{"id":8377,"date":"2023-12-20T12:57:13","date_gmt":"2023-12-20T15:57:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/?p=8377"},"modified":"2023-12-28T12:45:53","modified_gmt":"2023-12-28T15:45:53","slug":"sociedad-de-los-angeles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/sociedad-de-los-angeles\/","title":{"rendered":"Jerarqu\u00eda: la sociedad de los Angeles"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-8378\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Societe-des-Anges-393x640.jpg\" alt=\"\" width=\"393\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Societe-des-Anges-393x640.jpg 393w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Societe-des-Anges-184x300.jpg 184w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Societe-des-Anges.jpg 664w\" sizes=\"auto, (max-width: 393px) 100vw, 393px\" \/><em><strong>por Emanuele Coccia<\/strong> <\/em>(\u00c9cole des Hautes \u00c9tudes en Sciences Sociales, Par\u00eds)<\/p>\n<p>He dudado mucho ante la solicitud de la editora Lidia Breda de traducir estos textos, que aparecieron hace a\u00f1os en contextos diferentes y a menudo oscuros. Proceden de una investigaci\u00f3n emprendida hace casi veinte a\u00f1os, en la primavera de 2005. Acababa de publicar mi tesis de licenciatura sobre la filosof\u00eda del fil\u00f3sofo Ibn Ru\u0161d (conocido en el mundo latino como Averroes), y Giorgio Agamben, con quien colaboraba desde hac\u00eda algunos a\u00f1os, me pidi\u00f3 que fuera su asistente en el Instituto Universitario de Arquitectura de Venecia (IUAV). Estuve all\u00ed aproximadamente tres a\u00f1os. Le debo mucho a esos a\u00f1os. Con una generosidad sin igual y un profundo sentido de la amistad, Giorgio me abri\u00f3 las puertas de su taller e me invit\u00f3 a trabajar con \u00e9l en casi todos sus proyectos. En las discusiones interminables, el tiempo se dilataba sin l\u00edmite, y el pensamiento se transformaba en el horizonte, el ox\u00edgeno y la luz de cada momento.<\/p>\n<p>Cuando llegu\u00e9, \u00e9l estaba trabajando en lo que se convertir\u00eda en su obra titulada \u00abEl Reino y la Gloria\u00bb, y me involucr\u00f3 en la direcci\u00f3n de una colecci\u00f3n de ensayos para una importante editorial italiana, y me propuso trabajar con \u00e9l en un proyecto loco y sublime dentro de la colecci\u00f3n: una antolog\u00eda sobre la angelolog\u00eda jud\u00eda, cristiana y musulmana. Inocente, joven y sin ninguna idea de lo que me esperaba, acept\u00e9 con entusiasmo. Contratamos a otros especialistas, especialmente para la parte jud\u00eda y musulmana, y nos pusimos a trabajar. Me ocup\u00e9 de la parte cristiana, que representaba aproximadamente la mitad de un libro de m\u00e1s de dos mil p\u00e1ginas. La antolog\u00eda se public\u00f3 cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, pero la investigaci\u00f3n no se complet\u00f3 realmente hasta diez a\u00f1os despu\u00e9s, cuando se public\u00f3 el \u00faltimo de los ensayos traducidos aqu\u00ed. Nunca hubiera imaginado pasar tantos a\u00f1os compilando manuscritos, incunables o libros impresos modernos en busca de testimonios aparentemente insignificantes sobre criaturas tan ambiguas y, adem\u00e1s, pertenecientes a mitos que muy a menudo han servido para justificar formas prolongadas de dominaci\u00f3n y alienaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las dificultades eran principalmente filol\u00f3gicas y documentales: la cantidad de textos para consultar y estudiar, as\u00ed como su dispersi\u00f3n, eran potencialmente infinitas. Contrariamente a lo que se podr\u00eda imaginar, a excepci\u00f3n de la extra\u00f1a y misteriosa obra de un autor oscuro y an\u00f3nimo del siglo V despu\u00e9s de Cristo, conocido como Pseudo-Dionisio el Areopagita, no existen tratados verdaderos de angelolog\u00eda. Esta curiosa modestia literaria no es en absoluto fortuita. El conocimiento de estos mediadores nunca ha tenido autonom\u00eda epistemol\u00f3gica. Los \u00e1ngeles no son seres aut\u00f3nomos: forman una masa de bur\u00f3cratas divinos que viven del reflejo que sus empleadores y clientes les devuelven. Si se considera que son capaces de permitir que la divinidad conozca (y por lo tanto controle y administre) la vida de los seres humanos, y que estos accedan a los secretos de la divinidad, solo pueden ser conocidos por el tenue reflejo de unos y otros que se imprime en su existencia. L\u00f3gicamente, son h\u00edbridos, quimeras construidas asociando bastante confusamente la idea de divinidad y la de humanidad. Psicol\u00f3gicamente, son seres esquizofr\u00e9nicos que deben parecerse lo m\u00e1s posible a Dios (ya que su tarea oficial es esforzarse por conformarse a su naturaleza), al tiempo que presentan rasgos humanos. Por lo tanto, es normal que la angelolog\u00eda se diluya en discusiones antropol\u00f3gicas o m\u00e1s generalmente teol\u00f3gicas: cuando se miran a los \u00e1ngeles, siempre se ve la divinidad o el fetiche corporal de forma humana que han generado para aparecer en la tierra. Por el contrario, es muy com\u00fan que los te\u00f3logos deslicen preguntas ang\u00e9licas hacia cuestiones m\u00e1s amplias: la estructura de la temporalidad, la naturaleza del intelecto humano, etc.