{"id":932,"date":"2013-11-01T00:30:04","date_gmt":"2013-11-01T00:30:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/?p=932"},"modified":"2014-03-13T15:14:40","modified_gmt":"2014-03-13T15:14:40","slug":"etnografia-y-ficcion-novela-de-la-antropologa-manuela-canton-delgado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/etnografia-y-ficcion-novela-de-la-antropologa-manuela-canton-delgado\/","title":{"rendered":"Etnograf\u00eda y ficci\u00f3n -Novela de la antrop\u00f3loga Manuela Cant\u00f3n Delgado"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Manuela-libro.jpg\" rel=\"lightbox-0\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-933 alignleft\" alt=\"Manuela libro\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Manuela-libro-214x300.jpg\" width=\"214\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Manuela-libro-214x300.jpg 214w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Manuela-libro-457x640.jpg 457w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Manuela-libro.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 214px) 100vw, 214px\" \/><\/a>Manuela Cant\u00f3n Delgado es probablemente la m\u00e1s reconocida antrop\u00f3loga espa\u00f1ola dedicada al estudio de la religi\u00f3n. Acaba de publicar su primera novela, ambientada en M\u00e9xico, con la devoci\u00f3n a la Santa Muerte como uno de los hilos narrativos. Reproducimos la rese\u00f1a del libro escrita por Oscar Calavia, antrop\u00f3logo espa\u00f1ol que reside en Brasil, tambi\u00e9n un renombrado especialista en religi\u00f3n y novelista.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El olor de los elotes, de Manuela Cant\u00f3n. Por \u00d3scar Calavia.<\/strong> Publicado originalmente en el web site <a href=\"http:\/\/www.escritoresdeasturias.es\/literarias\/resenas\/el-olor-de-los-elotes-de-manuela-canton-por-oscar-calavia-13102013.html?hemeroteca=false&amp;pag=1\">Literarias<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un buen t\u00edtulo tiene algo de enigma: \u00bfc\u00f3mo ese detalle que nadie hab\u00eda tenido en cuenta, que se diluye en la atm\u00f3sfera y es tan familiar, se convierte primero en el hilo del que se tira para resolver la trama, y despu\u00e9s acaba por darle nombre? Es el caso de ese olor de los elotes -las mazorcas de ma\u00edz tierno- que se asan en un modesto brasero, un olor que inunda tantas calles y plazas mexicanas, que para un extranjero puede ser un punto demasiado punzante.\u00a0 Puede decirse, revel\u00e1ndolo todo y no revelando nada, que\u00a0El olor de los elotes\u00a0es una intrincada f\u00e1bula sobre el sacrificio humano. Tomado como lo que es, un tema serio, y no esa carnicer\u00eda recreativa que ha trivializado el cine: el modo m\u00e1s radical de hacerse otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La novela llega a \u00e9l por medio de dos alegor\u00edas. Una es la del acto de escribir en s\u00ed, como destino o como condena; el escritor como reh\u00e9n o galeote de alg\u00fan poder mal definido. Es ese un tema sobre el que los escritores vuelven una y otra vez, a despecho de que, seg\u00fan todas las apariencias, escribir sea un oficio libre y muy deseado: \u00bfes tanto sacrificio, escribir? Esa pretensi\u00f3n puede fatigar; pero\u00a0Manuela Cant\u00f3n\u00a0le da vida con una met\u00e1fora densa. La novela cuenta un secuestro inexplicable, que no se sabe c\u00f3mo ni por qu\u00e9 ni para qu\u00e9 se ha perpetrado. Mientras amigos y familiares temen por la v\u00edctima, esta se ve obligada a escribir, sin saber por qu\u00e9 ni para qu\u00e9, ni hasta cu\u00e1ndo: tambi\u00e9n, claro est\u00e1, teme por s\u00ed, y con motivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El otro camino, o la otra alegor\u00eda, es la del erotismo, en un sentido fuerte de la palabra. Ese en el que no se podr\u00eda hablar de consultorio er\u00f3tico, tienda de art\u00edculos er\u00f3ticos, ni siquiera, tal vez, de literatura er\u00f3tica. O sea,\u00a0El olor de los elotes\u00a0no trata de juegos refinados o exagerados, de dulce libertinaje o de historias picantes, sino de un resplandor muy sombr\u00edo bajo el cual los protagonistas se despojan de mucho m\u00e1s que de la ropa. El tramo central de El olor de los elotes\u00a0se dedica a describirlo y, aunque est\u00e9 cuajado de instantes en que las met\u00e1foras granadas se suman a la menci\u00f3n cruda de los sexos, de sus formas y de sus acciones, en vez de sustituirla, el erotismo no est\u00e1 tanto en ese material expresivo como en el despliegue de la narraci\u00f3n. En lugar de enhebrar sobre