gran medida desconocida\u2013. Es escaso el debate sustentado entre investigadores(as), a pesar de la existencia de asociaciones regionales tales como la Asociaci\u00f3n de Cientistas Sociales de la Religi\u00f3n de Mercosur o la Asociaci\u00f3n Latinoamericana para el Estudio de las Religiones, y de grupos de trabajo regulares en todas las asociaciones cient\u00edficas disciplinarias latinoamericanas \u2013ciencias sociales, historia, ciencias de la religi\u00f3n, teolog\u00eda\u2013.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed reside tambi\u00e9n una enorme virtud de este trabajo: su gran alcance geocultural, su significativo esfuerzo de revisi\u00f3n de la literatura en todos los cap\u00edtulos y sus propuestas de teorizaci\u00f3n constituyen pasos esenciales dirigidos a una estrategia de construcci\u00f3n de una sociolog\u00eda del pentecostalismo de Am\u00e9rica Latina o latinoamericano. Las contribuciones compiladas aqu\u00ed nos brindan una promesa que, espero, puedan tener en sus propios enunciadores, y tantos otros, cumplimiento en un futuro pr\u00f3ximo.<\/p>\n<p><em>Pr\u00f3logo al libro \u00ab<strong>Sociolog\u00eda del Pentecostalismo en Am\u00e9rica Latina<\/strong>\u00ab, compilado por Miguel Angel Mansilla y Mariela Mosqueira.\u00a0Santiago : RIL editores \u2022\u00a0<\/em><em>Universidad Arturo Prat, 2020. 730 p\u00e1ginas. Se puede comprar <\/em><a href=\"https:\/\/rileditores.com\/tienda\/sociologia-del-pentecostalismo-en-america-latina\/?\"><strong>aqu\u00ed<\/strong><\/a><em>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Joanildo Burity\u00a0 (Fundaci\u00f3n Joaquim Nabuco, Brasil) (pr\u00f3logo al libro \u00abSociolog\u00eda del Pentecostalismo en Am\u00e9rica Latina\u00bb, editado por Miguel Angel Mansilla\u00a0 y Mariela Mosqueira) El estudio del pentecostalismo acompa\u00f1a todas las vicisitudes de la trayectoria hist\u00f3rico-social y acad\u00e9mica de las sociedades latinoamericanas. Y, sin embargo, a\u00fan no tenemos c\u00f3mo sostener esta tesis, sino por una especie de yuxtaposici\u00f3n por acumulaci\u00f3n de evidencias no siempre afirmadas conscientemente por los estudiosos del tema en los distintos pa\u00edses de la regi\u00f3n. Este libro nos presenta una bella contribuci\u00f3n tanto al potencial como a los alcances de esta situaci\u00f3n. Se trata de una ambiciosa tarea de mapear y comprender la emergencia (en el doble &hellip; <\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/no-existe-un-unico-pentecostalismo-latinoamericano\/#more-5915\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":94,"featured_media":5916,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30,14],"tags":[50,75],"class_list":["post-5915","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayos","category-resenas","tag-conceptualizaciones","tag-evangelicos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5915","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/94"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5915"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5915\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5924,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5915\/revisions\/5924"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5916"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5915"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5915"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5915"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}