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-8380\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Dore-Meanwhile-winged-heralds-by-command-PL-1866.jpg\" alt=\"\" width=\"508\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Dore-Meanwhile-winged-heralds-by-command-PL-1866.jpg 508w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Dore-Meanwhile-winged-heralds-by-command-PL-1866-238x300.jpg 238w\" sizes=\"auto, (max-width: 508px) 100vw, 508px\" \/>Hab\u00eda otro problema, relacionado con la propia forma del conocimiento teol\u00f3gico. Como el gran historiador de las religiones Arthur Darby Nock intuy\u00f3 en el siglo pasado, el cristianismo represent\u00f3 en la Antig\u00fcedad tard\u00eda una revoluci\u00f3n cuya naturaleza a\u00fan no hemos medido. A la idea de que la relaci\u00f3n con la divinidad se mide principalmente a trav\u00e9s de gestos y acciones, a menudo de naturaleza ritual (lo que se llama ortopraxis), el cristianismo sustituy\u00f3 la idea de que es en la relaci\u00f3n con el conocimiento donde se juega la vida religiosa (lo que se llama ortodoxia). La invenci\u00f3n del concepto de fe y el hecho de que el texto fundamental de la nueva religi\u00f3n provenga del verbo que significa \u00abinformar\u00bb (euangelizomai) son testimonios de este desplazamiento de la vida religiosa a un plano cognitivo. Obedecer no es una forma de acci\u00f3n y hacer, sino de conocer, saber ciertas cosas. Inversamente, la relaci\u00f3n con la verdad ya no es puramente cognitiva, sino pol\u00edtica, ya que define la adhesi\u00f3n o no adhesi\u00f3n a una ley: lo que se llamar\u00e1 en la \u00e9poca moderna \u00abdogma\u00bb. Es el cristianismo el que ha transformado las creencias, las opiniones, nuestro v\u00ednculo subjetivo con la verdad en algo que pone en juego nuestra relaci\u00f3n con la divinidad. Y cada vez que hablamos de religi\u00f3n, cada vez que identificamos la relaci\u00f3n con la divinidad con la esfera de la creencia, no hacemos m\u00e1s que prolongar y repetir esta revoluci\u00f3n: no es la praxis la que nos pone en contacto con la divinidad, sino el conocimiento: no son los rituales, sino los mitos los que cuentan.<\/p>\n<p>Todo cambia entonces: las historias, los cuentos, los mitos, la forma m\u00e1s evidente y extendida de construcci\u00f3n y difusi\u00f3n del conocimiento, ya no son inocentes y ingenuos, ya que se convierten en formas de derecho. En lugar de decir lo que se debe hacer, el derecho comienza a contar: inventa historias, figuras, eventos que se vuelven tanto m\u00e1s complejos cuanto m\u00e1s compleja es la norma a transmitir. Al bizantinismo normativo cl\u00e1sico que formulaba leyes sobre las acciones m\u00e1s comunes (comer, caminar, vestirse, etc.) le sustituye el esp\u00edritu barroco de una ley que inventa universos extravagantes para expresarse de manera completa. La teolog\u00eda cristiana ha liberado una imaginaci\u00f3n normativa tan explosiva y desenfrenada que, en comparaci\u00f3n, la m\u00e1s brillante de las novelas de ciencia ficci\u00f3n parece un p\u00e1lido ejercicio de estilo. La ley se expresa ahora a trav\u00e9s de figuras inusuales: cuerpos humanos engendrados por partenog\u00e9nesis y que pueden renacer dos mil a\u00f1os despu\u00e9s a partir de un trozo de pan sometido a una f\u00f3rmula m\u00e1gica (hoc est corpus meum), rituales can\u00edbales, divinidades masculinas esquizofr\u00e9nicas con tres personalidades y una sustancia \u00fanica, cuerpos ensangrentados suspendidos en pedazos de madera colocados en el centro de inmensas y altas salas. Los \u00e1ngeles, esp\u00edritus antropomorfos hechos \u00fanicamente de aire y que vuelan por todas partes, forman parte de este espacio donde el conocimiento no es y no puede ser una opini\u00f3n, sino que est\u00e1 sujeto a legislaci\u00f3n. Es por eso que su estudio no puede seguir los c\u00e1nones tradicionales de la historia de la filosof\u00eda, que clasifica las opiniones una tras otra. En teolog\u00eda, de hecho, toda doxograf\u00eda es una forma de herejolog\u00eda. En lugar de representar la evoluci\u00f3n de lo que no es una doctrina sino