
por Ana Lourdes Suárez y Juan Martín López Fidanza (IICS-Universidad Católica Argentina/CONICET)
Los datos de la cantidad de católicos que muestran los Anuarios Estadísticos de la Iglesia Católica revelan una fuerte concentración de esta religión en América Latina, que sería un continente católico en términos demográficos (1). Sin embargo, las cifras sobre el acceso a los sacramentos –en declive desde los años ochenta–no confirman esa percepción. El análisis que viene a continuación busca indagar en esta aparente contradicción a través de la revisión de datos de cinco décadas en tres dimensiones: acceso a sacramentos y adscripción, agentes consagrados y estructuras pastorales (Nota del editor: esta entrada del blog sólo se referirá a la evolución de los sacramentos; para acceder al texto completo ver el link al final)
Este escrito se basa en un Informe elaborado por los autores con la colaboración de Martín Olszanowski a pedido del CELAM 2023 “La misión de la Iglesia en los países de América Latina”. Informe solicitado por la Conferencia Latinoamericana de Obispos. El mismo fue actualizado en el 2024 con datos del 2022. La principal fuente de datos del estudio son los Anuarios Estadísticos de la Iglesia, particularmente los de los años 1970, 1975, 1980, 1985, 1990, 1995, 2000, 2005, 2010, 2015, 2020 y 2022.
Sacramentos impartidos y cantidad de católicos
América Latina es la región del mundo que concentra el mayor número absoluto de bautismos anuales, los que alcanzaron los 4.888.232 en 2022. El año con el número máximo de bautismos alcanzados fue 1985, cuando se realizaron 8.569.180; desde entonces, aunque no en forma constante, la tendencia ha sido a la baja. Este patrón pareciera acentuarse a partir del nuevo milenio, y más aún en los últimos años: entre 2020 y 2022 la caída fue del 5% (gráfico 1.a). A su vez, a lo largo del tiempo fue aumentando la proporción de personas que reciben el bautismo después de los 7 años de edad, lo que indica un cambio en quiénes lo reciben y cómo se decide recibir un sacramento que marca el inicio de pertenencia al catolicismo.

Relacionar los datos demográficos de la población con los de bautismos permite observar algunas tendencias interesantes. A nivel mundial, la relación entre la población en un determinado año con la de bautismos recibidos ese mismo año tendió a la baja. En 1970 la relación era de 0,4, mientras que en el 2020 su valor era la mitad, 0,2. Si bien en números absolutos la cantidad de personas que recibieron el bautismo en 1970 y las que lo hicieron en el 2020 a nivel mundial es relativamente similar, en términos relativos, es decir, si se las relaciona con el crecimiento demográfico del período, son cada vez menos las personas que se bautizan. En América Latina esa relación en 1970 era de 2,4, lo que la ubicaba como la región con el valor más alto. En el año 2020, esa cifra se había reducido a una tercera parte (0,8); aun así, ese valor continúa siendo más alto que el del resto de las regiones (cuadro 1)(2). América del Norte y Europa también redujeron el valor de la relación a una tercera parte a lo largo de los últimos 50 años (de 0,6 a 0,2). Asia mantuvo la relación (0,1), y África, siendo el continente con mayor crecimiento demográfico, redujo la proporción a la mitad (de 0,6 a 0,3).

La evolución de los números de confirmaciones y de matrimonios en América Latina también ha tendido a disminuir. Para las confirmaciones, los datos permiten analizar la tendencia solo desde 1990 al presente.
En este período América Latina estuvo siempre por arriba de las otras regiones. Entre 1990 y 2000 se registró en la región un leve incremento de confirmaciones, que desde entonces tendió a descender. En 2022 hubo casi 300.000 confirmaciones menos que en 1990; de esta cifra un tercio corresponde a pérdidas en los últimos dos años. Europa y América del Norte registran también curvas descendentes, más pronunciadas en el primer caso. En África la curva es constantemente ascendente, con amesetamiento en los últimos cinco años. En Asia también tendió a ser ascendente la curva que registra las confirmaciones, pero con una estabilización entre 2000-2015 y luego un leve descenso (gráfico 2.a).

La caída en la cantidad de matrimonios en América Latina comienza a registrarse a partir de 1985. Hasta entonces la tendencia había sido alcista. América Latina se suma así a la fuerte disminución en la administración de este sacramento que ya América del Norte y Europa venían registrando. En cambio, las curvas en Asia y África evidencian un cre- cimiento de los casamientos hasta el 2000, luego de lo cual en África se ameseta, y en Asia empieza a descender (gráfico 3.a).