una l\u00ednea las relaciones amorosas, estas se desarrollan o estallan a partir de un punto que podr\u00eda ser escogido al azar. El erotismo est\u00e1, sobre todo, en ese modo en que un abrazo se superpone a otro: en ondas, cortando y entrelazando. Las relaciones entre los personajes, amigos, hermanos, madres, hijas, amantes o enemigos, no sirven para \u00abarquitectar\u00bb un drama, sino para acercarse, mediante ensayos reiterados, a esa encrucijada del deseo, la muerte y la fecundidad. N\u00e9stor, Anastasia, Malena, Ernesto, Denis, Camelia, Hugo, Sara, Aliseda: los protagonistas son siempre extremos. De vigor, o de sensualidad, o de cicater\u00eda, o de desarraigo; y mal que pese a esos caracteres fuertes, hay algo en sus historias que los convierte en impulsos sucesivos de un mismo instinto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos de ellos escriben, como el personaje principal (est\u00e1 incluido en la propia noci\u00f3n del g\u00e9nero \u00abnovela\u00bb que tantos personajes, a su vez, escriban) y ello siempre es un modo de indagar sobre lo que lleva del acto de escribir, en s\u00ed recluso y lineal, al remolino corporal que la narraci\u00f3n es capaz de evocar. \u00bfPor qu\u00e9 una ficci\u00f3n emociona? \u00bfC\u00f3mo lo que se escribe se puede tornar real? \u00bfHay alguna divinidad que acepte como ofrenda seres imaginados, en lugar de toros o corderos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Manuela.jpg\" rel=\"lightbox-1\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-935\" alt=\"Manuela\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Manuela-214x300.jpg\" width=\"214\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Manuela-214x300.jpg 214w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Manuela-457x640.jpg 457w, https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Manuela.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 214px) 100vw, 214px\" \/><\/a>M\u00e1s que\u00a0sobre\u00a0M\u00e9xico es esta una novela\u00a0en\u00a0M\u00e9xico. Hay barriadas miserables a ojos vistas y bandas de narcos en la sombra; hay esa convivencia sin afectaci\u00f3n del horror y la maravilla; hay la Santa Muerte que hilvana, junto con el olor del ma\u00edz, todo el relato. El de la Santa Muerte es en M\u00e9xico un culto marginal, a veces asociado con los delincuentes pero no exclusivo de ellos, que tendr\u00eda mal acomodo en otros pa\u00edses donde Dios parece obligado a ser benigno. Protege de amenazas muy reales, concede lo que s\u00f3lo se puede pedir en secreto. Es un poco f\u00fatil llamarlo \u00abnuevo culto\u00bb, aunque no haga mucho tiempo que se habla de \u00e9l. La Santa Muerte es la parte m\u00e1s adusta de un tr\u00edo de seres inquietantes que la imaginaci\u00f3n mexicana ha creado: ella, y Catrina, ese esqueleto presumido y alegre, y la Llorona, esa madre fantasmal y desesperada de cuyas apariciones ya hablaban las cr\u00f3nicas de los conquistadores. Esas mujeres fatales s\u00f3lo pueden vivir en un pa\u00eds tr\u00e1gico, como esas famosas calaveras de az\u00facar del D\u00eda de los Muertos. Y digo tr\u00e1gico no porque la novela se recree en el exotismo macabro, o porque se ocupe en disertar sobre los excesos de miseria o de violencia. Manuela Cant\u00f3n conoce M\u00e9xico lo suficiente para no caer en la caricatura de un M\u00e9xico de canana y metralleta, sombrero y carest\u00eda; en su escenario hay libreros, dulzura cotidiana, calles ruidosas, estudiantes, pero eso no le impide ser tr\u00e1gico. Ojal\u00e1 M\u00e9xico fuese un pa\u00eds mucho menos doliente, y en ese caso habr\u00eda que ver si renunciaba a todos esos s\u00edmbolos que se complacen en unir lo m\u00e1s vital y lo m\u00e1s letal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede que no, que las calaveras siguiesen exhibiendo sus dientes, sugiriendo risa y voracidad al mismo tiempo, y siguiesen siendo golosinas; y que el ma\u00edz, el alimento del que est\u00e1 hecha la carne como rezaban los viejos cantares ind\u00edgenas, sea por eso mismo, a su modo, un cuerpo humano. Qui\u00e9n no sabe que alimentarnos para vivir nos convierte por eso mismo en alimento -aunque sea de la propia tierra- y que la tragedia humana se reduce en \u00faltimo t\u00e9rmino a algo as\u00ed de simple. En el cielo cristiano ya sabemos que no se fornica, pero tampoco se come. Lo tr\u00e1gico no es algo que la sensatez o las buenas pol\u00edticas p\u00fablicas puedan eliminar, aunque les guste ganar m\u00e9ritos ocult\u00e1ndolo. Es ese posible amor por ese \u00abhombre que es todos los hombres