una norma, es necesario entender la l\u00f3gica que condujo a la elaboraci\u00f3n de estas f\u00e1bulas y figuras narrativas anormales. Estudiar a los \u00e1ngeles es hacer que la historia del derecho sea algo similar al an\u00e1lisis de la l\u00f3gica m\u00edtica desarrollada por L\u00e9vi-Strauss para el continente sudamericano, mezclando a Propp y Mommsen, es decir, inventar un m\u00e9todo que permita comprender la l\u00f3gica, tanto especulativa como normativa, de lo que parece a primera vista ser los relatos de los h\u00e9roes enmascarados de las historietas estadounidenses. No es casualidad que, en esta intersecci\u00f3n del derecho y la mitolog\u00eda, el punto focal de estos relatos sea la estructura misma del orden social.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las vicisitudes bio- y bibliogr\u00e1ficas, hay al menos tres razones que hacen de la angelolog\u00eda cristiana un objeto de estudio e investigaci\u00f3n \u00fatil y probablemente indispensable para cualquier proyecto de autoetnograf\u00eda reflexiva de la modernidad europea. La primera es precisamente de lo que estas figuras son el monograma indivisible. El \u00e1ngel, en el cristianismo, es una figura narrativa y especulativa de una forma particular de existencia de la divinidad. A la idea de la divinidad como cualidad ontol\u00f3gica e intransferible de un objeto de culto \u00fanico y exclusivo (el dios \u00fanico y trino, que el cristianismo toma del Tanaj jud\u00edo y transforma en figura humana en los evangelios), los \u00e1ngeles oponen la divinidad como una dimensi\u00f3n en la que participan numerosos sujetos. De producto de lujo absoluto, lo divino se convierte en un objeto de consumo de masas. Con una broma (de hecho, menos inapropiada de lo que se podr\u00eda imaginar), se podr\u00eda decir que los \u00e1ngeles son una forma de democratizaci\u00f3n de la divinidad. Gracias a ellos, millones de personas llevan este prestigioso t\u00edtulo. Desde cierto punto de vista, encarnan el fracaso m\u00e1s masivo del proyecto monote\u00edsta, el intento de reducir la divinidad a un solo sujeto. Querer que un solo yo pueda decirse y sentirse \u00abdios\u00bb es, de hecho, necesariamente dejar surgir millones de subjetividades menores que aspiran a serlo. Es decir, crear una sociedad cuyo \u00fanico objetivo sea la deificaci\u00f3n de sus miembros.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-8381\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Courts-of-God-para-Paradise-Lost-John-Martin-1825-640x459.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"459\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Courts-of-God-para-Paradise-Lost-John-Martin-1825-640x459.jpg 640w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Courts-of-God-para-Paradise-Lost-John-Martin-1825-300x215.jpg 300w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Courts-of-God-para-Paradise-Lost-John-Martin-1825.jpg 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>El problema sigue siendo, sin embargo, el acceso a esa divinidad y su estatus. Porque una divinidad a la que todos pueden acceder es, ante todo, una divinidad que puede perderse, extraviarse, ser despose\u00edda. Es por esta raz\u00f3n, y solo por esta raz\u00f3n, que el mito fundacional de toda especulaci\u00f3n ang\u00e9lica es el de la ca\u00edda: la historia de un sujeto (a menudo identificado como el pr\u00edncipe de los \u00e1ngeles, el m\u00e1s divino, el m\u00e1s elevado) que pierde su propio atributo. El diablo de la mitolog\u00eda cristiana es solo la versi\u00f3n m\u00e1s popular de esto. La posibilidad de p\u00e9rdida muestra que la divinidad no solo no es un hecho ontol\u00f3gico, sino que tampoco es una posesi\u00f3n perdurable: es algo que debe ser continuamente producido y mantenido.<\/p>\n<p>De hecho, los \u00e1ngeles no son divinos por naturaleza, sino por praxis: es lo que hacen y no lo que son lo que los hace divinos. Su divinidad es pr\u00e1ctica y no ontol\u00f3gica. Transforman a Dios en un hecho pr\u00e1ctico. Al prolongar la met\u00e1fora que acabamos de introducir, se podr\u00eda decir que son el operador de la proletarizaci\u00f3n de la divinidad: en sus manos, se convierte en un asunto de trabajadores, un hecho industrial. Nuevamente, esto no es un uso figurado: los \u00e1ngeles son t\u00e9cnicamente leitourgoi, sirvientes que trabajan al servicio de los dem\u00e1s. En otras palabras, la divinidad se convierte en el objeto de un trabajo obligatorio, de una prestaci\u00f3n realizada para otros.