¿Cómo se comportaron las tendencias en los números de sacramentos impartidos al interior de las subregiones de América Latina?
Los bautismos informados para cada una de las subregiones de América Latina presentan inicialmente un crecimiento que a partir de algún momento (que difiere según las subregiones) se revierte. Para el caso del Cono Sur (Argentina, Uruguay, Brasil, Chile y Paraguay), el punto de quiebre fue el año 1980, cuando se habían alcanzado los 3,7 millones (partiendo de unos 2,7 millones en 1970). En los países de Centroamérica y México (en adelante CAMEX) empieza su decrecimiento en 1985. Los países andinos (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela) tenían 1,4 millones en 1970; el cenit en 1990 alcanzó los 2 millones, decayendo en la actualidad a 1,3 millones. Por último, el Caribe (países del Caribe y de las Antillas) muestra una dinámica oscilante. Pero si miramos los valores extremos, no deja de tener esta dinámica de crecimiento (370.000 en 1970 a casi 470.000 en 1995), para luego terminar decreciendo. La velocidad del declive en el Cono Sur es la más pronunciada, de modo que en 2020 la cantidad de bautismos es inferior a la de CAMEX, pese a la importante diferencia poblacional entre ambas regiones (gráfico 1.b). Esta tendencia general a la baja se da en un contexto de aumento poblacional en Latinoamérica. Al relacionar la cantidad de población en un determinado año con la de bautismos recibidos ese mismo año, podemos vislumbrar este retraimiento del mundo católico en Latinoamérica.

Las confirmaciones muestran una variación diferente respecto de los otros sacramentos informados (gráfico 2.b). Si bien de modo global pareciera detectarse una dinámica a la baja, esta no es tan evidente en todas las regiones, debido a la presencia de oscilaciones. En el Cono Sur el decrecimiento es evidente, aunque con velocidades diferentes según se ilustra. En CAMEX se dan oscilaciones con una caída únicamente en los últimos dos períodos de 5 años. En los países andinos recién a partir del 2020 se registra una caída, por lo que no pareciera ser aún una tendencia. El Caribe, con valores mucho más bajos, pareciera exhibir también una dinámica a la baja. Debe señalarse que, en comparación con los bautismos, los valores absolutos de confirmaciones son bastante más bajos: menos de la mitad de los bautizados suelen luego confirmarse. Además, debe destacarse una vez más la velocidad de la caída para el Cono Sur, que La dinámica de crecimiento la aproxima a los valores de los países andinos. Por el contrario, CAMEX, aun en su oscilación, es actualmente la región con más confirmaciones de América Latina, superando con holgura al Cono Sur, a pesar de la diferencia poblacional entre ambas subregiones.

La dinámica de crecimiento inicial y declive posterior se registra también en los matrimonios registrados por año (gráfico 3.b). El pico en el Cono Sur vuelve a ser el año 1980. CAMEX y los países andinos registran el cambio de tendencia en 1985. El Caribe presenta una fuerte caída desde el año 2000, r educiéndose l os m atrimonios a m enos d e l a mitad del valor más alto, registrado en 2000. En el Cono Sur este decrecimiento es tan abrupto que desde el año 2005 las cantidades informadas igualan a las de los países de Centroamérica y México.

El Anuario Estadístico reporta año a año la cantidad de “católicos ” en cada Conferencia Episcopal. Este guarismo crece invariablemente por el aumento demográfico, pero el indicador carece de trazabilidad demográfica: ¿su crecimiento se debe a la adición de los nuevos bautizados informados? De ser así, ¿cómo se restan los decesos? En otras épocas, el registro de defunciones era llevado adelante en las parroquias, de modo que se podía informar tanto bautismos como defunciones. Hoy por hoy, en prácticamente la totalidad de los países del mundo no se puede garantizar este registro de decesos de católicos. De este modo, se torna particularmente difícil construir un número que refleje con certeza la cantidad de bautizados vivos de un país sin sobreestimarlo. Por otro lado, cabe cuestionar la utilidad de contar con el indicador de cantidad de bautismos que refleja en muchos casos más la voluntad de bautizar de los padres (con una intención de socializar en la fe, pero que también podría ser un mero mandato social) que la cantidad de personas que se consideran parte del catolicismo, identificación que por otro lado puede variar a lo largo del tiempo. Esta última opción, la autoadscripción al catolicismo, es medida en algunos países a través de los censos con una pregunta destinada a registrar la religión que declara cada habitante , aunque en muchos otros países no queda otro recurso que las encuestas de opinión.
Los datos y el análisis relativo a adscripción religiosa, agentes consagrados y estructuras pastorales se pueden ver en el artículo del cual este texto forma parte. El trabajo fue publicado en la revista Humanitas 111 (2025) .
(1) Nos referimos al Annuarium Statisticum Ecclesiae, que publica anualmente la Oficina Central de Estadística de la Iglesia desde 1969. Para una discusión de las limitaciones de esta fuente puede verse Suárez, Ana Lourdes, López Fidanza, Juan Martín & Olszanowski, Martín; “Catholic Institutions in Argentina from the Twentieth Century to the Present: consolidation, evidences of decline, and Crisis —a statistical análisis”. International Journal of Latin American Religions vol. 7, 2023.
(2) El número de población corresponde al total en cada año; el número de bautismos corresponde al número de personas que recibieron el bautismo en los años seleccionados. Ambas cifras están expresadas por mil habitantes. La tercera hilera de cada año (B/P*100) expresa cifras que surgen de dividir la cantidad de bautismos por la de la población total y multiplicar el resultado por 100.










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