y que esta\u0301 en el banquillo en nuestro lugar hasta que a nosotros nos llegue la hora y tengamos que ocupar su puesto\u00bb, como dice un acertado ep\u00edgrafe, tomado de\u00a0McCarthy, uno de los autores favoritos \u2014m\u00e1s de una vez se le cita en el libro\u2014 de la autora. El sentimiento tr\u00e1gico puede ser incluso feliz, y por eso mismo \u00aber\u00f3tico\u00bb no debe ser incompatible con \u00absagrado\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ocupaciones profanas no siempre son relevantes para entender a un escritor, pero el caso es que Manuela Cant\u00f3n \u2014profesora en un departamento de Antropolog\u00eda\u2014 ha investigado y escrito mucho sobre religi\u00f3n, y lo ha hecho con una sobriedad met\u00f3dica y ajena a todo sensacionalismo. En cierto sentido es ahora, en la ficci\u00f3n, donde queriendo o no sigue esa reflexi\u00f3n hasta sus \u00faltimas consecuencias, que no pueden compendiarse en un abstract. El pecado inicial de su protagonista consiste precisamente en querer estudiar, reducir a raz\u00f3n, una devoci\u00f3n que se ha inventado huyendo de la raz\u00f3n (que, reconozc\u00e1moslo, para poco sirve en algunos tiempos y lugares). Pero \u00e9l lo comete ya provisto de una conciencia alerta. As\u00ed dice, no mucho antes de que se inicie su aventura: \u00abmi percepci\u00f3n de lo que me ocurre aqu\u00ed y ahora nunca es pura. Viene precedida, acompa\u00f1ada y seguida de un cortejo de emociones emboscadas que se multiplican como espejos enfrentados, imparables encadenamientos de visiones siempre caprichosas, jirones de recuerdos pr\u00f3ximos o remotos, m\u00edos o acaso de otro\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El olor de los elotes\u00a0es una primera novela, que no se ha refugiado en esos g\u00e9neros m\u00e1s seguros de la reminiscencia, el testimonio generacional, la evocaci\u00f3n personal o hist\u00f3rica. En lugar de eso, se ha dirigido resolutamente a grandes obsesiones de la literatura. He hablado de dos de ellas. Otra, a la que ya he aludido indirectamente, es esa que quiz\u00e1s haya fundado el g\u00e9nero: la ficci\u00f3n dentro de la ficci\u00f3n, o el escribir como un espejo que captura a quien escribe y a quien lee. La narraci\u00f3n se pliega varias veces sobre s\u00ed misma y al lector le cabe descubrir qui\u00e9n narra y qui\u00e9n es narrado. Pero creo que no es ese juego tantas veces bien jugado, sino la intensidad con que el texto de Manuela Cant\u00f3n atraviesa su propia espesura, la que da a esta novela ese triunfo extra\u00f1o de las mejores: el de hacer creer que lo que cuenta, por inaudito que sea, es autobiograf\u00eda; o, a\u00fan m\u00e1s, que al leerlo se convierta, al menos por unos instantes, en la autobiograf\u00eda de quien la lee.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El olor de los elotes.<\/strong> Manuela Cant\u00f3n Delgado. Editorial Dharana. Septiembre de 2013. En:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.editorialdharana.com\/catalogo\/el-olor-de-los-elotes?sello=seneca\" target=\"_blank\">http:\/\/www.editorialdharana.com\/catalogo\/el-olor-de-los-elotes?sello=seneca<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Calavia.jpg\" rel=\"lightbox-2\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-934 alignleft\" alt=\"Calavia\" src=\"https:\/\/www.diversidadreligiosa.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Calavia.jpg\" width=\"78\" height=\"79\" \/><\/a>Oscar Calavia naci\u00f3 en La Rioja, Espa\u00f1a, en 1959, y vive en el Brasil desde 1986. Es profesor de antropolog\u00eda en la Universidade Federal de Santa Catarina, y ha publicado tres novelas en Espa\u00f1a: La \u00fanica margen del r\u00edo, Las botellas del se\u00f1or Klein (XXXI Premio Tigre Juan) y Ojos Cortados. Su blog, en:\u00a0 <a href=\"http:\/\/cafekabul.blogspot.com.ar\/\">http:\/\/cafekabul.blogspot.com.ar\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manuela Cant\u00f3n Delgado es probablemente la m\u00e1s reconocida antrop\u00f3loga espa\u00f1ola dedicada al estudio de la religi\u00f3n. Acaba de publicar su primera novela, ambientada en M\u00e9xico, con la devoci\u00f3n a la Santa Muerte como uno de los hilos narrativos. Reproducimos la rese\u00f1a del libro escrita por Oscar Calavia, antrop\u00f3logo espa\u00f1ol que reside en Brasil, tambi\u00e9n un renombrado especialista en religi\u00f3n y novelista. El olor de los elotes, de Manuela Cant\u00f3n. Por \u00d3scar Calavia. Publicado originalmente en el web site Literarias. 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