<\/p>\n<p>Inversamente, hacen de la praxis algo cuyo objetivo no es tanto la realizaci\u00f3n de algo, la transformaci\u00f3n de la realidad, como la deificaci\u00f3n del yo. Es por eso que la definici\u00f3n de la divinidad ang\u00e9lica se formula en t\u00e9rminos de tarea (leitourgia): no son dioses, pero deben producir una forma de divinidad, es decir, imitar al \u00fanico y verdadero ser divino. La praxis divinizadora es, por lo tanto, una operaci\u00f3n industrial de conformismo que homogeneiza a todos los individuos porque los polariza hacia un punto \u00fanico.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 sucede con la divinidad cuando se convierte en un hecho de masa y en el objeto de producci\u00f3n del conformismo industrial? La democratizaci\u00f3n y proletarizaci\u00f3n de la sacralidad no cambian solo la cantidad de personas que participan en ella: cambian su propio significado. En Dios, la divinidad es el atributo de distinci\u00f3n y superioridad absolutas (lo que hemos aprendido a llamar trascendencia), relacionadas con el hecho de que es el sujeto que ha creado todo. Ser superior significa tener el poder de engendrar el ser de todas las cosas a partir de la nada. En la masa de dioses proletarios, la divinidad se convierte en una forma de superioridad relativa, puramente social: ser superior (divino) significa simplemente tener el poder de estar por encima del otro. Porque si ser divino ya no define la condici\u00f3n de superioridad de un solo sujeto sobre todo lo dem\u00e1s, sino la de una infinitud de individuos, vuelve a ser un hecho puramente social. Los \u00e1ngeles socializan la divinidad: son la sociedad cuya meta es la deificaci\u00f3n, es decir, la distinci\u00f3n de uno con respecto al otro. La divinidad no es una cuesti\u00f3n de ontolog\u00eda sino de orden [taxis]. Y el poder ya no tiene nada que ver con el ser (creaci\u00f3n, generaci\u00f3n), sino que se convierte simplemente en la capacidad de distinguirse, de elevarse por encima de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-8382\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/The-Messiah-casts-the-Fallen-angels-from-Heaven-505x640.jpg\" alt=\"\" width=\"505\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/The-Messiah-casts-the-Fallen-angels-from-Heaven-505x640.jpg 505w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/The-Messiah-casts-the-Fallen-angels-from-Heaven-237x300.jpg 237w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/The-Messiah-casts-the-Fallen-angels-from-Heaven-768x973.jpg 768w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/The-Messiah-casts-the-Fallen-angels-from-Heaven.jpg 938w\" sizes=\"auto, (max-width: 505px) 100vw, 505px\" \/>Este orden de superioridad y el poder vinculado a esa superioridad se convierten en los \u00e1ngeles en el objeto privilegiado de toda pr\u00e1ctica: viven para eso y todo lo que hacen, lo hacen para obtener ese poder y esa superioridad, es decir, esa participaci\u00f3n en la divinidad. Si su praxis no tiene otro objetivo que la construcci\u00f3n social, es porque su sociedad no es m\u00e1s que esta industria de la circulaci\u00f3n y el intercambio de t\u00edtulos de divinidad (superioridad) y de poder de distinci\u00f3n. Es esta extra\u00f1a interacci\u00f3n rec\u00edproca de poder y deificaci\u00f3n lo que la teolog\u00eda nos ha ense\u00f1ado a llamar jerarqu\u00eda, neologismo griego que significa: poder divino, poder de deificaci\u00f3n. Los \u00e1ngeles son la divinidad en tanto poder y el poder de convertirse en sustitutos de la divinidad.<\/p>\n<p>Desde este punto de vista, la doctrina de los \u00e1ngeles ha sido tambi\u00e9n un inmenso laboratorio de pensamiento sobre lo que se puede llamar, en seres humanos, el poder. La angelolog\u00eda es una sociolog\u00eda del poder: no en el sentido com\u00fan y moderno del t\u00e9rmino, como fenomenolog\u00eda de las formas a trav\u00e9s de las cuales el poder se ejerce en la sociedad, sino como una teor\u00eda que hace del poder una dimensi\u00f3n puramente social. Los \u00e1ngeles expresan e incorporan la idea de que el poder es algo cuyo \u00fanico efecto es volverse superior a los dem\u00e1s (existiendo, por lo tanto, solo en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s y no en t\u00e9rminos absolutos), pero tambi\u00e9n la idea de que este efecto de superioridad no corresponde a ninguna naturaleza, a ninguna ontolog\u00eda. El mito de la ca\u00edda es la formulaci\u00f3n de esta intuici\u00f3n: el diablo, el m\u00e1s alto de los \u00e1ngeles, el m\u00e1s poderoso, solo puede perder su poder, su divinidad, porque ninguno de los dos corresponde a su naturaleza. En resumen, el poder siempre est\u00e1 desproporcionado en relaci\u00f3n con la naturaleza de quien lo ejerce, porque nunca puede fundamentarse en ella. Inversamente, aquellos que ejercen el poder son inadecuados para su funci\u00f3n: lo que llamamos jerarqu\u00eda, de hecho, es a\u00fan hoy el hecho de que uno pueda encontrarse en la parte superior o inferior de la fantasmag\u00f3rica escala social, ciertamente no debido a cualidades ontol\u00f3gicas, naturales, objetivas, sino siempre y solo debido a efectos especiales que la sociedad proyecta sobre nosotros. La angelolog\u00eda cristiana se deriva en resumen de la intuici\u00f3n de que tener poder en la sociedad nunca significa -nunca- experimentar su propia naturaleza. Y aquellos que, como el primer \u00e1ngel, el diablo, intentan creerse naturalmente superiores, naturalmente poderosos, naturalmente divinos (que piensan la identidad entre naturaleza y poder) est\u00e1n destinados a perder su superioridad. La socializaci\u00f3n hace que la divinidad sea algo totalmente artificial. T\u00e9cnicamente, se podr\u00eda decir que es, de hecho, la jerarqu\u00eda la que lleva a la democracia: el poder no pertenece a nadie, porque desde un punto de vista ontol\u00f3gico, ning\u00fan sujeto puede pretender ser divino y cualquier forma de superioridad siempre se toma prestada de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil no reconocer en la vida de estas criaturas extra\u00f1as, mitad humanas, mitad divinas, un patr\u00f3n que ha impregnado en gran medida la vida pol\u00edtica europea. Lo demuestra la continuidad sem\u00e1ntica de la palabra \u00abjerarqu\u00eda\u00bb, que, como explicaremos m\u00e1s adelante, pas\u00f3 del t\u00e9rmino t\u00e9cnico, casi etnogr\u00e1fico, que designa la sociedad angelical, al sustantivo com\u00fan que designa la estructura com\u00fan de las sociedades humanas. Esto tambi\u00e9n se demuestra por el hecho de que los primeros te\u00f3ricos de los \u00f3rdenes sociales, y de lo que m\u00e1s tarde se convertir\u00e1 en clases, se refer\u00edan expl\u00edcitamente al modelo angelical. Las cortes continentales, especialmente las francesas, adoptar\u00e1n impl\u00edcitamente este modelo para organizar su vida cotidiana. Y esta influencia se reflejar\u00e1 en el mundo contempor\u00e1neo: desde Durkheim hasta Bourdieu, las ciencias sociales en Francia no han hecho m\u00e1s que seguir intentando transformar a los seres humanos en \u00e1ngeles que se constituyen a partir de su relaci\u00f3n con la divinidad (un principio de distinci\u00f3n y superioridad absoluta) y que se socializan solo para afirmar su divinidad mutua, es decir, su distinci\u00f3n mutua. Esto tambi\u00e9n se demuestra por el hecho de que el mito europeo por excelencia que acompa\u00f1\u00f3 el nacimiento del Estado moderno, el Leviat\u00e1n, es tambi\u00e9n un mito angelical. Lo que Europa sigue llamando sociedad no tiene nada de real, nada emp\u00edrico, nada objetivo: es solo este extra\u00f1o hechizo que impulsa a los individuos a buscar, encontrar y distribuir t\u00edtulos de divinidad, prestigio, distinci\u00f3n. Lo social, esa obsesi\u00f3n que marca a Europa desde hace siglos, es ante todo eso: un proyecto colectivo de deificaci\u00f3n de lo social, que ha sobrevivido a la muerte de los dioses. Dios ha muerto, pero la deificaci\u00f3n sigue siendo el bien m\u00e1s buscado por los humanos. Y la ontolog\u00eda social europea sigue siendo una rama de la teolog\u00eda cristiana. La jerarqu\u00eda, primero la sociedad de los \u00e1ngeles, luego la sociedad humana, no es nada m\u00e1s que esto: la sociedad como espacio de ejercicio y circulaci\u00f3n del poder, y el poder como algo que ya no se enfrenta a la transformaci\u00f3n del ser de las cosas, sino a la simple disposici\u00f3n ordenada de los sujetos en un contexto social.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-large wp-image-8386\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Dore-circulos-de-angeles-DC-360x640.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Dore-circulos-de-angeles-DC-360x640.jpg 360w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Dore-circulos-de-angeles-DC-169x300.jpg 169w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Dore-circulos-de-angeles-DC.jpg 526w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/>Ser\u00eda un error ver en esta historia una nueva prueba del poder de la secularizaci\u00f3n. El problema no es realmente el origen religioso de las instituciones pol\u00edticas o laicas: toda religi\u00f3n es una fuerza que estructura lo social y siempre se ha nutrido de ideas pol\u00edticas. Cuestionar el poder de los mitos en los cuales el cristianismo se expres\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de la mera pertenencia \u00abconfesional\u00bb de los individuos en las sociedades europeas no es m\u00e1s que admitir p\u00fablicamente una ignorancia de la evidencia m\u00e1s banal de la ciencia etnogr\u00e1fica. Se trata de algo m\u00e1s profundo, y es la segunda raz\u00f3n de la importancia te\u00f3rica e hist\u00f3rica de este conjunto \u00fanico de mitos. De hecho, los \u00e1ngeles no son un crecimiento secundario del cristianismo: representan el fundamento mismo de su n\u00facleo dogm\u00e1tico. Para entender esto, es necesario deshacerse de la idea misma de \u00abreligi\u00f3n\u00bb (que, despu\u00e9s de todo, es un concepto cristiano que solo tiene sentido desde un punto de vista situado en el espacio definido por esta serie de relatos) y observar los relatos recopilados en esta curiosa antolog\u00eda de cuentos que llamamos la Biblia con la misma mirada con la que la etnograf\u00eda contempor\u00e1nea nos ha ense\u00f1ado a leer los mitos amerindios. Una de las intuiciones m\u00e1s profundas de L\u00e9vi-Strauss es la idea de que todo mito es siempre \u00abla transformaci\u00f3n m\u00e1s o menos avanzada de otros mitos provenientes, ya sea de la misma sociedad, ya sea de sociedades cercanas o lejanas\u00bb. No solo no hay cuentos originales (los mitos nunca son originales, siempre son derivaciones especulativas de otros cuentos), sino que el significado de cada mito solo puede entenderse al compararlo con sus otras versiones. Ser\u00eda dif\u00edcil encontrar una prueba m\u00e1s clara de esta idea que la estructura misma de la colecci\u00f3n de mitos que es la Biblia: un diptongo en el que la parte m\u00e1s reciente (lo que se llama el Antiguo Testamento) pretende ser expl\u00edcitamente la continuaci\u00f3n y la transformaci\u00f3n de la m\u00e1s antigua (el Tanakh jud\u00edo).<\/p>\n<p>Los relatos cristianos sobre los \u00e1ngeles representan la transformaci\u00f3n de una serie de mitos nacidos dentro del juda\u00edsmo del Segundo Templo y centrados en la figura de Enoc. Frente a la idea, depositada en el Tanakh, de un orden establecido desde el principio gracias a la soberan\u00eda divina, estos mitos opon\u00edan la idea de una transgresi\u00f3n original llevada a cabo precisamente por figuras ang\u00e9licas. A diferencia de la larga tradici\u00f3n jud\u00eda que conceb\u00eda el mal como una dimensi\u00f3n pol\u00edtica y espec\u00edficamente nacional, en estos relatos, el mal estaba caracterizado como una dimensi\u00f3n sobrehumana y, por lo tanto, universal. La soluci\u00f3n a este mal no pod\u00eda ser ni nacional ni pol\u00edtica: deb\u00eda ser metaf\u00edsica. Por eso, la salvaci\u00f3n prefigurada ya no puede surgir de una nueva alianza, de un nuevo contrato, sino de la deificaci\u00f3n de un hombre justo (Enoc), capaz de reparar el mal metaf\u00edsico creado a su vez por figuras divinas. El mito central del Nuevo Testamento, la necesidad de una figura tanto humana como divina para reparar el mal producido por la humanidad, es de alguna manera la inversi\u00f3n de este esquema encarnado por los mitos de Enoc. Si, en estos \u00faltimos, una falta ang\u00e9lica condujo a la deificaci\u00f3n de un ser humano para redimir a los \u00e1ngeles, en los evangelios, una falta humana lleva a la humanizaci\u00f3n de un dios para redimir a los seres humanos. Es as\u00ed que el mito ang\u00e9lico est\u00e1 en el origen de la necesidad de formular el relato mesi\u00e1nico (o de otorgarle la atenci\u00f3n y el valor que ha tenido durante siglos). Y no es casualidad que el mes\u00edas cristiano haya sido durante mucho tiempo imposible de distinguir de un \u00e1ngel.<\/p>\n<p>No se trata de una prueba marginal. Porque si el n\u00facleo generador del cristianismo es el \u00e1ngel, es en la angelolog\u00eda cristiana, mucho m\u00e1s que en la cristolog\u00eda, donde se puede comprender el significado de este complejo mitol\u00f3gico, pol\u00edtico y social que ha elegido llamarse, al adoptar un nombre b\u00e1rbaro, \u00abreligi\u00f3n\u00bb. El cristianismo es, por lo tanto, un mito de la socializaci\u00f3n de la divinidad: Dios se convierte en algo que puede experimentarse en las relaciones sociales entre individuos, en forma de una superioridad (la divinidad) que permite transformar el v\u00ednculo social en un acto de culto. Por otro lado, si la definici\u00f3n de esta intensidad de divinidad mutua est\u00e1 en juego en cada relaci\u00f3n social, es la sociedad misma la que est\u00e1 deificada. Todo en ella expresa una forma de sacralidad.<\/p>\n<p>No es f\u00e1cil medir las consecuencias, m\u00e1s tr\u00e1gicas que positivas, del \u00e9xito hist\u00f3rico de este tipo de relato. Porque afirmar que cada vez que establecemos un v\u00ednculo social nos convertimos en dioses significa, de hecho, hacer que la interacci\u00f3n sea algo extremadamente precioso, pero tambi\u00e9n es cierto que as\u00ed estamos obligados a hacer de la experiencia del otro algo religioso, m\u00e1s cercano al culto que a la expresi\u00f3n de la libertad. No es casualidad que lo que se ha llamado secularizaci\u00f3n sea m\u00e1s bien una especie de transformaci\u00f3n de estos mitos y no su olvido: simplemente se han purificado del resto, de las especulaciones cristol\u00f3gicas, las relativas a la creaci\u00f3n y la resurrecci\u00f3n. La Trinidad ha muerto, pero los \u00e1ngeles viven en todas partes en Occidente, y son m\u00e1s los soci\u00f3logos y periodistas que los sacerdotes quienes nos ense\u00f1an a verlos y reconocerlos en todas partes.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacer con estas criaturas hoy en d\u00eda? \u00bfC\u00f3mo deshacernos de ellas? Ser\u00eda ingenuo e in\u00fatil continuar la cruzada in\u00fatil por la laicizaci\u00f3n: precisamente esa cruzada les ha dado tanto poder. De hecho, son los \u00e1ngeles los que han secularizado la divinidad; son los primeros \u00ablaicizadores\u00bb. Su existencia tiene precisamente el prop\u00f3sito de hacer entrar en el siglo, en el tiempo, en una vida con forma humana lo que se considera m\u00e1s all\u00e1 de toda realidad humana y mundana. Son los \u00e1ngeles los que transforman la divinidad en un hecho puramente social, en un efecto de interacci\u00f3n. La secularizaci\u00f3n de la modernidad europea no pod\u00eda sino dar a\u00fan m\u00e1s fuerza, poder y espacio a los mitos ang\u00e9licos. Y lo que ha ocurrido, de hecho, es la coincidencia perfecta entre la jerarqu\u00eda angelical y la sociedad humana. Por otro lado, son siempre los \u00e1ngeles quienes encarnan el paradigma de la rebeli\u00f3n contra la divinidad. Satan\u00e1s es un \u00e1ngel: Milton y luego Goethe, los dos grandes cantores de la modernidad rebelde, eran perfectamente conscientes de ello. La rebeli\u00f3n contra lo divino sigue siendo una postura angelical: contin\u00faa dando a estas figuras m\u00edticas una desmesura de espacio y poder. La modernidad europea es una modernidad angelical. Y volver a abrir el expediente de estos mitos no es solo un ejercicio de arqueolog\u00eda erudita. Es enfrentarse a la posibilidad de una alternativa a una tradici\u00f3n que se ha transformado en una prisi\u00f3n.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8387 alignleft\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Dore-Vision-of-cross-carried-by-angels-Paradise-Canto-14-DC-1867.jpg\" alt=\"\" width=\"526\" height=\"589\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Dore-Vision-of-cross-carried-by-angels-Paradise-Canto-14-DC-1867.jpg 526w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Dore-Vision-of-cross-carried-by-angels-Paradise-Canto-14-DC-1867-268x300.jpg 268w\" sizes=\"auto, (max-width: 526px) 100vw, 526px\" \/>\u00bfC\u00f3mo escapar entonces de su multiplicaci\u00f3n? Se tratar\u00e1 menos de prolongar la dial\u00e9ctica (toda moderna y europea) de las relaciones entre las esferas artificialmente separadas de \u00abpol\u00edtica\u00bb y \u00abreligi\u00f3n\u00bb que de reapropiarse del poder de los relatos en la construcci\u00f3n de la vida com\u00fan. Ser\u00e1 necesario volver m\u00e1s bien a la forma de los relatos que est\u00e1 en su origen en lugar de su contenido. Ursula Le Guin ha se\u00f1alado recientemente que el cuento, al igual que la \u00abbolsa\u00bb, es la primera tecnolog\u00eda cultural que permite crear un mundo, un cosmos, un conjunto ordenado de cosas, seres vivos, sentimientos, ideas y recuerdos, y llevarlo consigo a todas partes: no hay cultura que no comience con estas tecnolog\u00edas de la instituci\u00f3n metaf\u00edsica de la realidad. A partir de sus reflexiones, Donna Haraway y gran parte del pensamiento feminista han vuelto sobre la necesidad de nuevas fabulaciones especulativas. Los relatos no son solo fuerzas narrativas: son modos de pensamiento. Sin embargo, este es un tema mucho m\u00e1s antiguo, que dio lugar a una corriente importante del pensamiento rom\u00e1ntico alem\u00e1n, desde Novalis hasta Herder, de Creuzer a Schlegel, y que, a trav\u00e9s de algunos v\u00ednculos de transmisi\u00f3n, se cristaliz\u00f3 finalmente en la obra etnogr\u00e1fica de L\u00e9vi-Strauss. Para este \u00faltimo, \u00abel acto creativo que engendra el mito es sim\u00e9trico e inverso al que se encuentra en el origen de la obra de arte\u00bb: es una estructura especulativa que se realiza de manera sensible y que, por esta misma raz\u00f3n, permite que la verdad sea compartida socialmente. Los mitos son \u00ablas condiciones bajo las cuales los sistemas de verdad se vuelven mutuamente convertibles y, por lo tanto, pueden ser simult\u00e1neamente aceptables para varios sujetos\u00bb: tambi\u00e9n son el umbral a partir del cual \u00abel conjunto de estas condiciones adquiere el car\u00e1cter de objeto dotado de una realidad propia e independiente de cualquier sujeto\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que a menudo se olvida es que en torno a las transformaciones de estos mitos surgi\u00f3 la idea de ejercer un derecho a trav\u00e9s y, por lo tanto, sobre estos relatos. En Europa, las \u00abficciones especulativas\u00bb nunca fueron simples ejercicios literarios o filos\u00f3ficos: eran el fundamento de instituciones pol\u00edticas y religiosas, y al mismo tiempo el objeto de un poder que distribu\u00eda muy h\u00e1bilmente no solo el derecho de contar, sino tambi\u00e9n de leer, interpretar, actualizar y traducir estos relatos. Solo debido a esta asociaci\u00f3n con la esfera normativa, solo porque ten\u00edan fuerza de ley y se convert\u00edan en el cuerpo de la norma, pudieron ejercer tanta influencia a lo largo de los siglos. Por otro lado, probablemente debido a esta misma asociaci\u00f3n, asumieron como su objeto privilegiado el poder mismo, no solo su legitimaci\u00f3n sino tambi\u00e9n las formas de su ejercicio. El \u00e1ngel no es m\u00e1s que la figura narrativa del poder absoluto (el que llev\u00f3 a la creaci\u00f3n de todo lo que existe) existiendo en forma humana.<\/p>\n<p>Es imposible actuar como si esta asociaci\u00f3n nunca hubiera existido. Imposible retroceder, a una forma de inocencia dieg\u00e9tica y mitol\u00f3gica. Imposible imaginar que contar no siempre es, de alguna manera, imponer una ley, y viceversa, que toda norma jur\u00eddica no es la expresi\u00f3n abreviada y acortada de un relato que no quiere expresarse en una forma clara y distendida. Esta forma loca y parad\u00f3jica de \u00abderecho mitol\u00f3gico\u00bb que hemos llamado teolog\u00eda es algo a lo que quiz\u00e1s sea necesario volver. Ciertamente, no para prolongar esas viejas historias, sino para darse cuenta, finalmente, de que todas las historias que nos contamos d\u00eda tras d\u00eda no son m\u00e1s que el esfuerzo de formular una ley cuyos t\u00e9rminos exactos a\u00fan somos incapaces de adivinar.<\/p>\n<p><em>Este texto es la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de la introducci\u00f3n al libro franc\u00e9s. El libro en franc\u00e9s se puede adquirir<\/em> <a href=\"https:\/\/www.payot-rivages.fr\/rivages\/livre\/hi%C3%A9rarchie-la-soci%C3%A9t%C3%A9-des-anges-9782743661106\"><strong>aqu\u00ed<\/strong><\/a>.<\/p>\n<p><em>Las im\u00e1genes son de Gustave Dor\u00e9 (1832-1883). Casi todas son de sus ilustraciones a Para\u00edso Perdido, de John Milton, con excepci\u00f3n de la \u00faltima que pertenece a La Divina Comedia.\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Emanuele Coccia (\u00c9cole des Hautes \u00c9tudes en Sciences Sociales, Par\u00eds) He dudado mucho ante la solicitud de la editora Lidia Breda de traducir estos textos, que aparecieron hace a\u00f1os en contextos diferentes y a menudo oscuros. Proceden de una investigaci\u00f3n emprendida hace casi veinte a\u00f1os, en la primavera de 2005. Acababa de publicar mi tesis de licenciatura sobre la filosof\u00eda del fil\u00f3sofo Ibn Ru\u0161d (conocido en el mundo latino como Averroes), y Giorgio Agamben, con quien colaboraba desde hac\u00eda algunos a\u00f1os, me pidi\u00f3 que fuera su asistente en el Instituto Universitario de Arquitectura de Venecia (IUAV). Estuve all\u00ed aproximadamente tres a\u00f1os. Le debo mucho a esos a\u00f1os. Con una &hellip; <\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/sociedad-de-los-angeles\/#more-8377\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":193,"featured_media":8378,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30],"tags":[46],"class_list":["post-8377","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayos","tag-catolicismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8377","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/193"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8377"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8377\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8390,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8377\/revisions\/8390"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8378"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8377"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8377"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8377"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}